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Navi Pillay gana el Nobel de la Paz: la jurista que recibió las llaves de Bogotá hace 16 años

En 2013, Bogotá le entregó las llaves de la ciudad. Así fue la reconstrucción de esta ceremonia y el momento político que vivía el país.

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Navi Pillay gana el Nobel de la Paz: la jurista que recibió las llaves de Bogotá hace 16 años

La comunidad internacional reconoce el legado de Navanethem “Navi” Pillay, la jurista sudafricana de 85 años que el pasado 9 de octubre fue galardonada con el Premio Nobel de la Paz 2026. El Comité Nobel noruego, con sede en Oslo, otorgó este reconocimiento a Pillay "por su labor en favor de la paz y el derecho internacional", destacando una trayectoria dedicada a la defensa de los derechos humanos y la lucha contra la impunidad.

El momento de la notificación del premio estuvo marcado por la sorpresa y el humor. Pillay se encontraba participando en una conferencia en el Tribunal de Núremberg, en Alemania, lugar emblemático por haber juzgado a los líderes nazis hace más de ocho décadas. Debido a que el comité no logró contactarla telefónicamente, la noticia le fue comunicada por un tercero. Ante la sorpresa, la jurista confesó haber pensado inicialmente que se trataba de una broma y bromeó con los presentes diciendo: "Si aplauden un poco más alto, podría compartir este premio con Trump".

La trayectoria de Navi Pillay es un testimonio de persistencia y vanguardia jurídica. Fue la primera mujer no blanca en establecer un despacho jurídico en su natal Sudáfrica, donde su labor defendiendo a activistas contra el régimen del apartheid cimentó su convicción en la solidaridad internacional. Esta experiencia la llevó a asumir roles de alta responsabilidad global, desempeñándose como jueza y presidenta del Tribunal Penal Internacional para Ruanda, encargado de juzgar a los responsables del genocidio de 1994. Durante sus ocho años en dicho cargo, ayudó a establecer precedentes jurídicos históricos, especialmente al lograr que se reconociera la violación como un crimen de guerra en la lucha contra la violencia de género y el genocidio.

Sobre su paso por el alto tribunal, Pillay recordó haber formado parte del panel de jueces que sentenció al primer ministro de Ruanda a cadena perpetua por genocidio. Esta experiencia le permitió concluir que las personas en puestos de autoridad, ya sean civiles, militares o políticos, pueden llegar a ser complacientes ante las violaciones de los derechos humanos. Además de su labor en Ruanda, Pillay fue jueza de la Corte Penal Internacional en La Haya y jueza ad hoc en la Corte Internacional de Justicia.

Su vínculo con Colombia comenzó entre 2008 y 2014, periodo en el que se desempeñó como Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos. En su primera visita al país, en 2008, Colombia vivía un momento crítico de su conflicto armado. Mientras el gobierno de Álvaro Uribe lideraba ofensivas que resultaron en la Operación Jaque y la muerte de líderes como Manuel Marulanda y Raúl Reyes, paralelamente emergía el escándalo de las ejecuciones extrajudiciales. Según datos de la JEP, estas dejaron 7.837 víctimas entre 1990 y 2016. En una relatoría del 1 de noviembre de 2008, Pillay calificó estos "falsos positivos" como "atroces". Aunque destacó el retiro del servicio de varios oficiales, incluyendo tres generales, organizaciones como el Equipo Nizkor le reprocharon que la mayoría de los casos continuaran en la impunidad y que dichos oficiales no hubieran sido procesados.

Cinco años después, en julio de 2013, Pillay regresó a Colombia. A pesar de haber tenido impases previos con el entonces presidente Juan Manuel Santos, la visita permitió superar esas diferencias. Durante su estancia, visitó la Fiscalía y se trasladó hasta Santander de Quilichao, en el Cauca, para reunirse con campesinos, afrocolombianos e indígenas.

El punto culminante de esta visita ocurrió en Bogotá, en el recién inaugurado Centro de Memoria, Paz y Reconciliación. Allí, el entonces alcalde Gustavo Petro le entregó las llaves de la ciudad, la distinción honorífica más alta de la capital. Camilo González Posso, director del centro en aquel momento, recordó que la ceremonia tuvo un fuerte componente simbólico: se le entregó tierra en pequeños tubos provenientes de consejos comunitarios afros y comunidades indígenas del Cauca, mientras el centro recibía testimonios de víctimas del conflicto.

El encuentro también tuvo un trasfondo político complejo. Existían tensiones entre Petro y Santos, especialmente después de que el presidente sugiriera que la presencia de la ONU ya no era necesaria para vigilar los derechos humanos en el país. Asimismo, había una polémica sobre el trámite de un fuero para militares, el cual fue posteriormente declarado inconstitucional; sobre este punto, Pillay enfatizó la necesidad de priorizar los derechos de las víctimas en los temas de justicia.

Ana Teresa Bernal, concejal de Bogotá y exconsejera de Paz, recordó que Pillay mostró una profunda afinidad con las víctimas, quedando especialmente conmovida por un árbol creado por ellas con mensajes de reconciliación y paz. En su discurso de agradecimiento, la jurista resaltó la importancia del diálogo franco con la sociedad civil y las madres de las víctimas de falsos positivos.

Recientemente, en diálogo con Caracol Radio, Navi Pillay recordó con afecto el honor de haber recibido las llaves de Bogotá, asegurando que ese gesto la alentó a seguir trabajando por los derechos humanos en todo el mundo. La jurista, que es la vigésima primera mujer en recibir el Nobel de la Paz, expresó su amor por la capital colombiana y su deseo de regresar algún día para quedarse.

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