Una tragedia ha conmocionado a la ciudad de Peshawar, ubicada en el noroeste de Pakistán, luego de que el techo de una institución educativa se derrumbara este jueves. El saldo provisional de la catástrofe es de veintisiete alumnos y un profesor fallecidos, según la información proporcionada por un alto cargo de un hospital local. El accidente ha dejado una profunda huella de dolor en la comunidad escolar y ha puesto nuevamente bajo el foco la seguridad de las infraestructuras educativas en la región.
Además de las víctimas mortales, el accidente ha dejado un número considerable de heridos. Asim Khan, representante del hospital Lady Reading de Peshawar, informó a la agencia AFP que más de 30 personas resultaron heridas a consecuencia del desplome. De este grupo de afectados, se ha confirmado que seis personas se encuentran en estado crítico, luchando por su vida en los centros sanitarios mientras el personal médico trabaja para estabilizarlas.
Los detalles sobre la mecánica del accidente fueron revelados por Bilal Ahmad Faizi, portavoz de los servicios de rescate. Según sus declaraciones, cuando los equipos de emergencia arribaron al lugar del siniestro, pudieron constatar que el colapso ocurrió de manera escalonada: un techo se derrumbó directamente sobre otro techo. Esta reacción en cadena provocó que el aula situada en la planta inferior fuera aplastada por el peso de los materiales, atrapando a los niños que se encontraban en su interior en el momento del incidente.
La operación de rescate se ha desarrollado en un clima de urgencia y tensión. Faizi señaló que existe el temor fundado de que todavía haya más niños atrapados bajo los escombros, lo que ha obligado a mantener un despliegue intensivo de recursos. Hasta el momento, se han movilizado 16 ambulancias y un contingente de más de 60 rescatistas, quienes trabajan sin descanso para localizar a posibles sobrevivientes entre los restos de la edificación.
Las imágenes difundidas por los servicios de rescate muestran la magnitud de la devastación. En ellas se observa a los socorristas, equipados con chalecos de seguridad, realizando labores exhaustivas para retirar los escombros y los restos de materiales de construcción que bloquean el acceso a las zonas afectadas. Paralelamente, periodistas de la AFP reportaron que decenas de personas, entre familiares y vecinos, acudieron al lugar del accidente, creando un escenario de angustia y desesperación.
La reacción de la comunidad local ha sido de indignación. Sher Ahmed, un vecino del barrio donde se encuentra el colegio, atribuyó la catástrofe directamente al uso de materiales de construcción de mala calidad. Ahmed exigió que se abra una investigación formal para esclarecer las responsabilidades del suceso. "Con profundo dolor y gran tristeza, insto encarecidamente a las autoridades a llevar a cabo una investigación exhaustiva y a tomar medidas estrictas contra toda persona declarada responsable, para que tragedias como esta puedan evitarse en el futuro", manifestó el vecino a la AFP.
A nivel gubernamental, las máximas autoridades del país han expresado su pesar. El primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, emitió un comunicado en el que manifestó su "profunda tristeza y hondo pesar por la pérdida de vidas tan valiosas". Por su parte, el presidente del país, Asif Ali Zardari, calificó el accidente como un "drama desgarrador", añadiendo que, en este momento de duelo, toda la nación comparte el dolor de las familias afectadas.
Este incidente no es un hecho aislado en Pakistán. El país enfrenta una crisis recurrente de derrumbes de techos y edificios, fenómeno que se atribuye principalmente a la aplicación de normas de seguridad insuficientes y al empleo de materiales de construcción deficientes. La fragilidad de las edificaciones se ha vuelto un riesgo constante para la población civil.
Como antecedentes recientes, en junio de este año se registró una tragedia similar en la ciudad de Lahore, al este del país, donde más de una decena de niños perdieron la vida tras el colapso del techo de un centro de apoyo escolar. Asimismo, en 2025, se reportó que 27 personas murieron y 10 resultaron heridas cuando un edificio de cinco pisos se derrumbó en el barrio desfavorecido de Lyari, en la ciudad de Karachi, situada al sur de Pakistán.



