A pocos días de la celebración de Halloween, el mercado de golosinas en Estados Unidos enfrenta un panorama complejo. Según los datos más recientes proporcionados por la firma de investigación de mercados NielsenIQ, las ventas de dulces registraron una caída del 6,7% en el periodo que concluyó el 17 de octubre, en comparación con el mismo lapso de 2025. Esta tendencia negativa no es un hecho aislado, ya que se suma a una contracción previa del 11,7% detectada a mediados de septiembre, lo que ha provocado la pérdida de las ganancias de pretemporada que el sector había logrado acumular durante los dos años anteriores.
El retroceso en el consumo no se limita únicamente al precio de los caramelos, sino que es el reflejo de una presión económica más amplia que afecta el presupuesto de los hogares estadounidenses. Chris Costagli, vicepresidente y referente en análisis de alimentos de NielsenIQ, señaló que la baja en las ventas se atribuye a la carga acumulada de costos en sectores críticos como el combustible, la vivienda, la vestimenta y la alimentación general. Según Costagli, el consumidor actual no necesariamente evita los dulces porque perciba que han subido de precio, sino porque simplemente ya no dispone de los medios económicos para adquirirlos tras cubrir sus necesidades básicas.
Un factor determinante en esta percepción de falta de poder adquisitivo es el costo de la energía. El viernes pasado, el galón de gasolina regular alcanzó un precio promedio de USD 4,29 en Estados Unidos, lo que representa un incremento cercano al 40% respecto al año anterior. Esta escalada en los precios del combustible ha intensificado la necesidad de las familias de recortar gastos discrecionales, situando a las golosinas de la noche de brujas como uno de los primeros rubros en ser sacrificados.
La evidencia de este ajuste se observa en el comportamiento de compra. Los datos de NielsenIQ revelan que las bolsas pequeñas de caramelos fueron el único formato que mostró crecimiento en ventas hasta mediados de octubre. Por el contrario, las presentaciones grandes y extragrandes sufrieron las caídas más pronunciadas, lo que indica que los consumidores están adoptando un patrón de compra mucho más cauteloso y ajustado a sus necesidades inmediatas.
En términos de precios, las cifras gubernamentales confirman que el encarecimiento de las golosinas ha superado ampliamente la inflación general. Entre septiembre de 2021 y septiembre de 2026, los precios de los chicles y caramelos acumularon un alza del 44%, mientras que el rubro de alimentos para el hogar aumentó un 22,5% en el mismo periodo. Adicionalmente, un informe de Good Morning America situó la subida interanual de septiembre en casi un 8%.
Este fenómeno es tangible en las góndolas de los supermercados. Como ejemplo, la cadena de descuentos Aldi ofrecía esta semana un paquete variado de 135 barras de chocolate de Mars Inc. (incluyendo marcas como Snickers, Twix y Milky Way) por USD 19,87. Hace cinco años, por un precio similar, los consumidores podían adquirir un paquete de 250 unidades, lo que demuestra la drástica reducción en la cantidad de producto por el mismo valor monetario.
La raíz de este encarecimiento se encuentra en la volatilidad del mercado del cacao. La Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos (BLS) informó que los precios globales de esta materia prima alcanzaron un máximo de USD 10.710 por tonelada métrica en enero de 2025. Este pico fue impulsado por condiciones climáticas adversas en África Occidental, región que produce el 70% del chocolate mundial, además de la especulación en el mercado de futuros. Aunque los precios bajaron a USD 3.241 por tonelada en marzo, la tendencia volvió a subir en la primavera boreal debido a que la guerra en Irán alteró el suministro de fertilizantes hacia África. A esto se suma la amenaza del fenómeno de El Niño, que prevé condiciones cálidas y secas hasta febrero, poniendo en riesgo una mayor reducción de la producción.
Incluso las alternativas no chocolatadas han tenido dificultades. El precio promedio de gomitas y paletas se situó en USD 6,08 por libra en las nueve semanas previas al 17 de octubre, un 3% por debajo del nivel de 2025. A pesar de este ligero descenso en el precio, las ventas no repuntaron. Esto ocurre a pesar de que, según una encuesta de Ipsos, el chocolate sigue siendo la opción preferida para el 51% de los estadounidenses, seguido por las gomitas y caramelos ácidos, y finalmente los productos de caramelo. El sondeo también reveló que un 15% de los encuestados afirma que no le gustan las golosinas.
Ante este escenario, Sally Lyons Wyatt, vicepresidenta ejecutiva global en la consultora Circana, observa que los consumidores están optando por compras más pequeñas y frecuentes, adquiriendo los productos justo antes de su uso. Según Wyatt, aunque existe una debilidad general en el sector, no considera que Halloween esté "condenado", sugiriendo que muchos compradores podrían esperar hasta los últimos días antes de la festividad para abastecerse.
Por su parte, la Asociación Nacional de Confiteros (NCA), que representa a gigantes como Ferrara Candy Co., Smarties Candy Co. y Mars, mantiene una postura optimista. A través de un comunicado, el grupo gremial afirmó que el entusiasmo de los consumidores sigue siendo fuerte y que apenas están ingresando al período pico de ventas de la temporada.






