Noticias de Politica

miércoles, 21 de octubre de 2026

Más relevantes

El legado de Víctor Paz Estenssoro y el impacto del Decreto 21060 a 41 años de su promulgación
politica1 de septiembre

El legado de Víctor Paz Estenssoro y el impacto del Decreto 21060 a 41 años de su promulgación

Hace 41 años, el 29 de agosto de 1985, Víctor Paz Estenssoro promulgó el Decreto Supremo 21060. Tenía casi 78 años, ejercía por cuarta vez la Presidencia y Bolivia se encontraba al borde del colapso. Pero hay algo más notable que su edad y la gravedad de aquella crisis. El hombre que había contribuido decisivamente a construir el Estado surgido de la Revolución Nacional fue también quien comprendió que ese modelo había llegado a su límite. Víctor Paz no se enamoró de su obra. Pocas pruebas revelan mejor la estatura de un gobernante. El dirigente común se aferra a su pasado aun cuando los hechos lo contradicen, porque rectificar le parece una derrota. El estadista comprende que la fidelidad a un país puede exigirle modificar aquello que él mismo construyó. No renegó de 1952. La Revolución Nacional había respondido a las necesidades de su tiempo y transformado Bolivia. Pero treinta y tres años después el país era otro. La hiperinflación había destruido los salarios, el Estado no podía cumplir sus obligaciones y la desesperanza se apoderaba de los bolivianos. Defender el antiguo modelo sólo para preservar su legado habría sido una forma de vanidad. victor.paz_.jpg Tuvo el valor de leer nuevamente el país. Pudo limitarse a custodiar su lugar en la historia y recibir los honores de quien ya había gobernado tres veces. En cambio, aceptó una misión que podía engrandecer su trayectoria o terminar destruyéndola. No eludió el riesgo. El 21060, base de la Nueva Política Económica, fue una medida dura y, para muchos bolivianos, dolorosa. Víctor Paz conocía el costo que tendría. También sabía que la alternativa era permitir que Bolivia continuara desintegrándose. Por eso decidió. Un estadista no es infalible, pero no abandona su responsabilidad cuando las circunstancias le exigen actuar. Esa decisión no fue la ocurrencia solitaria de un hombre. Víctor Paz reunió a su alrededor un conjunto humano excepcional, en el que Gonzalo Sánchez de Lozada desempeñó un papel decisivo. El Presidente no necesitaba demostrar que sabía más que todos. Sabía escucharlos y aprovechar lo mejor de cada uno. El inseguro teme a quienes pueden hacerle sombra. El estadista crece con ellos. Quienes tuvimos el privilegio de trabajar a su lado vimos que dejaba que cada cual defendiera su punto de vista. Después resolvía. La consulta no debilitaba su autoridad porque la decisión y sus consecuencias seguían siendo suyas. Esa capacidad de gobernarse a sí mismo se advertía también en la manera en que separaba la vida familiar de la función pública. Su esposa ocupaba con dignidad el lugar que le correspondía como compañera del Primer Mandatario, sin inmiscuirse en asuntos del Estado. Víctor Paz sabía que la Presidencia no era una propiedad familiar ni un bien ganancial. El mandato le había sido conferido a él y no podía distribuirlo entre sus afectos. La dignidad del poder comienza allí, cuando quien lo posee comprende que no todo le está permitido. También supo poner límites a los agravios acumulados durante una larga vida política. En 1974, después de romper con el gobierno de Hugo Banzer, había sido enviado nuevamente al exilio. Once años más tarde ambos volvieron a enfrentarse, esta vez en las urnas. Banzer obtuvo la primera mayoría y Víctor Paz fue elegido por el Congreso. Bolivia necesitaba entonces algo más que un programa económico. Necesitaba gobernabilidad. Paz comprendió que las reformas iniciadas con el 21060 no podrían sostenerse si el Gobierno permanecía paralizado en el Parlamento. En octubre de 1985 acordó con Banzer el Pacto por la Democracia. No olvidó la historia. Impidió que la historia decidiera por él. El acuerdo no borraba sus diferencias ni convertía a los antiguos adversarios en amigos. Hace falta una fuerza interior poco frecuente para pactar con quien lo había exiliado. También hubo grandeza en el general Banzer. Había obtenido la primera mayoría electoral y podía obstruir al Presidente elegido por el Congreso. Eligió contribuir a la estabilidad del país. Ambos colocaron la necesidad nacional por encima de sus diferencias. Víctor Paz entendía que gobernar no consiste en satisfacer rencores ni proteger una biografía. Consiste en hacer lo que el país necesita en el momento en que lo necesita. Tal vez ésa sea la diferencia esencial entre un gobernante y un estadista. El gobernante ejerce autoridad sobre los demás. El estadista comienza por gobernarse a sí mismo. Cuatro décadas después, ésa puede ser su enseñanza más profunda. Víctor Paz cambió nuevamente Bolivia porque fue capaz de cambiar él mismo. Comprendió que el poder no había llegado a sus manos para rendir culto a su obra ni para convertirlo en patrimonio de los suyos. Lo empleó para servir al país. Por eso pudo encabezar las dos grandes transformaciones que marcaron la Bolivia moderna, la Revolución Nacional de 1952 y la Nueva Política Económica de 1985. Su visión quedó condensada en una respuesta. Cuando un periodista le preguntó si el 21060 era coyuntural, Víctor Paz contestó con esa ironía que no necesitaba levantar la voz: «Si usted considera que veinte años es una coyuntura, entonces es coyuntural». Duró veinte años. Exactamente. ///

Análisis: Los errores estratégicos que marcan la gestión de Rodrigo Paz
politica1 de septiembre

Análisis: Los errores estratégicos que marcan la gestión de Rodrigo Paz

No en uno. En varios. Desde el 8 de noviembre de 2025, el presidente Rodrigo Paz cometió varios errores y desperdició inmejorables oportunidades. De la combinación o superposición de ambos estuvo, lamentablemente, plagado el camino en el primer tramo de su gestión. A estas alturas puede concluirse que uno de sus primeros errores fue encabezar, el mismo día de su posesión y con un entusiasmo inocente, la caravana de cisternas que supuestamente iba a resolver para siempre el dramático problema del desabastecimiento de combustibles. Tal vez por desconocimiento de las razones estructurales que determinaban esa situación, se atrevió a levantar falsas expectativas sobre los tiempos para una solución. Por eso, nueve meses después, las colas persisten y la bronca ciudadana se acumula. De los protagonistas de aquella atrevida puesta en escena, que aparecieron montados en la tolva de una camioneta —Mauricio Medinacelli, exministro de Hidrocarburos; Marcelo Salinas, exministro de Defensa; José Gabriel Espinoza, exministro de Economía; y Yussef Akly, expresidente de YPFB—, queda únicamente el presidente Rodrigo Paz, tal vez más solitario y agobiado que nunca. paz.jpg Si los combustibles fueron el talón de Aquiles en los primeros meses, habrá que subrayar que el prematuro distanciamiento con el vicepresidente Edman Lara marcó también un giro político de consecuencias importantes. La ruptura fue celebrada por sectores de clase media alta y alta que interpretaron ese gesto como una señal de cierre definitivo del ciclo político del MAS y como una reafirmación de una nueva orientación del gobierno. Sin embargo, esa decisión tuvo un costo mayor entre quienes habían respaldado a Paz precisamente por su capacidad de articular sectores distintos y por la expectativa de una reconciliación nacional. En los hechos, el Presidente terminó celebrando con la derecha una victoria que había conseguido con una base electoral mucho más amplia y socialmente diversa, renunciando, de manera difícil de explicar, a una parte sustancial de ese respaldo. Fue un error estratégico porque confundió el entusiasmo de un segmento reducido, pero influyente, con el conjunto de la coalición social que lo llevó al poder y supuso que dos décadas de predominio del MAS podían ser simplemente “borradas”, sin considerar que buena parte de esa cultura política seguía, sin embargo, vigente en amplios sectores de la sociedad y no podía ser simplemente eliminada con un cambio de gobierno. Como probablemente no ocurrió en los 44 años de democracia que Bolivia está a pocos meses de celebrar, Paz contó desde el primer día con una Asamblea política e ideológicamente homogénea y favorable, que estaba más que dispuesta a ayudarlo a avanzar en los cambios de fondo imprescindibles para reemplazar un modelo desgastado y reactivar una economía golpeada y casi moribunda debido a los prejuicios y afinidades mal entendidas. Pero el presidente no solo no apuró las decisiones, sino que permitió que las pequeñas diferencias se impusieran a las grandes coincidencias, hasta llegar al deterioro ya casi irreversible que enfrenta hoy en la relación con las fuerzas políticas que, en su momento, podían haber sido el sólido sostén político de su gobierno. No se trataba de repartir espacios de poder, sino de administrar eficaz y oportunamente las afinidades para empujar las cosas en la misma dirección. Se sabe que en el despacho presidencial se acumularon e incluso trabaron varias decisiones que le pudieron haber dado un perfil distinto a su gobierno. En los primeros días, por ejemplo, fue presentada una auténtica autopsia de las empresas públicas deficitarias. Todo hacía suponer que el cierre de estas entidades era inminente, pero, por alguna razón no del todo clara, las empresas siguen ahí y hay interesados en aplicarles una estrategia de reanimación irresponsable, con la complicidad de algunos ministros y el consentimiento del propio mandatario. Entre la presentación de un decreto de transparencia —concebido para eliminar decenas de decretos aprobados por el MAS, que habían servido para camuflar innumerables y corruptas adjudicaciones directas— y su aprobación definitiva transcurrieron más de dos meses, que habrían sido utilizados para realizar “ajustes” que conspiraron contra la intención original de la norma. Paz tenía todo para lograr que, después de dos décadas de arbitrariedad, finalmente la selección de las autoridades para los cargos en las principales instituciones y empresas públicas —ABC, Impuestos, YPFB, Contraloría, entre otros— pudiera realizarse en la Asamblea y con el voto de dos tercios de los representantes, pero optó nuevamente por los cuestionados y sospechosos interinatos, seguramente más obedientes, pero menos confiables e independientes. La desburocratización del “Estado tranca” se hizo mal y a medias. Se eliminaron las trabas más “inofensivas”, pero se mantuvieron aquellas que permitían la supervivencia del laberinto extorsivo al que se enfrentan quienes rutinariamente realizan pequeñas o grandes gestiones en el sector público. Hubo decretos “chuecos” para facilitar compras discrecionales en YPFB que, afortunadamente, tropezaron con la sensatez de algunas autoridades, lo mismo que otros que tenían como objetivo ejercer control sobre las organizaciones no gubernamentales (ONG). Fueron “errores” camino de convertirse en delitos, que fueron abortados a tiempo. El presidente tuvo la oportunidad de acelerar un acuerdo con el FMI que, posiblemente, hubiera aportado una idea más clara de lo que se podía hacer hacia adelante, pero el acuerdo llegó tarde, con menos recursos de los necesarios y con más dificultades atribuibles a los conflictos y escándalos de la coyuntura. Paz entregó su gobierno a la “imaginación” y las ambiciones de un asesor más acostumbrado a la oscuridad que a la transparencia y hoy está experimentando las consecuencias, graves e irreversibles, de no haber reflexionado a tiempo sobre la pertinencia de permitir que un intruso se involucre en las decisiones de Estado y de no tener la sensatez de admitir lo que para todo mundo era evidente. “¿En qué momento se jodió el Perú?”, se preguntaba Zavalita, el personaje de Vargas Llosa, en su célebre Conversación en La Catedral . “¿En qué momento se jodió Rodrigo Paz?”, se preguntan hoy quienes el año pasado votaron con esperanza y que ahora están atrapados en el desaliento, la rabia y una cada vez más peligrosa impaciencia. No fue un momento. Fueron muchos. Y lo peor es que, por ahora y mientras no se despeje una salida política, jodidos estamos todos. ///

App oficial

Noticias.lat en tu bolsillo

La misma redacción, ahora en Android: alertas, audionoticias, videos y lectura offline. Más de 50.000 notas propias en noticias.lat.

Descargar en Google Play

Últimas actualizaciones

AnteriorPágina 67 de 360Siguiente