La Compañía Nacional de Abastecimiento (Conab) de Brasil ha proyectado que la safra 2026/27 alcanzará un nuevo récord de producción, estimando un volumen total de 366,6 millones de toneladas de granos. Este anuncio se produce tras la culminación de una supersafra en la temporada 2025/26, consolidando una tendencia de crecimiento en el sector agrícola del país.
De confirmarse estas proyecciones, el volumen de producción representará un incremento de 4,9 millones de toneladas en comparación con las 361,7 millones de toneladas estimadas para el ciclo 2025/26, lo que supone un crecimiento del 1,4% entre ambas temporadas. Los datos fueron presentados oficialmente este martes 15 durante el evento denominado “Perspectivas para a Agropecuária Safra 2026/27”, una iniciativa realizada por la Conab en colaboración con el Banco do Brasil.
El análisis técnico de la Conab revela que este resultado récord será impulsado primordialmente por un aumento en la superficie de tierra destinada al cultivo, a pesar de que se prevé una ligera disminución en la productividad promedio. Según las estimaciones de la entidad estatal, el área cultivada con granos experimentará un crecimiento del 2,3%, pasando de los 83,45 millones de hectáreas registrados en 2025/26 a 85,35 millones de hectáreas para la temporada 2026/27. En contraparte, la productividad media nacional debería sufrir un retroceso del 0,9%, descendiendo de 4.335 a 4.296 kilos por hectárea.
En cuanto a la soja, que se mantiene como la principal cultura agrícola de Brasil, la Conab prevé que también alcance un nuevo récord de producción, situándose en 181,64 millones de toneladas para la safra 2026/27. Esto representa un aumento del 0,7% frente a las 180,41 millones de toneladas estimadas para el ciclo anterior. En el caso de la soja, el área de siembra crecerá un 1,4%, alcanzando los 49,31 millones de hectáreas, mientras que la productividad media tenderá a bajar un 0,8%, situándose en 3.683 kilos por hectárea.
Por su parte, la producción total de maíz, considerando las tres safras del cereal, muestra una proyección de crecimiento más pronunciada, con un aumento del 2,8%, pasando de 144,01 millones a 148,0 millones de toneladas. Este incremento se verá sustentado por un avance del 4,9% en el área cultivada, que llegará a los 23,70 millones de hectáreas. Esta expansión de la superficie compensará la caída prevista del 2,0% en la productividad media, que se estima en 6.244 kilos por hectárea. La Conab señala que el consumo interno de maíz está siendo impulsado principalmente por la industria de etanol de maíz, mientras que las exportaciones deberían mantenerse en niveles elevados.
Respecto al algodón en pluma, las proyecciones indican una producción de 4,16 millones de toneladas, lo que supone un ligero aumento del 0,3%. El área destinada a este cultivo crecerá un 3,7%, alcanzando los 2,09 millones de hectáreas, aunque la productividad estimada caerá un 3,2%, situándose en 1.986 kilos de pluma por hectárea. En este sector, la demanda externa seguirá siendo el principal soporte de la cadena productiva.
Sin embargo, no todos los cultivos muestran una tendencia al alza. La producción de arroz para la temporada 2026/27 se prevé que retroceda un 2,9%, bajando de 11,08 millones a 10,76 millones de toneladas. A pesar de que el área de cultivo crecerá un 0,9%, llegando a 1,53 millón de hectáreas, la productividad media proyectada caerá un 3,7%, situándose en 7.032 kilos por hectárea. La Conab advierte que los riesgos asociados al fenómeno climático El Niño introducen incertidumbre sobre la oferta, especialmente en la Región Sur del país.
Finalmente, en el caso del frijol, la producción sumando las tres safras deberá alcanzar las 2,93 millones de toneladas, lo que representa un retroceso del 0,7% frente a las 2,95 millones de toneladas de la safra 2025/26. El área sembrada se estima en 2,55 millones de hectáreas, con un ligero aumento del 0,2%, mientras que la productividad media caerá un 0,9%, situándose en 1.151 kilos por hectárea. La Conab proyecta que la producción de frijol se mantendrá próxima a la estabilidad, ya que el incremento en el área compensará la expectativa de un menor rendimiento por hectárea.


