La Reserva Federal de Estados Unidos ha decidido elevar las tasas de interés en un cuarto de punto porcentual, marcando la primera subida de este tipo desde julio de 2023. Esta medida, anunciada el pasado miércoles, no solo busca contener la inflación persistente, sino que también anticipa un aumento adicional antes de que finalice el año en curso, lo que plantea un escenario de tensión en la relación entre el banco central y el presidente Donald Trump.
A través de un comunicado oficial emitido tras la sesión, los funcionarios de la Fed señalaron que la política adoptada tiene como objetivo principal facilitar un "retorno más oportuno" al objetivo de inflación del 2% establecido por el comité. Tras la votación unánime del Comité Federal de Mercado Abierto, la tasa de referencia de los fondos federales quedó situada en un rango de entre el 3,75% y el 4%.
La reacción de los mercados financieros fue inmediata. Mientras que las acciones registraron una subida, el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años moderó su caída, situándose en torno al 4,98%. Esta decisión no fue una sorpresa para el sector financiero, ya que los precios de los futuros de los fondos federales indicaban que los inversores asignaban una probabilidad superior al 90% a que se produjera el alza. Asimismo, el mercado ya prevé que se implemente otra subida de tasas antes de que termine el año.
Durante la rueda de prensa posterior a la reunión, Kevin Warsh expresó su preocupación persistente respecto a la inflación. Según Warsh, los datos recopilados durante el verano no sugieren que las tendencias subyacentes hayan experimentado una mejora significativa. El funcionario subrayó que un número excesivo de categorías de precios continúa registrando incrementos superiores al 3%, analizando tanto los periodos de seis como de doce meses.
El análisis de las nuevas proyecciones de tasas de interés, reflejadas en el denominado "dot plot", revela un creciente respaldo interno hacia una serie de alzas. La previsión media de los funcionarios para las tasas a finales de 2026 ha sido revisada al alza, pasando del 3,8% al 4,1%. Específicamente, dieciséis funcionarios proyectaron que habrá al menos un incremento adicional este año, una cifra superior a los seis que en junio preveían al menos dos aumentos totales para 2026.
En cuanto a las proyecciones para 2027, la media no indica alzas adicionales para el próximo año, aunque ocho responsables políticos se manifestaron a favor de un incremento de un cuarto de punto para finales de 2027 respecto a los niveles actuales. Cabe destacar que, al igual que sucedió en junio, solo 18 de los 19 funcionarios proporcionaron sus proyecciones para 2026 y 2027, mientras que Warsh se negó a presentar sus previsiones personales.
El contexto económico que impulsa esta decisión incluye el reciente informe de la Oficina de Estadísticas Laborales, que reveló que la inflación subyacente aumentó a un ritmo mayor al esperado durante el mes de agosto. Existe una preocupación creciente en el banco central sobre la posibilidad de que las presiones inflacionarias trasciendan los efectos temporales de los aranceles o el impacto de la guerra con Irán sobre los precios de la energía.
Este movimiento monetario representa un desafío directo a las demandas de Donald Trump, quien recientemente amenazó con intensificar la guerra comercial si la Reserva Federal no bajaba las tasas. El presidente ha sostenido que los costos de endeudamiento en Estados Unidos deberían ser los más bajos del mundo. Al ser interrogado sobre su mensaje para el mandatario, Warsh evitó entrar en detalles, respondiendo que no tenía nada que decir sobre una conversación con el presidente.
A pesar del endurecimiento de la política monetaria, el banco central mantiene una visión positiva de la economía estadounidense. En su declaración, los funcionarios destacaron que la inversión de capital es robusta y que el crecimiento de la productividad es sólido. Además, señalaron que la tasa de desempleo se ha mantenido estable y que la creación de empleo ha avanzado al mismo ritmo que la fuerza laboral.
No obstante, la lucha contra los precios sigue siendo compleja. La Fed ha retrasado un año su previsión para que la inflación retorne al objetivo del 2%, situando ahora esa meta para el año 2029. Esta tendencia hacia la restricción monetaria se ha venido gestando durante el año; en la reunión de julio, aunque las tasas se mantuvieron sin cambios, presidentes de bancos regionales como Lorie Logan (Dallas), Beth Hammack (Cleveland) y Neel Kashkari (Minneapolis) ya habían discrepado a favor de un incremento, advirtiendo en las minutas que sería necesario actuar si la inflación no disminuía.






