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Lula y Flávio Bolsonaro protagonizan un tenso debate final marcado por ataques personales y económicos antes del balotaje

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y el senador opositor Flávio Bolsonaro se enfrentaron este viernes en un último debate antes de la segunda vuelta electoral del domingo, un encuentro en el que se atacaron por la economía, la seguridad y la corrupción.

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Lula y Flávio Bolsonaro protagonizan un tenso debate final marcado por ataques personales y económicos antes del balotaje

El escenario político de Brasil alcanzó su punto máximo de tensión este viernes durante el último debate televisado previo a la segunda vuelta electoral del domingo. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador opositor Flávio Bolsonaro se enfrentaron en los estudios de la cadena Globo en Río de Janeiro, el espacio con mayor audiencia del país, en un encuentro donde predominaron las acusaciones mutuas sobre economía, seguridad ciudadana y casos de corrupción.

El encuentro se produce en un contexto de incertidumbre electoral. Ambos candidatos se medirán en las urnas en un balotaje ajustado, donde las encuestas actuales sitúan a los contendientes en un empate técnico. Flávio Bolsonaro, quien fue el candidato más votado en la primera vuelta con un 47% de los sufragios —dos puntos por encima de Lula—, inició el debate intentando proyectar una imagen de moderación, centrando su discurso en promesas de prosperidad y futuro para la nación.

Por su parte, el presidente Lula da Silva adoptó un tono crítico desde el inicio, ridiculizando la preparación de su adversario. El líder progresista comparó al senador con aquellos estudiantes que se limitan a memorizar contenidos sin llegar a aprender realmente, sugiriendo que Flávio Bolsonaro carece de un conocimiento profundo sobre la realidad de Brasil. No obstante, el mandatario, quien está cerca de cumplir 81 años, mostró algunos signos de confusión con la dinámica del debate, especialmente en el control de los tiempos asignados, situación que Bolsonaro aprovechó para reaccionar con arrogancia, cuestionando si su rival estaba escuchando correctamente las instrucciones.

Uno de los ejes centrales de la confrontación fue la situación económica. Flávio Bolsonaro puso el foco en el alto nivel de endeudamiento de las familias brasileñas y la pérdida del poder adquisitivo. Citando datos oficiales que indican que las familias destinan casi un tercio de sus salarios al pago de deudas —una cifra récord—, el senador lanzó una pregunta directa al presidente: “Lula, ¿cuándo fue la última vez que fuiste a un supermercado?”.

El senador acusó al Gobierno de Lula da Silva de despilfarrar el dinero público, argumentando que esta gestión ha obligado al Banco Central a mantener una tasa de interés elevada, situada actualmente en el 13,75% anual, lo cual, según su visión, está asfixiando la economía nacional. Ante esto, el jefe de Estado defendió su gestión basándose en datos, destacando un crecimiento económico superior al 2% y un incremento del salario que ha superado la inflación. Además, Lula advirtió a los electores que su rival podría implementar una receta neoliberal de recortes similar a la del presidente argentino, Javier Milei, llegando a preguntarle directamente si planeaba “pedir prestada la motosierra” a su par argentino. Bolsonaro, en respuesta, defendió la gestión de Milei y atribuyó la crisis económica de Argentina al kirchnerismo.

El momento de mayor tensión ocurrió cuando Flávio Bolsonaro se refirió al presidente como “nuevededos”, una alusión al accidente sufrido por Lula en su juventud mientras trabajaba como mecánico. Molesto, el mandatario abandonó su atril para increpar a su rival, declarando que no permitiría que un “miliciano” lo llamara así, añadiendo que Bolsonaro nunca ha trabajado en su vida y que su primer empleo fue falso, haciendo referencia a los vínculos de la familia Bolsonaro con grupos paramilitares en Río de Janeiro. Tras el aplauso del público simpatizante de Lula, el senador pidió disculpas.

En materia de seguridad, Lula cuestionó la coherencia de su oponente al recordar que este defiende legalmente a un policía acusado de matar a Ana Clara, una niña de cinco años, durante una operación contra narcotraficantes. La madre de la menor estaba presente en el público, y aunque Bolsonaro expresó su solidaridad por la tragedia, mantuvo la defensa del agente, alegando que ocurrió en un intercambio de tiros en zona de conflicto, lo que provocó que la madre lo llamara “mentiroso” en voz alta. Por su parte, Flávio Bolsonaro propuso endurecer las penas y eliminar la edad mínima de responsabilidad penal para los delitos de violación.

El cierre del debate se trasladó al terreno de la corrupción. En los últimos ocho minutos, Flávio Bolsonaro mencionó las investigaciones por tráfico de influencias que afectan al hijo mayor de Lula. El presidente respondió desafiando al senador a explicar su relación con Daniel Vorcaro, exdueño del Banco Master y actualmente encarcelado por un escándalo financiero. Flávio es investigado por la Corte Suprema por sospechas de lavado de dinero, corrupción y evasión de divisas, debido a pagos de Vorcaro que presuntamente habrían financiado una película sobre su padre.

Con el fin de la campaña previsto para este sábado, ambos candidatos concentrarán sus últimos esfuerzos en los estados clave de Sao Paulo, Minas Gerais y Río de Janeiro para intentar romper el empate técnico antes de la votación del domingo.

Esta nota fue producida por la redacción de Noticias.lat: verificamos la información en fuentes públicas y la reescribimos con nuestro criterio editorial. No republicamos textos de terceros.

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