El mercado cambiario en Colombia inició la jornada del martes 15 de septiembre con una cotización del dólar situada en $3.093,96, posicionándose por debajo de la Tasa Representativa del Mercado (TRM), que se fijó en $3.109,30. Esta apertura se produce en un contexto financiero complejo, donde la moneda local se encuentra atrapada entre dos fuerzas opuestas: el incremento en los precios internacionales del crudo y las expectativas globales sobre las decisiones monetarias de Estados Unidos.
Durante las primeras horas de negociación, la divisa estadounidense mostró un comportamiento oscilante, registrando un valor mínimo de $3.094 y un máximo de $3.100. En este periodo inicial, se ejecutaron 36 transacciones que sumaron un total de 15 millones de dólares. Para las 8:46 a. m., el precio de negociación se ubicaba en $3.091,50, mientras que el promedio del mercado se situaba en $3.093,89, con un volumen total de transacciones que alcanzó los 197.550 millones de dólares, según los datos suministrados por el Banco de la República.
Al analizar la tendencia reciente, el dólar ha experimentado un descenso del 0,24% en la última semana, aunque la cifra más impactante es su evolución interanual, que muestra una caída del 17,07%. A pesar de este descenso a largo plazo, el tipo de cambio ha mantenido una tendencia positiva durante los últimos tres días. Un dato relevante es la volatilidad actual del mercado, que se sitúa en el 6,36%, una cifra significativamente inferior a la volatilidad de referencia del 13,54%, lo que sugiere que el mercado cambiario atraviesa una fase de relativa estabilidad.
El comportamiento de la divisa está fuertemente condicionado por factores externos. Por un lado, el petróleo Brent se cotiza cerca de los 107 dólares por barril, impulsado por las nuevas tensiones geopolíticas en Medio Oriente. Para Colombia, como país exportador de crudo, un precio elevado del petróleo suele traducirse en una mayor entrada de divisas al país, lo que actúa como un soporte para la fortaleza del peso colombiano.
En sentido contrario, la presión proviene de la economía estadounidense. La inflación de agosto en Estados Unidos se situó en el 3,4% anual, lo que ha llevado a los mercados a considerar más probable que la Reserva Federal (Fed) eleve sus tasas de interés durante la reunión que comienza este martes 15 de septiembre. Un incremento en las tasas haría que las inversiones en dólares sean más atractivas, lo que podría impulsar la demanda de la moneda estadounidense y, en consecuencia, elevar su cotización en el mercado colombiano.
Para el cierre de la jornada, los analistas sitúan el escenario de referencia entre los $3.105 y $3.125. Se advierte que una ruptura sostenida por encima de los $3.130 podría extender la tendencia de rebote del dólar, mientras que si la moneda logra mantenerse por debajo de los $3.100, se abriría un margen para que el peso recupere terreno.
Es notable la evolución de la TRM desde el inicio del mes, pasando de $3.213,97 el 1 de septiembre a $3.072,27 el pasado lunes. Esta brecha de $141,70 implica que comprar 1.000 dólares hoy cuesta aproximadamente $142.000 menos que al comenzar el mes, un escenario favorable para viajeros, compradores internacionales o quienes deben cancelar deudas en moneda extranjera. No obstante, Camilo Suárez, presidente de Asoblockchain Colombia, recomendó evitar decisiones impulsivas con los ahorros y distribuir las compras en varias operaciones para mitigar el riesgo de variaciones repentinas, sugiriendo basar las decisiones en necesidades reales más que en la búsqueda de un mínimo exacto.
Finalmente, el análisis económico revela que la apreciación del peso no se traduce automáticamente en una baja de precios para el consumidor final. Según un estudio del Grupo Cibest titulado "Cuando el dólar baja, los precios ceden menos: la asimetría del traspaso cambiario", existe una resistencia en los precios debido a la solidez de la demanda interna. Las empresas mantienen sus precios incluso cuando bajan los costos de importación porque la demanda de los hogares sigue siendo un motor económico fuerte.
Esta asimetría es evidente en el impacto sobre la inflación: mientras que una depreciación del peso de un punto porcentual eleva la inflación anual en 0,12 puntos después de un año, una apreciación de la misma magnitud solo la reduce en un máximo de 0,04 puntos. Esto ocurre porque los bienes importados representan solo el 18,56% de la canasta del índice de precios al consumidor. El resto de los costos dependen de factores ajenos al dólar, como ajustes salariales, indexación de matrículas y arriendos, transporte interno e impuestos. Así, aunque el peso se haya apreciado cerca del 20% en el último año, la inflación de bienes acumuló siete meses de aumentos, demostrando que el efecto cambiario es lento, parcial y convive con otras presiones de costos.


