El Presidente del Banco Estado, Mario Farren, ha manifestado públicamente su respaldo a la implementación y el fomento de los créditos hipotecarios denominados en pesos, planteando que esta medida es fundamental para mejorar la comprensión y la atracción de capitales externos hacia el mercado nacional. La postura del ejecutivo se fundamenta en una barrera conceptual y operativa que, a su juicio, limita la participación de actores internacionales en el sistema financiero habitacional.
El punto central del argumento de Mario Farren radica en la complejidad que representa la Unidad de Fomento (UF) para quienes no están familiarizados con el sistema económico local. Según el Presidente del Banco Estado, existe una brecha de comprensión significativa, ya que el inversionista extranjero no entiende cómo funciona la UF. Esta herramienta, aunque común en el mercado interno, actúa como un obstáculo para aquellos agentes económicos externos que buscan operar con claridad y previsibilidad en sus inversiones.
En este sentido, Farren sostiene que la dependencia de la UF en los créditos hipotecarios puede estar restringiendo el flujo de capitales. Al ser un índice que se ajusta según la inflación, la UF introduce una variable que resulta ajena y confusa para los estándares de inversión internacionales, los cuales suelen basarse en monedas nacionales tangibles y con comportamientos más directos.
Para el Presidente del Banco Estado, la solución pasa por una transición hacia el uso más extendido del peso chileno en los instrumentos de financiamiento a largo plazo. Al respecto, Farren fue enfático al señalar que, si el objetivo es avanzar hacia un escenario de mayor apertura y liquidez, es imperativo permitir que la moneda nacional tenga un protagonismo real en el mercado. Según sus palabras: “Si estamos hablando de mayor apertura y liquidez, tenemos que permitir que nuestra propia moneda se utilice más”.
Este planteamiento pone de relieve una distinción fundamental entre lo que es un índice de ajuste y lo que es la moneda legal de un país. El ejecutivo argumentó que existe una confusión conceptual que debe ser corregida en la práctica financiera, afirmando categóricamente que “nuestra moneda es el peso, no la UF”. Con esta declaración, Farren busca subrayar que la verdadera liquidez y la apertura económica solo pueden alcanzarse plenamente cuando se opera con el activo monetario oficial del Estado.
Desde la perspectiva de la gestión bancaria, la propuesta de fomentar los créditos en pesos no solo busca simplificar la entrada de capitales extranjeros, sino también alinear el sistema de créditos hipotecarios con la naturaleza misma de la moneda nacional. La lógica detrás de esta postura es que, al eliminar la intermediación de la UF en los contratos de préstamo, se elimina también la incertidumbre y la confusión que experimentan los inversores internacionales, quienes operan bajo esquemas financieros donde la moneda local es el eje central de cualquier transacción.
La visión de Mario Farren sugiere que la apertura económica no se logra únicamente con decretos o acuerdos, sino mediante la adopción de prácticas financieras que sean comprensibles y atractivas para el mundo. La liquidez, en este contexto, se ve potenciada cuando los instrumentos financieros son transparentes y utilizan la moneda corriente del país, evitando que el inversionista tenga que lidiar con unidades de medida indirectas que complican el cálculo de riesgos y retornos.
En resumen, el Presidente del Banco Estado plantea que la adopción del peso en los créditos hipotecarios es un paso necesario para modernizar la relación entre el mercado financiero chileno y los inversionistas globales. Al reafirmar que el peso es la única moneda del país, Farren propone un modelo de financiamiento más coherente con la realidad monetaria, orientado a reducir las barreras de entrada y a fomentar un entorno de mayor dinamismo y liquidez en el sector inmobiliario.


