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Tensión entre Trump y Zelensky: Ucrania enfrenta escasez de misiles y restricciones tecnológicas

Según los expertos, Estados Unidos puede ejercer tres tipos principales de presión sobre Kyiv: económica, militar y política, en su búsqueda de algún tipo de capitulación por parte de Ucrania para poner fin a la guerra iniciada por Rusia.

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Tensión entre Trump y Zelensky: Ucrania enfrenta escasez de misiles y restricciones tecnológicas

Las relaciones entre Estados Unidos y Ucrania atraviesan un periodo de profunda incertidumbre y tensión. El presidente Donald Trump ha lanzado duras críticas contra su homólogo, Volodymyr Zelensky, cuestionando la falta de negociaciones para poner fin al conflicto bélico. Por su parte, el gobierno de Kyiv ha acusado a Washington de retener apoyo militar fundamental en un momento crítico de la guerra.

En un intento por impulsar un proceso de paz, la administración Trump envió a su negociador a Noruega y Rusia. Sin embargo, este esfuerzo diplomático solo ha logrado concretar un plan para reanudar las conversaciones trilaterales, mientras que en el terreno los ataques rusos continúan provocando víctimas mortales y Ucrania manifiesta su preocupación por las fisuras en el respaldo estadounidense.

Esta situación marca un contraste significativo con el inicio del segundo mandato de Trump, quien comenzó suspendiendo la ayuda militar. Ante este escenario, Europa ha asumido gran parte de los costos financieros y Ucrania ha acelerado el desarrollo de su propia industria de defensa. A pesar de estos avances, la dependencia de Washington sigue siendo crítica en tres ejes principales: el económico, el militar y el político.

A principios de 2025, la administración Trump suspendió los nuevos paquetes de asistencia. Hasta ese momento, Estados Unidos había aportado al menos 131.500 millones de dólares, consolidándose como el mayor donante individual desde la invasión a gran escala de 2022, según datos del Instituto Kiel para la Economía Mundial. No obstante, las cifras actuales indican un cambio de tendencia: la Unión Europea, en su conjunto, ha superado la inversión estadounidense, alcanzando los 228.500 millones de dólares. Países como Alemania, Dinamarca, los Países Bajos y Suecia han sido los mayores contribuyentes militares dentro del bloque, junto al apoyo significativo del Reino Unido y Noruega.

A pesar del volumen financiero europeo, existe una vulnerabilidad tecnológica insalvable. Muchas de las armas transferidas por Europa son de fabricación estadounidense y requieren la autorización del Pentágono para ser enviadas, lo que otorga a Trump una herramienta de presión considerable. Un ejemplo crítico es la escasez de misiles interceptores Patriot. El presidente Zelensky denunció que la entrega de estos proyectiles, ya acordados, sigue retrasada, dejando a ciudades como Kyiv vulnerables. Recientemente, ataques rusos con misiles balísticos impactaron la capital sin que se lograran interceptaciones, evidenciando que las reservas de Patriot están agotadas o en niveles críticamente bajos.

Más allá del armamento físico, Ucrania depende de la inteligencia y la tecnología estadounidense. Max Bergmann, director del programa sobre Rusia del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, señaló que Europa no posee sustitutos para sistemas como los interceptores Patriot, la tecnología de alerta de misiles o Starshield, la versión militar del servicio de Elon Musk. Bergmann advirtió que esta situación demuestra que Europa no puede confiar plenamente en Estados Unidos, lo que podría resultar devastador en términos de vidas civiles y estabilidad económica, aunque duda que quiebre la voluntad de lucha ucraniana.

El conflicto tecnológico se ha centrado en el servicio Starshield. Funcionarios ucranianos denuncian que el sistema sigue restringido, afectando la velocidad de movimiento de municiones y la operatividad de drones interceptores. Mientras Trump asegura haber pedido a Elon Musk restablecer el acceso total, Musk ha afirmado que cualquier limitación es decidida por las fuerzas armadas estadounidenses y el presidente. Asimismo, Zelensky reportó fallos previos en las alertas de inteligencia sobre ataques balísticos, lo que impidió que sonaran las sirenas y aumentó el número de víctimas civiles, aunque posteriormente afirmó que el intercambio de información ha vuelto a funcionar.

En el ámbito geopolítico, analistas sugieren que este distanciamiento beneficia al Kremlin. Natia Seskuria, del Royal United Services Institute (RUSI), señaló que la presión de Washington sobre Kyiv da a Rusia la esperanza de que la determinación europea termine por desvanecerse. Esta percepción se ve reforzada por medidas recientes de Trump, como la suspensión de nuevas sanciones a Rusia y el acuerdo para permitir la exportación de diésel ruso.

Finalmente, expertos como John Lough, del New Eurasian Strategies Centre, sugieren que Trump podría utilizar a Ucrania como blanco para desviar la responsabilidad sobre los altos precios de la gasolina y la impopularidad de la guerra con Irán, especialmente tras los ataques ucranianos contra refinerías rusas, los cuales Trump considera responsables del alza de costos energéticos. Mientras tanto, Rusia mantiene sus exigencias maximalistas para finalizar la guerra, aprovechando el evidente desalineamiento entre Estados Unidos y Europa.

Esta nota fue producida por la redacción de Noticias.lat: verificamos la información en fuentes públicas y la reescribimos con nuestro criterio editorial. No republicamos textos de terceros.

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