En declaraciones recientes, Harry Valle ha manifestado su deseo y voluntad de regresar a Nicaragua, un anhelo que condiciona a realizar sacrificios significativos en el ámbito personal y profesional. Esta postura fue revelada durante una entrevista concedida al medio de comunicación Artículo 66, donde el entrevistado detalló las circunstancias y las renuncias que estaría dispuesto a asumir para concretar su retorno al país.
El núcleo de las declaraciones de Valle se centra en la posibilidad de volver a su tierra, incluso si ello implica una transformación radical de su estilo de vida actual. Según lo expresado, el deseo de regresar es lo suficientemente fuerte como para considerar la renuncia total a su trayectoria profesional. Específicamente, Valle afirmó que estaría dispuesto a dejar de litigar, lo que supondría el abandono de su práctica jurídica y de las actividades inherentes a su carrera como abogado.
Además del sacrificio profesional, Harry Valle mencionó otras condiciones estrictas que aceptaría para hacer posible su regreso. Entre estas medidas de retiro social y público, destacó la posibilidad de abandonar completamente el uso de las redes sociales. En un contexto donde las plataformas digitales son herramientas primordiales de comunicación y expresión, esta renuncia subraya la magnitud de la concesión que el entrevistado estaría dispuesto a realizar.
A estas renuncias se suma la disposición de permanecer en el anonimato. Valle señaló que podría aceptar una vida alejada del escrutinio público y de la visibilidad, manteniendo un perfil bajo que le permitiera reintegrarse a Nicaragua sin atraer la atención de los sectores sociales o políticos. Esta tríada de condiciones —el cese del litigio, la salida de las redes sociales y el mantenimiento del anonimato— configuran el marco bajo el cual Valle visualiza su posible retorno.
Otro punto fundamental de la entrevista con Artículo 66 fue el abordaje de su relación con el entorno político actual, específicamente respecto a los Ortega-Murillo. Sobre este tema, Harry Valle fue enfático al declarar que no encuentra motivos justificables para solicitar perdón a los miembros de dicha familia. El entrevistado sostuvo que no existe una razón válida para realizar tal petición, fundamentando su postura en una valoración de sus propias acciones.
Para respaldar su negativa a pedir perdón, Valle utilizó una frase directa y clara: «Yo a ellos no les he hecho nada malo». Con esta afirmación, el entrevistado deja claro que, si bien existe una voluntad de regresar y una disposición a renunciar a su vida pública y profesional, no considera que haya cometido actos que ameriten una disculpa hacia los Ortega-Murillo.
La entrevista pone de relieve la complejidad de la situación planteada por Valle, quien se encuentra en una encrucijada donde el deseo de volver a Nicaragua choca con la necesidad de renunciar a los pilares de su identidad profesional y social. El hecho de que esté dispuesto a dejar de ejercer el derecho y a borrar su presencia digital indica que el valor que otorga al regreso al país es superior al valor de su proyección pública actual.
En resumen, la postura de Harry Valle, según lo expuesto en Artículo 66, se resume en una apertura al retorno basada en el silencio y la invisibilidad. El compromiso de no volver a litigar y de alejarse de las redes sociales parece ser la vía que él considera viable para su regreso, siempre y cuando no se le exija un acto de perdón que, desde su perspectiva, carece de sentido dado que sostiene no haber causado daño a los Ortega-Murillo.





