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El precio del diésel en Estados Unidos alcanza nuevo récord por tensiones internacionales

El diésel estadounidense registró, este martes 15 de septiembre de 2026, un nuevo récord al situarse en torno a los 6,27 dólares por galón en Estados Unidos, consecuencia de las tensiones en Oriente Medio y de los ataques ucranianos contra refinerías rusas.

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El precio del diésel en Estados Unidos alcanza nuevo récord por tensiones internacionales
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El precio del diésel en Estados Unidos ha alcanzado un récord histórico de 6,27 dólares por galón, impulsado por una crisis energética global. El cierre del oleoducto Este-Oeste en Arabia Saudita y el conflicto entre Rusia y Ucrania han disparado el barril de Brent hasta los 110 dólares, encareciendo el transporte y la logística en todo el país. Esta escalada de costos llega en un momento político crítico para Donald Trump, quien enfrenta las elecciones legislativas de noviembre bajo la presión de promesas incumplidas sobre la reducción de los combustibles. Mientras el mandatario busca acuerdos diplomáticos entre Moscú y Kiev, la inestabilidad en Oriente Medio mantiene al consumidor estadounidense en una situación económica alarmante.

El mercado energético de los Estados Unidos ha registrado un nuevo pico en los costos del combustible este martes 15 de septiembre de 2026. El precio del diésel ha alcanzado un nuevo récord, situándose en torno a los 6,27 dólares por galón. Este incremento es el resultado directo de una compleja combinación de tensiones internacionales, centradas principalmente en el conflicto en Oriente Medio y la situación bélica entre Ucrania y Rusia.

De acuerdo con los datos proporcionados por la Asociación Estadounidense del Automóvil (AAA), el costo promedio del galón, que equivale a 3,78 litros, se ubicó exactamente en 6,2694 dólares. Esta cifra representa una presión económica considerable para el transporte y la logística dentro del territorio estadounidense, elevando la preocupación sobre el costo de vida y la operatividad industrial.

Este escenario de precios al alza resulta especialmente problemático en el ámbito político interno de Estados Unidos. La fuerte subida del combustible es percibida como una medida muy impopular entre la ciudadanía. El incremento contradice las promesas que el presidente Donald Trump ha realizado de manera reiterada, en las cuales aseguraba que los precios en las gasolineras bajarían. La situación se vuelve más crítica debido a la proximidad de las elecciones legislativas de mitad de mandato, que están programadas para celebrarse en el mes de noviembre.

En un intento por gestionar la crisis energética y mitigar el impacto en los precios, el presidente estadounidense realizó declaraciones el pasado lunes. Trump afirmó que tanto Ucrania como Rusia se habían comprometido a detener los ataques contra las infraestructuras energéticas de la contraparte. Estas declaraciones surgieron apenas un día después de que el mandatario criticara abiertamente a Kiev por las ofensivas lanzadas contra las refinerías de diésel situadas en territorio ruso.

Sobre el impacto de estas acciones en el mercado global, Arne Lohmann Rasmussen, analista de Global Risk Management, ha ofrecido una perspectiva técnica. Según Rasmussen, el cese de los ataques ucranianos contra las refinerías rusas sería un factor positivo que ayudaría a reequilibrar el mercado del diésel. No obstante, el analista subraya que existen otros factores con un peso mucho mayor en la actual escalada de costos.

Para Rasmussen, la escasez de productos refinados procedentes de Oriente Medio es, con diferencia, el factor más importante detrás del aumento de los precios. Esta zona geográfica sigue siendo el eje central de la estabilidad del suministro global de crudo y sus derivados, por lo que cualquier interrupción en la región tiene efectos inmediatos en las gasolineras de Norteamérica.

La situación en Oriente Medio se ha agravado recientemente debido a incidentes de seguridad. Tras una serie de ataques que han sido atribuidos a Irak, las autoridades de Arabia Saudita tomaron una medida drástica el pasado viernes. El gobierno saudí anunció el cierre temporal del oleoducto Este-Oeste. Esta infraestructura es vital para el suministro global, ya que permite el transporte de crudo sorteando el bloqueo del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más sensibles y congestionadas del mundo.

El cierre de este oleoducto provocó una reacción inmediata y violenta en los mercados financieros de materias primas. Como consecuencia directa, el precio del barril de Brent, que es el crudo de referencia utilizado principalmente en Europa, se disparó hasta alcanzar niveles cercanos a los 110 dólares.

En resumen, el consumidor estadounidense se enfrenta a un récord de precios impulsado por una tormenta perfecta de factores geopolíticos. Mientras la administración de Donald Trump busca soluciones diplomáticas entre Rusia y Ucrania para estabilizar las refinerías, la inestabilidad en Arabia Saudita y las tensiones con Irak continúan empujando los costos del diésel y el crudo Brent hacia arriba, complicando el panorama económico previo a las elecciones de noviembre.

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