¿Cansado de tirar la mitad del perejil porque se marchita rápidamente en el refrigerador? El chef Jordi Cruz, reconocido con tres estrellas Michelin, propone un método sencillo para evitar el desperdicio y prolongar la frescura de esta hierba aromática.
La clave es tratar el perejil como si fuera un ramo de flores. El procedimiento es simple: primero, realice un corte limpio en la base de los tallos y colóquelos en un recipiente con dos o tres centímetros de agua. Para proteger las hojas del ambiente seco de la heladera, cúbralas con una bolsa de plástico o papel film. Esto evita que la planta pierda líquido y se marchite prematuramente.
La conservación comienza desde la compra. Elija manojos de color verde intenso, sin manchas amarillas ni tallos secos. Un consejo fundamental es no lavar el perejil antes de almacenarlo, ya que la humedad residual acelera el deterioro; lo más práctico es lavarlo únicamente justo antes de consumirlo.
Si prefiere otra alternativa, puede envolver la hierba en papel absorbente ligeramente humedecido y guardarla en un recipiente plástico parcialmente cerrado. En cualquiera de los casos, es vital retirar periódicamente las hojas dañadas para evitar que el deterioro se extienda al resto del manojo.
Finalmente, tenga precaución con el método de conservar el perejil picado en aceite. Esta técnica puede generar condiciones favorables para el desarrollo de la bacteria Clostridium botulinum, asociada al botulismo. Por ello, es imprescindible mantener estas preparaciones refrigeradas y seguir estrictas normas de seguridad alimentaria.
Aplicando estos consejos, podrá aprovechar mejor sus ingredientes y tener siempre a mano un condimento fresco para sus ensaladas, carnes y salsas. Siguenos en Noticias lat para más noticias.





