Para el próximo miércoles 30 de octubre, se espera que la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP) informe oficialmente sobre las variaciones que experimentarán los precios de los combustibles en el país. A pesar de que el anuncio formal aún no se ha producido, las proyecciones emitidas por expertos ya anticipan que los valores irán al alza, lo que significaría el cuarto incremento consecutivo en el costo de estos insumos.
El análisis de las causas detrás de este nuevo aumento apunta a factores externos críticos. En primer lugar, las tensiones geopolíticas en la región de Medio Oriente han tenido un impacto directo en el mercado energético global, propiciando que el precio del barril de petróleo Brent —el cual es utilizado como referencia en Chile— se mantenga posicionado por encima de los 100 dólares estadounidenses.
A este escenario se suma la presión ejercida por el mercado cambiario. El tipo de cambio del dólar continúa registrando niveles elevados, situándose por sobre los 950 pesos, lo que encarece la importación de combustibles y contribuye al incremento de los precios finales para el consumidor.
En términos de cifras específicas, Emanoelle Santos, analista de mercados de la firma XTB, adelantó que la bencina de 93 octanos experimentará un alza estimada entre los 34 y 40 pesos por litro. Por su parte, el valor de la gasolina de 97 octanos debería presentar un incremento situado en el rango de los 34 a 42 pesos por litro. Según las proyecciones, estos cambios entrarían en vigencia a partir del jueves 1 de octubre.
Sin embargo, el impacto será considerablemente más fuerte en el caso del diésel. De acuerdo con la analista, el incremento para este combustible podría oscilar entre los 90 y 110 pesos por litro. Esta diferencia sustancial respecto a las gasolinas se debe al comportamiento del Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles, conocido como Mepco.
Santos explicó que durante las semanas en las que los precios mayoristas permanecieron congelados, el Mepco debió aumentar de manera importante su labor de amortiguación, especialmente en lo que respecta al diésel. Esta acción refleja que existe una presión acumulada todavía significativa que ahora comienza a trasladarse al precio final. Respecto a las tendencias, la analista precisó que se mantienen los rangos mencionados, aunque con un sesgo hacia la parte alta en el caso de las gasolinas, mientras que para el diésel se toma como referencia central un aumento cercano a los 100 pesos por litro.
Sumado a la preocupación por los precios, el gremio del sector ha instado a La Moneda a tomar medidas y reaccionar ante un riesgo adicional: la eventual suspensión de la venta de diésel por parte de Estados Unidos. Esta posibilidad añade una capa de incertidumbre al suministro y a la estabilidad del mercado interno.
En conclusión, la combinación de la inestabilidad en Medio Oriente, la fortaleza del dólar y el ajuste de los mecanismos de estabilización de precios configuran un escenario desfavorable para los usuarios de combustibles en Chile. El mercado permanece atento a la confirmación oficial que emitirá ENAP el próximo miércoles 30 de octubre para conocer el impacto definitivo en los bolsillos de los consumidores.






