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Trump suspende sanciones contra Rusia y provoca una fractura política en Washington y Kiev

Trump, que promulgó la ley hace un mes, justificó el viernes la orden ejecutiva que firmó para suspender temporalmente el paquete de sanciones contra Rusia por considerar que responde al "interés nacional"

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Trump suspende sanciones contra Rusia y provoca una fractura política en Washington y Kiev

En un giro estratégico que ha generado fuertes tensiones diplomáticas y políticas, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha decidido suspender la aplicación de un amplio paquete de sanciones contra Rusia. Esta medida llega en uno de los periodos más críticos de la guerra en Ucrania y ocurre apenas un mes después de que el propio mandatario promulgara dicha legislación, la cual había contado con el respaldo bipartidista del Congreso estadounidense.

La decisión presidencial paraliza la entrada en vigor de las penalizaciones contempladas en la denominada Ley Lindsey Graham, una normativa diseñada específicamente para asfixiar los ingresos económicos que permiten al Kremlin financiar su ofensiva militar en territorio ucraniano. Según la Casa Blanca, la suspensión de estas medidas se justifica bajo una cláusula de "interés nacional", una herramienta legal que el propio Congreso había incluido en el texto para permitir al presidente desactivar los castigos si certificaba que hacerlo era beneficioso para el país.

El paquete de sanciones que hoy queda suspendido era considerablemente agresivo. Entre sus disposiciones, se establecían gravámenes del 100% sobre los productos provenientes de los cinco principales compradores de energía rusa, además de un incremento del 500% sobre determinados bienes de origen ruso. El objetivo era doble: reducir la capacidad financiera de Moscú y presionar a los países que continúan adquiriendo petróleo y gas rusos.

Es importante precisar que esta orden ejecutiva no elimina las sanciones previas contra la Federación Rusa. El documento presidencial especifica que todas las medidas adoptadas mediante otras disposiciones ejecutivas anteriores siguen plenamente vigentes. No obstante, la suspensión priva a Washington de una herramienta de presión económica renovada que tanto demócratas como republicanos consideraban fundamental para forzar concesiones por parte de Vladimir Putin.

La reacción desde Kiev ha sido inmediata y severa. El presidente Volodimir Zelenski denunció que esta relajación de las presiones económicas ofrece incentivos directos al Kremlin para prolongar el conflicto bélico. Zelenski vinculó esta decisión con la agresividad reciente de Rusia, señalando que el pasado viernes se produjeron ataques contra más de 15 instalaciones de generación y transmisión eléctrica en Ucrania. Estas acciones contra la infraestructura energética amenazan con agravar la crisis humanitaria de la población ucraniana ante la proximidad del invierno.

En Washington, la decisión ha abierto una brecha en el Capitolio. El senador demócrata Richard Blumenthal, quien fue uno de los principales impulsores de la Ley Lindsey Graham, acusó a Trump de ignorar la voluntad del Congreso y de dar la espalda a los aliados europeos. En una línea similar, el congresista Don Beyer calificó la medida como una concesión directa a Putin y ha solicitado que se modifique la ley para evitar que la Casa Blanca pueda neutralizar el propósito de futuras sanciones. Aunque el malestar ha alcanzado también a ciertos sectores republicanos, es improbable que haya una respuesta legislativa inmediata debido a que el Congreso se encuentra actualmente en receso.

El escenario se complica aún más tras el anuncio de un controvertido acuerdo por parte de Trump para facilitar la entrada de diésel ruso en el mercado internacional. El presidente presentó esta iniciativa como una medida necesaria para contener los precios de los combustibles. Sin embargo, legisladores de diversas tendencias consideran contradictorio intentar una salida negociada a la guerra mientras se habilitan nuevas vías de ingresos para el gobierno de Moscú.

El cálculo político de la Casa Blanca parece estar estrechamente ligado al calendario electoral. Con las elecciones legislativas del 3 de noviembre en el horizonte, el Partido Republicano lucha por mantener su ajustada mayoría en el Congreso. En este contexto, el encarecimiento del combustible es un factor de descontento social crítico. La presión sobre los precios se ha visto intensificada no solo por la guerra en Ucrania, sino también por el conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán. Imponer aranceles a gigantes como China e India —principales compradores de crudo ruso— podría haber disparado los precios y generado tensiones comerciales adicionales.

Desde Moscú, la noticia ha sido recibida con optimismo. Kirill Dmítriev, representante del Kremlin para inversiones, calificó la decisión de Trump como un "momento histórico", argumentando que las sanciones habrían bloqueado cualquier posibilidad de cooperación económica entre Rusia y Estados Unidos.

La situación deja al descubierto una paradoja política: una ley respaldada por mayorías amplias para cerrar el cerco sobre Putin ha sido desactivada por el mismo presidente que la firmó. Mientras Ucrania urge a mantener la presión para detener la destrucción de su infraestructura, Donald Trump opta por preservar un margen de maniobra económico y diplomático, enviando una señal de alivio a Moscú y dejando a Kiev en un estado de incertidumbre.

Esta nota fue producida por la redacción de Noticias.lat: verificamos la información en fuentes públicas y la reescribimos con nuestro criterio editorial. No republicamos textos de terceros.

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