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Trump presiona a Ucrania para frenar ataques a refinerías rusas por crisis energética en EE.UU.

Presionado por el encarecimiento de la energía y las elecciones legislativas de noviembre, el presidente estadounidense busca aliviar los precios con un acuerdo de diésel ruso y presiona a Kiev para que frene sus ataques contra las refinerías - LA NACION

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Trump presiona a Ucrania para frenar ataques a refinerías rusas por crisis energética en EE.UU.

El presidente de Estados Unidos ha iniciado una serie de maniobras para mitigar el encarecimiento de la energía en su país, impulsado por la proximidad de las elecciones legislativas de noviembre. En un intento por aliviar los precios del combustible, la administración estadounidense ha buscado un acuerdo para liberar diésel ruso en los mercados y ha ejercido presión sobre el gobierno de Volodimir Zelensky para que Ucrania detenga sus ataques contra las refinerías en territorio ruso.

Esta situación ocurre en un momento crítico para Kiev. Tras más de cuatro años de conflicto, Ucrania había logrado desplazar la guerra hacia un área vulnerable para Vladimir Putin: la infraestructura energética. Mediante el uso de drones de fabricación propia, Ucrania intensificó los ataques contra depósitos y refinerías, elevando los costos operativos del Kremlin y amenazando los ingresos por exportaciones de combustible que financian la invasión.

Sin embargo, la intervención de Donald Trump ha alterado esta dinámica. Ante el disparo de los precios del diésel en Estados Unidos, el mandatario no solo anunció el acuerdo de combustible, sino que suspendió temporalmente la aplicación de las sanciones contempladas en la Ley Graham, aprobadas previamente por el Congreso contra Moscú. Esta decisión ha sido interpretada por diversos analistas y columnistas como un "salvavidas" para Putin, desencadenando la crisis diplomática más profunda entre Washington y Kiev desde el incidente en el Salón Oval donde Trump cuestionó el poder de negociación de Zelensky.

La maniobra ha generado un intenso debate sobre las prioridades del presidente estadounidense. Tom Keatinge, director del Centro de Finanzas y Seguridad del Royal United Services Institute de Londres, señaló a CNN que Trump parece estar priorizando su posición electoral por encima de la seguridad y la vida de los ucranianos. Por su parte, Anne Applebaum, en The Atlantic, describió la acción como un intento abrupto de obligar a Ucrania a rendirse para salvar la economía rusa, sugiriendo que podrían existir acuerdos comerciales en discusión.

Desde la Casa Blanca se ha intentado justificar estas concesiones culpando a los drones ucranianos de disparar los precios globales. No obstante, esta versión es cuestionada por expertos del sector. Sarah Raffoul, de Argus Media, sostiene que el problema del suministro global no reside en el frente europeo, sino en el conflicto iniciado por la administración Trump e Israel contra Irán, que ha paralizado el tránsito de petroleros en el estrecho de Ormuz. Además, los 2,25 millones de barriles de diésel acordados con Rusia resultan insignificantes para el consumo estadounidense, que agota esa cantidad en unas 13 horas, aunque sí representan recursos vitales para la maquinaria bélica de Rusia.

La relación entre ambos líderes se ha deteriorado visiblemente. Trump ha sugerido que es momento de que Ucrania busque un nuevo presidente, mientras que Zelensky, en entrevista con el Financial Times, calificó como un error la amistad de Trump con Putin. En Bruselas, el mandatario ucraniano ironizó sobre la posibilidad de ser utilizado como chivo expiatorio para desviar la atención de los problemas electorales de Estados Unidos.

En el plano estratégico, el conflicto ha pasado por tres etapas: el fracaso de la guerra relámpago rusa en 2022, una guerra de desgaste en el Donbass y la actual fase de guerra de drones. Esta última permitía a Ucrania atacar objetivos logísticos y energéticos profundos. Ahora, mientras Rusia bombardea sistemáticamente la infraestructura civil ucraniana para hacer las ciudades inhabitables en invierno, Ucrania siente que Trump le está arrebatando su mejor herramienta de presión.

A esta tensión se suman reportes sobre restricciones en el servicio de Starshield, la red de comunicaciones militares de SpaceX, que según Reuters originarían en la Casa Blanca. Paralelamente, Elon Musk ha pedido públicamente la salida de Zelensky. Este clima de inestabilidad se extiende a Europa, donde el Kremlin mantiene una guerra híbrida que incluye interferencias electorales y ciberataques, como el ocurrido recientemente contra supermercados en Francia. Esta fragmentación comienza a dar frutos políticos, como se observa en el avance de Alice Weidel y el partido Alternativa para Alemania, quienes cuestionan la continuidad del financiamiento a una guerra que consideran perdida.

Esta nota fue producida por la redacción de Noticias.lat: verificamos la información en fuentes públicas y la reescribimos con nuestro criterio editorial. No republicamos textos de terceros.