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Caos en Francia: Protestas contra el costo de vida dejan 1.200 detenidos y el ayuntamiento de Limoges destruido

El prefecto local, Maurice Barate, sostuvo que el edificio público quedó "prácticamente destruido".

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Caos en Francia: Protestas contra el costo de vida dejan 1.200 detenidos y el ayuntamiento de Limoges destruido

Una jornada de movilizaciones masivas contra el encarecimiento del costo de vida en Francia derivó este sábado 17 de octubre en una ola de violencia que dejó un saldo de 1.200 detenidos, múltiples comercios saqueados y graves daños en edificios públicos de diversas ciudades del país. El episodio más crítico de la jornada se registró en Limoges, donde el histórico ayuntamiento fue víctima de un incendio provocado que resultó en el colapso parcial de su estructura.

En Limoges, la violencia comenzó cuando un grupo de manifestantes encapuchados incendió un vehículo policial justo frente a la sede municipal. Tras este primer acto, los atacantes procedieron a romper las ventanas del edificio e ingresaron en él para iniciar el fuego. Las llamas se propagaron rápidamente hasta alcanzar el techo y una de las alas del inmueble, que contaba con 143 años de antigüedad. A través de videos difundidos en redes sociales, se pudo observar el avance del incendio y el momento exacto en que una parte de la cúpula se desplomó, a pesar de los esfuerzos de los bomberos por evitar que el fuego consumiera la totalidad de la edificación.

El prefecto local, Maurice Barate, calificó lo sucedido como una "catástrofe para el patrimonio" y denunció que se trató de un "acto deliberado de vándalos". Según el funcionario, el edificio quedó "prácticamente destruido", detallando que el tejado se derrumbó sobre las plantas inferiores, afectando a casi todo el inmueble excepto al ala oeste, y que dos tercios de la fachada han desaparecido.

Este ataque no fue un hecho aislado, ya que otras dependencias públicas también fueron blanco de la violencia. En Lyon, por ejemplo, una oficina de turismo fue alcanzada por las llamas. La movilización general superó las expectativas iniciales de las autoridades; mientras que las estimaciones oficiales hablaron de unas 550.000 personas participando en las protestas a nivel nacional, los organizadores calcularon que la cifra real alcanzó los 800.000 manifestantes.

Los disturbios se extendieron por una amplia geografía urbana, afectando a ciudades como París, Marsella, Estrasburgo, Ruán, Nantes, Rennes, Toulouse y Valence. En estas localidades se reportaron saqueos de comercios, daños al espacio público y ataques directos contra instituciones estatales. En la capital, París, algunos grupos se desviaron del recorrido autorizado de la manifestación para provocar destrozos en zonas periféricas e intentar aproximarse al Palacio del Elíseo, sede de la Presidencia de la República. Asimismo, se registró la instalación de barricadas en la emblemática avenida de los Campos Elíseos.

Ante la escalada de los enfrentamientos en París, las autoridades desplegaron a la CRS 8, una unidad especializada en la gestión de violencia urbana. El alcalde de la ciudad, Emmanuel Grégoire, quien pertenece al partido socialista, denunció la magnitud de los daños, asegurando que existen "calles enteras metódicamente arrasadas" en lo que respecta a comercios, monumentos y mobiliario urbano.

Desde el Gobierno, el ministro del Interior, Laurent Núñez, atribuyó estos actos violentos a grupos que buscaron aprovechar las movilizaciones sociales para atacar las instituciones y cometer delitos. Núñez señaló que hubo "varios miles de alborotadores", identificando específicamente a grupos de ultraizquierda y a "delincuentes oportunistas". El ministro enfatizó que existió una "voluntad manifiesta" de atacar edificios públicos, mencionando como objetivos claros las prefecturas y los ayuntamientos de Marsella y Limoges, además de la oficina de turismo de Lyon.

En el ámbito político, Núñez cuestionó a organizaciones de extrema izquierda, apuntando directamente a Jean-Luc Mélenchon, líder de La Francia Insumisa, por considerar que sus críticas al accionar de las fuerzas de seguridad alentaron los enfrentamientos. El ministro rechazó cualquier acusación de mala praxis policial y defendió el despliegue de los agentes. Además, adelantó que, bajo la supervisión de los fiscales y el análisis de imágenes, se realizarán nuevas detenciones en los próximos días para identificar a más responsables.

Por su parte, el presidente Emmanuel Macron utilizó sus redes sociales para advertir que quienes participaron en los saqueos y ataques contra prefecturas y ayuntamientos serán perseguidos y castigados judicialmente. El mandatario hizo un llamado a formar un "frente unido" contra aquellos que "siembran el caos" con el objetivo de derribar las instituciones, reafirmando su respaldo total a las fuerzas de seguridad.

Finalmente, el primer ministro, Sébastien Lecornu, quien confirmó la cifra de 1.200 detenciones, encabezó una reunión de crisis con diversos ministerios para coordinar la respuesta estatal y reforzar los operativos de seguridad en todo el territorio francés.

Esta nota fue producida por la redacción de Noticias.lat: verificamos la información en fuentes públicas y la reescribimos con nuestro criterio editorial. No republicamos textos de terceros.