Un edificio municipal con 143 años de antigüedad sufrió este sábado un incendio provocado por manifestantes en el marco de las masivas protestas que atraviesan Francia. El ayuntamiento de Limoges resultó con pérdidas materiales considerables y su reconocida cúpula se derrumbó tras ser consumida por las llamas.
Maurice Barate, el prefecto local, describió la situación en un diálogo con France24, señalando que la edificación está “prácticamente destruida”. El funcionario criticó lo que calificó como un “acto deliberado de vándalos” y detalló la magnitud del daño: “El techo se derrumbó sobre los pisos inferiores, a excepción del ala oeste, y dos tercios del exterior ya desaparecieron”.
De acuerdo con testimonios de testigos presenciales, un grupo de manifestantes enmascarados inició los disturbios incendiando un patrullero de la policía frente al ayuntamiento. Posteriormente, fueron vistos rompiendo ventanas e ingresando al edificio para prenderle fuego. Cientos de personas se congregaron alrededor del sitio para observar el incendio, y algunos lograron grabar el momento exacto en que la cúpula colapsó sobre las plantas inferiores. Mientras algunos espectadores lamentaban la destrucción, otros manifestantes celebraron el derrumbe con gritos y aplausos.
En el lugar, los bomberos se desplegaron para intentar contener el fuego. Entre la multitud se observó a un empleado municipal llorando, quien fue consolado por un concejal local. Además del ataque al ayuntamiento, diversos negocios situados en el centro de Limoges también fueron objeto de saqueos.
Estos incidentes se producen en medio de una ola de protestas que ha colmado diversas ciudades de Francia en los últimos días. Las manifestaciones, motivadas por el encarecimiento de la vida en el país, han provocado caos en el centro de París y choques violentos entre la policía y los manifestantes. Este clima de inestabilidad ocurre a seis meses de las elecciones presidenciales para elegir al sucesor del actual mandatario, Emmanuel Macron.
A través de la red social X, el presidente Emmanuel Macron manifestó que no hay “ningún lugar para la violencia en nuestra República”. El mandatario aseguró que aquellos que hayan atacado prefecturas, comercios o saqueado ayuntamientos serán perseguidos y castigados. Asimismo, expresó su apoyo a las fuerzas del orden, a quienes definió como garantes del derecho a manifestarse, afirmando que el país hará un frente unido frente a los “sembradores del caos” que buscan derribar las instituciones e impedir las reivindicaciones pacíficas.
En el ámbito digital, se identificó una convocatoria dirigida a “amarillos y jóvenes”, exhortando a la unión entre el movimiento de los chalecos amarillos, la generación Z, campesinos, profesores, jubilados y activistas climáticos. El reclamo principal surgió a raíz del aumento del precio del combustible, efectivo desde el inicio de la guerra en Medio Oriente el pasado 28 de febrero. Según el sitio 17octobregiletjaune.net, se prevén cerca de 1.500 acciones de protesta en todo el territorio nacional.
Hasta el momento, alrededor de 850 personas han sido detenidas en relación con los disturbios. Las fuerzas de seguridad han respondido al uso de gases lacrimógenos y camiones hidrantes para dispersar a los manifestantes. También se han detectado bloqueos de rutas y rotondas en puntos estratégicos de ciudades como Rennes, Marsella y Lyon. Las autoridades estiman que participarán unos 200.000 manifestantes, de los cuales 40.000 se concentrarían en París, coincidiendo con el primer día de dos semanas de vacaciones escolares.
La policía ha mantenido el control de lugares clave, como las estaciones de tren y la avenida de los Champs-Élysées, donde se prohibió realizar manifestaciones. En otras ciudades, la violencia también alcanzó centros gubernamentales; en Marsella y Lille, los manifestantes accedieron a los ayuntamientos, y en el caso de Marsella, derribaron un busto de Marianne, el símbolo de la República Francesa.
Finalmente, el primer ministro francés, Sébastien Lecornu, aseguró que el gobierno “no se dejará intimidar”. Lecornu acusó directamente al partido de izquierda radical La Francia Insumisa, liderado por Jean-Luc Mélenchon, de estar detrás de la organización de estas protestas.
