El 1 de noviembre, Guatemala revive una de sus tradiciones gastronómicas más arraigadas: el fiambre. Más que un plato, es un encuentro familiar donde las recetas pasan de generación en generación, conservando secretos que otorgan a cada preparación una identidad propia.
Para elevar esta experiencia, el vino surge como una opción ideal para acompañar este momento. Según Juan José Sierra, Sommelier de Corchos, el vino tiene la capacidad de adaptarse a diferentes gustos, permitiendo disfrutar del platillo sin restarle protagonismo.
Para el fiambre blanco, se recomiendan opciones frescas y equilibradas. Entre las sugerencias destacan el Grand Bateau Bordeaux Blanc por su expresión cítrica, el Dr. Loosen Dry Riesling por su acidez, o el Raventós Blanc Blanc de Blancs, cuya naturaleza espumosa ayuda a limpiar el paladar. También se proponen el Oveja Negra Reserva Rosé y el Martín Códax Marieta por sus perfiles frutales y ligeros.
En el caso del fiambre rojo, se sugieren vinos con mayor presencia y estructura. Las recomendaciones incluyen el Gérard Bertrand Cote des Roses Pinot Noir por su elegancia, el Château des Jacques Morgon por su carácter, el Oveja Negra The Bold por su perfil intenso, y el Morgante Nero d’Avola por su profundidad en boca.
Esta diversidad gastronómica se refleja también en la propuesta del chef José Barreda, del restaurante Aroa. Corchos invita al público a una cata maridaje de fiambre guatemalteco elaborada por el chef Barreda, que se llevará a cabo el 23 de octubre en su tienda de zona 10, con un valor de 395 quetzales por persona.
Es una oportunidad para descubrir nuevos sabores y mantener viva una tradición que forma parte fundamental de la identidad del país. Siguenos en Noticias lat para más noticias.






