El expresidente Donald Trump ha realizado su tercer viaje a Texas en menos de un mes con el objetivo de hacer campaña en favor de Ken Paxton, el fiscal general del estado y candidato al Senado. Este despliegue ocurre en el marco de la recta final hacia las elecciones intermedias del 3 de noviembre, donde el Partido Republicano libra una batalla crítica para mantener el control de la Cámara Alta, siendo Texas una pieza fundamental en el camino hacia la mayoría.
A pesar del respaldo público, la relación entre Trump y Paxton ha estado marcada por tensiones evidentes. El presidente ha insultado a Paxton en términos personales y lo ha cuestionado públicamente, llegando a burlarse de su forma de vestir durante la convención de Dallas y calificándolo en Denton como un "verdadero fastidio a veces", aunque también lo describió como una de las personas más leales. No obstante, durante su más reciente aparición en San Antonio, Trump cambió el tono, llamándolo "hombre fantástico" y asegurando que sería un "senador increíble".
La urgencia de estas visitas se debe a que las encuestas sugieren que Paxton enfrenta una contienda más reñida de lo esperado contra el demócrata James Talarico. Esta situación resulta sorprendente dado que Trump ganó Texas por más de 13 puntos en 2024 y el estado no ha elegido a ningún demócrata para un cargo estatal desde 1994. Estrategas republicanos han señalado que el impacto del mitin de San Antonio será crucial para determinar si se mantiene la fuerte inversión financiera en el estado.
Sin embargo, Paxton también ha generado controversia al sugerir que parte de sus dificultades electorales se deben a la agenda del propio Trump. Según un audio obtenido por Axios, el candidato declaró ante donantes y lobistas que los precios altos de la gasolina y la guerra con Irán están perjudicando su campaña, afirmando que él no toma esas decisiones. Aunque su portavoz, Madison Cercy, desestimó la noticia alegando que Paxton solo expresaba una preocupación compartida por los tejanos, el audio se suma a otro publicado por The New York Times, donde el fiscal general se quejaba de que la convención de mitad de mandato de Trump en Dallas no había sido útil y que las cifras habían bajado.
El historial de Paxton es complejo, habiendo estado envuelto en escándalos que incluyen cargos por fraude bursátil resueltos mediante un acuerdo extrajudicial, acusaciones de infidelidad y un juicio político en la Cámara de Representantes estatal en 2023, aunque fue absuelto por el Senado. A pesar de esto, Trump mantuvo su apoyo frente al senador John Cornyn en las primarias.
En el plano financiero, la contienda en Texas se perfila como una de las más costosas del país. Se prevé que el gasto republicano supere los 300 millones de dólares. Desde finales de mayo, los republicanos han invertido 158 millones de dólares en anuncios, con otros 38 millones reservados. En contraste, los demócratas han gastado aproximadamente 75 millones, con 6 millones adicionales en reserva, lo que sitúa la inversión republicana en una proporción de 5 a 1.
Esta enorme inversión ha generado malestar interno. Algunos estrategas republicanos advierten que gastar entre 100 y 200 millones de dólares adicionales para salvar a Paxton podría ser contraproducente si se pierden estados como Alaska, Maine, Carolina del Norte, Iowa u Ohio, lo que pondría en riesgo la mayoría del Senado.
Además, la impopularidad de Trump, con un índice de aprobación del 34% según CNN y un reducido 27% entre los votantes latinos según NBC News/Telemundo, representa un riesgo. En San Antonio, donde el 64,6% de la población es hispana o latina, Trump intentó movilizar a su base MAGA enfocándose en la seguridad fronteriza y atacando a Talarico, acusándolo de ser vegano.
El gobernador de Texas, Greg Abbott, ha mantenido una distancia prudencial, ausentándose de los últimos mitines de Trump alegando problemas de agenda. Mientras tanto, los demócratas interpretan el regreso recurrente de Trump a Texas como una señal de debilidad y una estrategia para minimizar pérdidas, sugiriendo que el Partido Republicano ha renunciado a los votantes independientes.
Para Paxton, el resultado es existencial no solo para su carrera, sino para la hegemonía de su partido, llegando a escribir en redes sociales que "si perdemos Texas, perdemos Estados Unidos".





