Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, se declararon este martes no culpables de los cargos por conspiración para cometer torturas en Venezuela durante una audiencia judicial celebrada en Nueva York. El ex dictador, quien utilizó la asistencia de un traductor, rechazó categóricamente las acusaciones presentadas por la Fiscalía estadounidense, afirmando ante el tribunal que rechaza el documento en su totalidad por contener "falsas acusaciones y alegaciones".
La comparecencia se llevó a cabo ante el juez Alvin Hellerstein, quien tuvo que intervenir en repetidas ocasiones para evitar que Maduro desviara la sesión hacia cuestionamientos de índole política. El magistrado interrumpió los intentos del acusado por extender su respuesta, preguntándole directamente en dos ocasiones si se declaraba culpable o no culpable, hasta que finalmente dejó asentada la posición procesal de no culpabilidad en el acta.
Durante la sesión, Maduro y Flores ratificaron su decisión de renunciar al juicio rápido, un mecanismo constitucional federal que permite acelerar la conformación del jurado y el desarrollo del proceso. Según el abogado que siguió el caso, esta postura sugiere que la defensa busca prolongar la discusión procesal antes de enfrentar la etapa de juicio. El análisis legal indica que ganar tiempo podría responder a la búsqueda de una negociación con la fiscalía o a gestiones políticas externas a la corte.
La nueva acusación ha elevado a cinco los delitos que pesan sobre ambos. Cilia Flores, quien anteriormente enfrentaba tres cargos, ahora suma dos más, mientras que Maduro pasó de cuatro a cinco imputaciones. Además de la conspiración para cometer torturas, ambos están acusados de narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína a territorio estadounidense, así como posesión y conspiración para poseer ametralladoras y artefactos destructivos.
De acuerdo con el texto de la Fiscalía, el régimen de Maduro implementó una estrategia de represión y torturas contra militares, opositores y otras personas detenidas, incluyendo a tres ciudadanos estadounidenses, con el fin de sostenerse en el poder. Respecto al narcoterrorismo, se les acusa de conspirar para distribuir cinco kilogramos o más de mezclas con cocaína para aportar valor económico a organizaciones vinculadas con actividades terroristas.
El abogado Nizar El-Paky señaló que la fiscalía no parece interesada en negociar acuerdos de cooperación, ya que dispondría de múltiples testigos procedentes de la propia estructura vinculada a los acusados, quienes tendrían conocimiento directo de las actividades de Maduro y Flores. El-Paky subrayó que una admisión de culpabilidad suele estar ligada a reducciones de pena, pero que en este caso la Fiscalía parece confiar en que posee elementos probatorios suficientes para llegar a juicio.
En cuanto al cronograma, el abogado de Maduro, Barry Pollack, objetó los plazos planteados por la corte, argumentando que son estrechos a pesar de que el juicio está programado para junio de 2027. Sin embargo, el juez Hellerstein rechazó las peticiones de aplazamiento, fijando para el próximo 17 de diciembre la audiencia donde se presentarán los argumentos orales sobre los cargos de narcotráfico. Asimismo, el 17 de noviembre se evaluará una solicitud de la defensa para desestimar los cargos basándose en la figura de la inmunidad soberana.
Desde su captura el 3 de enero en Caracas y su traslado a Nueva York, Maduro y Flores permanecen recluidos en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn (MDC), una prisión federal conocida por sus severas condiciones, hacinamiento y ruido. En este centro también estuvo detenido el narcotraficante Joaquín Guzmán, "el Chapo". Aunque no se ha precisado su ubicación exacta, especialistas consideran que se encuentran en la Unidad de Vivienda Especial (SHU) debido a su perfil.
Sobre su estado físico, se ha reportado que Maduro luce más delgado, pérdida que algunos atribuyen a la alimentación del centro, aunque su hijo mayor afirmó que su padre mantiene el ánimo y hace ejercicio. Por su parte, la defensa de Cilia Flores solicitó arresto domiciliario debido a su condición cardíaca, petición que fue desestimada por el tribunal. De llegar a juicio y ser condenados, los acusados enfrentarían una pena mínima obligatoria de 50 años de prisión, pudiendo alcanzar la cadena perpetua.





