Los mercados financieros argentinos iniciaron la semana operando en terreno negativo, reflejando un clima de incertidumbre global que impactó directamente en los activos locales. El inicio de la rueda estuvo marcado por una combinación de factores internacionales adversos, destacándose una nueva escalada en los precios del petróleo, el incremento de las tensiones geopolíticas en el Medio Oriente y las crecientes dudas que rodean el sector de la inteligencia artificial (IA).
En este contexto de inestabilidad, el índice S&P Merval, el principal termómetro de la Bolsa porteña, cerró la jornada con una caída del 0,5% al ser medido en pesos, situándose en los 3.084.547,1500 puntos. No obstante, al analizar el índice en dólares, se registró una leve mejora del 0,3%, alcanzando los 1.935,54 puntos. A pesar de este ligero respiro en moneda extranjera, el comportamiento individual de las acciones fue mayormente bajista, con caídas que alcanzaron hasta el 2,5%, siendo el Banco de Valores el activo que lideró los retrocesos.
La tendencia negativa se trasladó también a los activos argentinos que cotizan en el exterior. Los ADRs operaron mayormente a la baja, con pérdidas que llegaron hasta el 2,1%. En este grupo, el Grupo Financiero Galicia encabezó los descensos, seguido por IRSA con una baja del 1,8% y Loma Negra, que retrocedió un 1,4%. Como excepción notable en el mercado externo, Telecom logró avanzar un 4,2%, posicionándose como el líder de las escasas ganancias registradas entre los activos locales en el exterior.
En cuanto a la renta fija, los bonos soberanos denominados en dólares también anotaron mayormente bajas, con pérdidas de hasta el 0,53%, siendo el Global 2041 el título más castigado. Este movimiento se vio acompañado por un incremento en la percepción del riesgo, ya que el riesgo país trepó un 2,3% para ubicarse en los 493 puntos básicos. Esta rueda estuvo condicionada fundamentalmente por el deterioro del humor global y la presión sobre los títulos en dólares, impulsada por la escalada de las tasas de los bonos del Tesoro de los Estados Unidos.
Sobre este punto, el economista Gustavo Ber señaló que los títulos en dólares continuaron bajo presión, resaltando además la renovada emisión de Obligaciones Negociables (ONs). Según el especialista, este fenómeno ha sido liderado por las empresas petroleras, a las cuales se sumarían próximamente diversas provincias.
Uno de los núcleos centrales de la inestabilidad actual es el mercado del crudo, que registró subas superiores al 1,9%. El Brent cerró la jornada en torno a los 106,26 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) se ubicó cerca de los 101,93 dólares. Este avance del petróleo se produjo tras reportes de un ataque a un buque en el estrecho de Ormuz y el anuncio del Ejército iraní sobre la destrucción de un dron estadounidense en dicha vía marítima, la cual es considerada estratégica para el comercio mundial. Estos episodios han reactivado la incertidumbre sobre la posibilidad de alcanzar acuerdos que pongan fin al conflicto en Medio Oriente.
A las tensiones en el terreno militar se sumaron las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien afirmó que su país podría quedarse con el petróleo iraní, comparando la situación con lo sucedido en Venezuela. Estas palabras añadieron una capa extra de presión sobre las cotizaciones internacionales del crudo.
Finalmente, el salto en el precio del barril ha encendido las alertas entre los inversores globales. Existe una preocupación creciente sobre el potencial impacto de este incremento en la inflación mundial y, consecuentemente, en las tasas de interés. En este escenario, los operadores permanecen atentos a las próximas señales que emita la Reserva Federal (Fed) de los Estados Unidos, cuyas decisiones serán determinantes para el rumbo de los mercados en los próximos días.


