El gobernador del departamento de Santa Cruz, Juan Pablo Velasco, ha anunciado que se encuentra gestionando la inversión necesaria para la construcción de un nuevo complejo penitenciario de máxima seguridad en Bolivia. El proyecto, que ha sido denominado “La Tumba”, toma como referente directo el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) de El Salvador, implementado bajo el modelo de seguridad del presidente Nayib Bukele.
De acuerdo con la información proporcionada por el funcionario, la propuesta contempla la edificación de este recinto en una zona aislada del Chaco cruceño, situada al sur del departamento más poblado de Bolivia. La elección de esta ubicación geográfica responde a una estrategia deliberada de mantener a los reclusos considerados peligrosos lejos de los centros urbanos, con el objetivo primordial de desarticular la capacidad de mando de los delincuentes y evitar que continúen dirigiendo actividades criminales desde el interior de la prisión.
La iniciativa fue dada a conocer por Velasco a través de sus redes sociales, integrando el anuncio dentro de un informe detallado sobre las gestiones realizadas durante un reciente viaje oficial al exterior. En sus declaraciones, el gobernador manifestó: “Estamos gestionando inversión para construir un complejo penitenciario inspirado en el modelo de seguridad del Cecot de El Salvador”.
En cuanto a las especificaciones operativas, el Gobernador detalló que el complejo contaría con un sistema de vigilancia permanente y un régimen de máxima seguridad ajustado a la legislación boliviana vigente. Uno de los puntos más estrictos de la propuesta es el control de las comunicaciones externas; según Velasco, el contacto con el exterior estaría estrictamente limitado y se realizaría únicamente mediante videollamadas. Esta medida busca erradicar la posibilidad de que las cárceles sigan funcionando como centros de operaciones para el crimen organizado. Respecto a la filosofía del proyecto, el funcionario subrayó que “los derechos se respetan, pero los privilegios criminales se terminan”.
A pesar de la claridad en el objetivo y la inspiración del modelo, el proyecto se encuentra actualmente en una etapa preliminar de gestión de recursos. Hasta el momento, la administración departamental no ha precisado el presupuesto requerido para la obra, la capacidad de albergue de reclusos que tendría el complejo, ni una fecha estimada para el inicio de su construcción.
La propuesta de Velasco surge en un contexto donde la infraestructura penitenciaria de Bolivia es limitada en términos de alta seguridad. Actualmente, el país cuenta únicamente con una cárcel clasificada bajo esta categoría: el penal de Chonchocoro, ubicado en el altiplano de La Paz.
En el ámbito local, el departamento de Santa Cruz dispone de cuatro centros de reclusión principales bajo la administración de la Dirección General de Régimen Penitenciario. Entre ellos destaca el penal de Palmasola, situado en el área urbana de la capital cruceña. Palmasola es reconocido no solo por ser el recinto penitenciario más grande y poblado del país, sino también por ser el más conflictivo. La peligrosidad de este centro quedó evidenciada en agosto de 2013, cuando un enfrentamiento violento entre reclusos resultó en la muerte de 35 personas, entre las víctimas se encontraba un bebé de apenas 18 meses.
El impulso de este nuevo proyecto penitenciario ocurre mientras el sistema carcelario boliviano enfrenta una crisis estructural de sobrepoblación. Según datos difundidos a principios de septiembre por la Defensoría del Pueblo, Bolivia alberga a más de 33.000 personas recluidas, distribuidas en 46 centros penitenciarios. Esta situación ha derivado en un hacinamiento crítico que alcanza aproximadamente el 109 %, lo que agrava las condiciones de seguridad y salubridad dentro de los recintos actuales.






