El departamento de Nariño y Colombia lamentan el fallecimiento de Antonio Navarro Wolff, una de las figuras políticas más influyentes del sur del país. La noticia fue recibida con profundo dolor por el actual gobernador de Nariño, Luis Alfonso Escobar Jaramillo, quien describió al líder fallecido como un gigante que demostró que la paz es el camino fundamental para la transformación nacional, basándose en la convicción que el propio Navarro tuvo al dejar las armas para asumir los desafíos de la pacificación.
Navarro Wolff dejó una huella profunda en la administración pública, especialmente durante su periodo como gobernador de Nariño entre 2008 y 2011. Su llegada al cargo estuvo marcada por un respaldo ciudadano masivo, obteniendo 262.917 votos en las urnas, resultado que validó la continuidad de los gobiernos alternativos en la región, un proceso que había sido iniciado previamente por Parmenio Cuéllar. Bajo la consigna “Adelante Nariño”, consolidó su perfil como gestor de paz y líder político, trayectoria que se remontaba a sus años en el M-19, su participación como fórmula presidencial de Pizarro, su rol como Copresidente de la Constitución de 1991 y su desempeño como Alcalde de Pasto.
Durante su mandato departamental, Navarro implementó lo que denominó la “tercera vía”, un modelo de gobierno centrado en la transparencia, el impulso económico y, primordialmente, la participación ciudadana. Este enfoque permitió sentar las bases metodológicas de una planeación participativa que resultó en la creación de al menos cinco planes decenales. Dichos instrumentos fueron la semilla para el desarrollo de políticas públicas en ejes fundamentales como la educación, la cultura, la comunicación, la soberanía alimentaria y el género.
Uno de los pilares de su gestión fue la transferencia del modelo de Cabildos Abiertos, exitoso en el ámbito municipal, al nivel departamental. Esta herramienta marcó un cambio significativo en la planeación y ejecución de los recursos públicos, consolidando el modelo de Presupuestos Participativos. Gracias a esta iniciativa, se logró una vinculación directa de los diversos sectores del desarrollo territorial y de la comunidad en general en la toma de decisiones gubernamentales.
En materia de desarrollo rural y lucha contra las economías ilícitas, Navarro Wolff impulsó el programa “Sí se puede”. Este plan piloto de sustitución de cultivos de uso ilícito tuvo un impacto positivo en la subregión de la cordillera, específicamente en Leiva y Rosario. Asimismo, extendió estos procesos a la zona del Pacífico, en el Consejo Comunitario “Rescate-Las Varas” de Tumaco, orientando la transición hacia cultivos sostenibles de exportación como el cacao y el café, apoyándose en el fortalecimiento de la organización comunitaria y la infraestructura regional.
Su gestión también se destacó por la organización de la Cooperación Internacional en Nariño. A través de la creación de la Estrategia Departamental de Cooperación, logró articular a los actores humanitarios bajo una actitud de escucha y comprensión del contexto regional. Este esfuerzo ocurrió en un momento crítico de transición política nacional, entre la política de Seguridad Democrática de Álvaro Uribe y el primer mandato de Juan Manuel Santos.
El compromiso de Navarro con las nuevas generaciones se materializó en la estrategia “Adelante Nariño con las y los jóvenes adelante”, desarrollada en conjunto con el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo a través de ART-REDES. Esta iniciativa no solo permitió la construcción participativa de la Política Pública de Juventud del Departamento de Nariño, sino que también promovió procesos de formación y el fortalecimiento de liderazgos territoriales juveniles.
En el ámbito nacional, se recuerda su capacidad de gobernabilidad territorial al afrontar la crisis económica y social provocada por el colapso de las captadoras ilegales de dinero, conocidas como pirámides, que afectaron a miles de familias nariñenses. Navarro manejó esta situación con serenidad institucional, evitando medidas demagógicas a pesar de la tensión constante con el gobierno de Álvaro Uribe.
Finalmente, su visión estratégica impulsó el sector cafetero, articulando esfuerzos con el sector privado para diseñar rutas económicas que beneficiaran a los pequeños productores. Este renglón productivo se ha convertido en un factor diferencial de la economía actual de Nariño.
Luis Alfonso Escobar Jaramillo, quien representa al Pacto Histórico, resaltó la memoria de Navarro Wolff como un hombre que honró la palabra en sus roles de alcalde, gobernador, ministro, representante y senador, y que fue un fiel hacedor de una política limpia y transparente basada en los principios de libertad e independencia del Estado Social de Derecho.





