El grupo Michelin ha puesto en marcha una estrategia de diversificación orientada a mitigar la dependencia de su actividad principal. La compañía francesa es plenamente consciente de que el negocio de la fabricación de neumáticos presenta actualmente un potencial de crecimiento limitado, una situación derivada en gran medida de un entorno competitivo particularmente agresivo. Ante este escenario, la empresa ha decidido apostar por la expansión hacia otros sectores de negocio, apoyándose fundamentalmente en su vasta experiencia industrial y en las tecnologías que ha desarrollado a lo largo de su trayectoria.
Uno de los ejes centrales de esta nueva hoja de ruta es la división de polímeros y materiales compuestos. Esta unidad de negocio se ha convertido en uno de los principales vectores de crecimiento para el grupo. Durante un encuentro reciente con periodistas celebrado en la sede de la compañía en Clermont Ferrand, Maud Portigliatti, responsable de dicha división, destacó la rentabilidad de esta actividad. Según Portigliatti, la división de polímeros y materiales compuestos ofrece un margen operativo que ronda el 15 %, una cifra que resulta comparable a los márgenes obtenidos en las líneas de negocio de neumáticos más rentables del grupo.
La responsable de la división explicó que el potencial de crecimiento de esta área es considerable, ya que permite capitalizar todos los avances y conocimientos sobre materiales que Michelin ha acumulado durante su historia. Este conocimiento ha sido impulsado, en parte, por la estrategia de integración vertical de la empresa, lo que le permite tener un control más profundo sobre los procesos y los materiales. Esta base tecnológica tiene proyecciones en una gran diversidad de sectores industriales, permitiendo a la firma expandir su alcance más allá del sector automotriz.
En términos de productos, Michelin ha desarrollado diversas familias de artículos asociados a la tecnología del neumático, pero con aplicaciones independientes. Entre ellos se encuentran los tejidos técnicos, los componentes flexibles complejos y las correas, además de múltiples aplicaciones basadas en polímeros. Esta diversificación del catálogo permite a la empresa entrar en mercados donde la precisión técnica y la resistencia de los materiales son fundamentales.
La estrategia de expansión del grupo se basa en un modelo mixto. Por un lado, Michelin está creciendo significativamente mediante la adquisición de pequeñas empresas especializadas en este tipo de productos. La compañía busca firmas a las que pueda aportar un valor añadido a través de sus propias tecnologías, su experiencia sectorial y su dimensión global. Esta escala le otorga una potencia especialmente relevante en el área de investigación y desarrollo (I+D), permitiéndole acelerar la innovación en los productos adquiridos.
Paralelamente a las adquisiciones, existe un proceso de crecimiento interno dentro de la división. En la actualidad, esta unidad cuenta con una plantilla de 6.800 empleados, integrados en una fuerza laboral total de 122.600 personas en todo el grupo Michelin. En términos financieros, los datos de 2025 muestran que esta división representó 1.250 millones de euros de los 26.000 millones de euros totales de ingresos del grupo. A esta cifra se sumarán los ingresos derivados de las compras más recientes, que se estiman en 450 millones de euros en el cómputo de un año completo.
Para guiar su expansión, Michelin ha establecido una regla clara: ingresar únicamente en actividades que presenten un fuerte potencial de crecimiento y centrarse en aplicaciones críticas para esos sectores. Entre los mercados prioritarios se encuentran la gestión del agua, la aeronáutica y la salud. La compañía busca evitar los mercados masificados donde la competencia es excesiva y se debe lidiar con una gran cantidad de fabricantes, prefiriendo nichos donde la especialización técnica sea la barrera de entrada.
La voluntad de la empresa es que esta división alcance una facturación de varios miles de millones de euros, aunque no se ha fijado un horizonte temporal preciso para este objetivo específico. No obstante, existe una meta global más amplia: Michelin aspira a incrementar el peso de sus negocios ajenos a los neumáticos hasta que representen al menos el 20 % de sus ingresos totales para el año 2030.
Para entender la magnitud del reto, es necesario analizar la composición de los ingresos en 2025. En ese año, la venta de neumáticos representaba el 82 % de los ingresos del grupo. El porcentaje restante se distribuía entre la división de polímeros y materiales compuestos, que aportaba un 5 %, y otras actividades relacionadas con soluciones conectadas, distribución y servicios vinculados al estilo de vida.





