El ministro de Energía y Minas de Nicaragua, Salvador Mansell, ha informado sobre la implementación de sistemas de almacenamiento mediante baterías de litio, una medida orientada a fortalecer la estabilidad del sistema eléctrico nacional. Según las declaraciones brindadas al espacio Informe Pastrán, esta iniciativa busca mitigar el impacto de las variaciones climáticas y garantizar que el suministro de electricidad sea continuo para la población y los sectores productivos.
De acuerdo con las explicaciones del ministro Mansell, el país ha experimentado cambios estructurales significativos en la demanda de energía. Anteriormente, el consumo se concentraba principalmente durante las horas nocturnas; sin embargo, la tendencia ha girado hacia una demanda elevada durante el día. Actualmente, se registran picos de consumo que superan los 800 megavatios (MW). Este incremento en el consumo diurno es impulsado por el crecimiento sostenido de las viviendas, la expansión de los negocios, el desarrollo de la agroindustria y el uso intensivo de equipos de climatización.
Para hacer frente a este escenario, el Gobierno ha apostado por la diversificación de la matriz energética. Nicaragua integra actualmente diversas fuentes de generación, entre las que destacan la energía solar, eólica, hidroeléctrica, geotérmica y de biomasa, complementadas con generación térmica que sirve como respaldo. Esta combinación de fuentes permite atender las necesidades energéticas del país, incluso cuando se presentan condiciones climáticas atípicas que podrían afectar la generación de algunas fuentes renovables.
En cuanto a los detalles técnicos y financieros del proyecto de almacenamiento, el ministro precisó que Nicaragua ya dispone de los primeros 30 MW en baterías de litio. Los contenedores que albergan estos sistemas se encuentran actualmente en proceso de conexión a las subestaciones eléctricas correspondientes. Esta primera etapa del proyecto ha requerido una inversión superior a los 115 millones de dólares.
El plan de expansión no se detiene en la fase inicial. Mansell detalló que se ha programado una segunda fase para el periodo comprendido entre 2027 y 2028, la cual consistirá en la instalación de otros 70 MW adicionales. Para esta etapa se prevé una inversión de 80 millones de dólares, lo que permitirá al país alcanzar una capacidad total de almacenamiento de 100 MW.
La funcionalidad de estos sistemas de almacenamiento es crítica para la seguridad del sistema. Las baterías podrán activarse de forma automática ante cualquier variación en la generación eólica o solar, o en el caso de que alguna planta generadora salga de operación. El sistema tiene la capacidad de suministrar electricidad durante cinco horas, un margen de tiempo fundamental que permite a los técnicos y operadores restablecer la generación habitual sin interrumpir el servicio al usuario final.
El ministro subrayó que Nicaragua decidió adelantar estas inversiones estratégicas para reforzar su seguridad energética. Esta decisión se tomó en un contexto donde otras naciones de la región han tenido que anunciar medidas de emergencia debido a situaciones de tensión en sus respectivos sistemas eléctricos.
En términos globales, la inversión acumulada en el sector energético alcanza los cinco mil 200 millones de dólares. El plan de crecimiento continúa con la incorporación o ejecución de más de 220 MW de nueva capacidad entre los años 2025 y 2026, con inversiones estimadas en cerca de 283 millones de dólares. Asimismo, para el año 2027, se proyecta la adición de otros 179 MW, mediante inversiones que se calculan en 220 millones de dólares.
Además de la generación y el almacenamiento, se ha puesto énfasis en la infraestructura de transmisión. El ministro resaltó que la extensión de la red de transmisión eléctrica pasó de poco más de mil kilómetros a unos 3,800 kilómetros. Este crecimiento ha ido acompañado de la expansión de la red de subestaciones y el refuerzo del suministro en los territorios del Caribe y en zonas de expansión agroindustrial.
Finalmente, Salvador Mansell realizó una comparación sobre la cobertura eléctrica nacional. Señaló que entre los años 1990 y 2006, el aumento de la cobertura fue de apenas ocho puntos porcentuales. En contraste, desde el año 2007, el crecimiento acumulado se aproxima a los 40 puntos porcentuales, resultado directo de la expansión de las redes de distribución y las inversiones constantes en generación.






