La dirección del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) ha emitido una instrucción a sus agentes en todo el territorio estadounidense para incrementar el volumen de detenciones de inmigrantes. Según informaron dos fuentes conocedoras de la directriz verbal, la orden consiste en aumentar las capturas en 1.000 personas adicionales por día, con el objetivo de retomar una meta previa de 3.000 detenciones diarias.
Esta medida se produce en un contexto de presión constante sobre los funcionarios de la agencia, mientras el Gobierno de Donald Trump intensifica su ofensiva migratoria. Esta estrategia se implementa a pesar del malestar manifestado por algunos sectores del Partido Republicano respecto a los perfiles de las personas que están siendo objetivo de las acciones de ICE.
De acuerdo con la información disponible, la agencia venía registrando un promedio de unas 2.000 detenciones diarias, cifra que los funcionarios pretendían mantener. Sin embargo, la nueva directriz busca alcanzar nuevamente los 3.000 arrestos cotidianos, una cifra descrita como sin precedentes que la agencia ya había tenido dificultades para lograr en el pasado. Asimismo, se ha instruido a los agentes para que intenten llegar a un total de 19.000 detenciones semanales. Esta meta explica, según una de las fuentes, por qué generalmente se registran menos operativos y hay menos funcionarios presentes en las calles durante los fines de semana.
La fuente enfatizó que la agencia está ejerciendo presión sobre sus agentes para que detengan a la mayor cantidad de personas posible con el propósito de proceder a su deportación. Para poner estas cifras en perspectiva, el proyecto de Datos de Deportación señaló que a finales de junio ICE detuvo a poco más de 12.500 personas en una sola semana, lo que representó un máximo histórico.
Ante estas revelaciones, un portavoz del Departamento de Seguridad Nacional declaró a CNN que no existen cuotas de arrestos. El portavoz afirmó que, bajo el liderazgo del presidente Trump y el secretario Mullin, la agencia ha recibido un impulso extraordinario para localizar, arrestar y deportar a inmigrantes indocumentados utilizando todos los recursos legales disponibles, asegurando que los resultados son el cumplimiento de promesas.
En sintonía con esto, el secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, negó haber hablado con la Casa Blanca sobre cuotas durante una intervención en el programa “Inside Politics” de CNN. Mullin sostuvo que el trabajo se realiza con eficacia y que, aunque el objetivo es perseguir a los peores delincuentes, la ley obliga a arrestar a cualquier inmigrante ilegal al momento del contacto, independientemente de los años que lleve residiendo en el país.
El incremento en las detenciones ya se ha reflejado en las estadísticas recientes. En agosto, ICE detuvo a aproximadamente 51.000 personas, estableciendo un nuevo récord mensual para la administración Trump, superando la cifra de julio, donde se arrestó a más de 46.000 personas.
Este aumento en la actividad ha generado la necesidad de apoyo adicional a través de contratistas. Una solicitud de contrato publicada por ICE revela la búsqueda de empresas para construir tres tipos de instalaciones temporales para aliviar la presión sobre la infraestructura actual. El documento cita un “ritmo operativo excepcionalmente alto con un aumento en las detenciones” y subraya la urgencia de contar con infraestructura temporal para ampliar la capacidad de procesamiento y detención segura, así como espacio para audiencias sin detención en el lugar. Las instalaciones solicitadas incluyen unidades de detención de campo, salas para trámites y entrevistas, y espacios para audiencias virtuales ante tribunales de inmigración. No obstante, un portavoz del Departamento de Seguridad Nacional afirmó posteriormente que no existen planes para anunciar nuevas instalaciones por el momento.
En el ámbito político, la inmigración sigue siendo un eje central para la Casa Blanca ante las elecciones intermedias. La administración se muestra vigilante ante cualquier cambio operativo que pueda ser percibido como un debilitamiento de la promesa de deportaciones masivas, lo que ha provocado tensiones ocasionales entre la Casa Blanca y el Departamento de Seguridad Nacional.
Paralelamente, han surgido críticas internas dentro del Partido Republicano. Algunos legisladores han cuestionado la decisión de arrestar con mayor frecuencia a inmigrantes indocumentados que no poseen antecedentes penales. Un ejemplo de esto es la representante de Florida, María Elvira Salazar, quien representa a un distrito con alta población hispana y se ha distanciado del presidente en anuncios de campaña. Asimismo, el sector agrícola, tradicionalmente alineado con los republicanos, ha expresado preocupación debido a que el aumento de la actividad de ICE ha interrumpido temporalmente sus operaciones.
Finalmente, la agencia ha modificado algunos de sus procedimientos operativos, específicamente en los controles de vehículos. Directrices internas indican que los agentes solo podrán detener vehículos si han completado la capacitación correspondiente y si los autos utilizados cuentan con luces y sirenas. Este memorando surge tras intervenciones vehiculares polémicas que resultaron en tiroteos, algunos de ellos fatales. Aunque un portavoz de ICE negó que se trate de directrices nuevas, calificándolas como recordatorios, confirmó que las detenciones de vehículos continuarán siendo una herramienta clave para aumentar los arrestos migratorios.

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