Miles de personas se han movilizado este sábado en Madrid en el marco de la segunda Marcha por la Dignidad, una manifestación convocada para denunciar la gestión del Gobierno central ante la crisis migratoria en Ceuta y demandar la convocatoria anticipada de elecciones generales. La movilización, organizada por la Sociedad Civil Española —entidad que aglutina a más de 150 asociaciones civiles—, se desarrolló sin incidentes bajo el lema 'Por la dignidad y en defensa de España'.
La marcha comenzó poco después de las diez de la mañana en la plaza de Cibeles, desde donde los asistentes iniciaron un recorrido que atravesó puntos neurálgicos de la capital, incluyendo la calle Alcalá, la Gran Vía y la calle Princesa, para finalizar su camino en el Arco de la Victoria, situado en la zona de Moncloa. El evento contó con un amplio dispositivo policial para custodiar el desplazamiento de los manifestantes.
En cuanto a la concurrencia, existen fuertes discrepancias en las cifras. La Delegación del Gobierno estimó que asistieron 20.000 personas, mientras que los organizadores de la marcha afirmaron que la cifra real ascendió a 180.000 manifestantes. Durante el trayecto, los asistentes portaron pancartas con mensajes que exigían la dimisión inmediata del presidente Pedro Sánchez y corearon cánticos dirigidos contra él y contra el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, denunciando lo que califican como una "podredumbre sistemática".
La manifestación contó con la presencia de figuras destacadas de la derecha y la derecha radical. El líder de Vox, Santiago Abascal, participó activamente, al igual que dirigentes del Partido Popular, encabezados por su secretario general, Miguel Tellado. En declaraciones a los medios, Tellado fue tajante al solicitar que los migrantes que ingresaron en Ceuta sean devueltos a Marruecos, afirmando que "los que han invadido Ceuta deben irse por donde han llegado". El secretario general del PP acusó al Gobierno de negligencia máxima, asegurando que el Ejecutivo estaba alertado de la llegada masiva de personas pero decidió no actuar, permitiendo la entrada de más de 80.000 "invasores". Asimismo, Tellado elogió la labor de las autoridades ceutíes, señalando que hay más sentido de Estado en Vivas que en todo el Gobierno.
Por su parte, Santiago Abascal insistió en la necesidad de que los migrantes regresen a sus países de origen y cargó contra Pedro Sánchez, a quien describió como el "siervo de Marruecos", acusándolo de promover la invasión migratoria. Abascal manifestó su total desconfianza hacia el Ejecutivo y criticó la postura del PP al no apoyar la propuesta de Vox de activar el artículo 102 de la Constitución para juzgar al presidente por traición.
Desde el Gobierno, las reacciones no se hicieron esperar. El ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López, criticó la presencia del PP en estas movilizaciones, afirmando que nunca se ve al partido defendiendo la educación o la vivienda, pero sí en "manifestaciones ultra que se convocan para insultar". López acusó al PP de traicionar a los ciudadanos que no pueden pagar una vivienda mientras buscan "áticos de lujo" para la presidenta. En la misma línea, el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, calificó la marcha y su manifiesto como "delirantes" a través de la red social X, vinculando la movilización a una coalición entre el PP, Vox y Alvise.
El manifiesto de la movilización es explícito en sus demandas. En primer lugar, solicita la convocatoria inmediata de elecciones generales para que el pueblo español manifieste su voluntad, instando a enviar el "régimen podrido" de Pedro Sánchez al "basurero del olvido". En segundo lugar, exigen garantías de que dichos comicios sean limpios y sin adulteración del censo, expresando sospechas de un posible "pucherazo electoral" relacionado con la "ley de nietos" y las nacionalizaciones.
En tercer lugar, los organizadores abogan por iniciar el procedimiento previsto en el artículo 102 de la Constitución para juzgar al presidente por traición y atentado contra la seguridad del Estado, una petición impulsada por Vox que el PP ha rechazado hasta la fecha, remitiéndose a los procesos abiertos en la Audiencia Nacional. Finalmente, el texto pide la militarización de la plaza y la expulsión total de los invasores hacia Marruecos, anunciando que su próxima cita será en Barcelona el 12 de octubre, durante la Fiesta Nacional y de la Hispanidad.
Este evento sigue la línea de la primera Marcha por la Dignidad celebrada el 23 de mayo, donde asistieron entre 40.000 personas (según el Gobierno) y 120.000 (según organizadores), con el lema "¡Sánchez, dimisión ya!". En aquella ocasión, Abascal también estuvo presente, mientras que Alberto Núñez Feijóo no asistió por compromisos del partido en Baleares. No obstante, tanto Feijóo como Abascal sí coincidieron el pasado 2 de septiembre en una concentración en Cibeles en apoyo a Ceuta.






