Donald Trump ha introducido una nueva y controvertida propuesta económica vinculada directamente al resultado de las próximas elecciones legislativas, conocidas como midterms. El expresidente ha condicionado la entrega de un cheque de 5.000 dólares estadounidenses para cada ciudadano adulto a la capacidad de los republicanos para retener el control tanto de la Cámara de Representantes como del Senado el próximo 3 de noviembre.
Esta medida, que Trump ha denominado oficialmente como el "dividendo Trump", fue anunciada inicialmente durante la convención republicana celebrada en septiembre y ha sido reforzada posteriormente a través de una serie de vídeos publicados en su plataforma Truth Social. El anuncio no solo busca incentivar la movilización electoral, sino que establece una promesa financiera directa a la ciudadanía en caso de victoria del partido republicano en ambas cámaras del Congreso.
En el desarrollo de esta propuesta, se han observado matices entre el presidente y su equipo. Mientras que el senador JD Vance añadió que estos fondos provendrían de la recaudación por aranceles y que estarían destinados específicamente a la clase media, Trump fue más amplio en su anuncio original, asegurando que el pago se extendería a cada ciudadano adulto, sin aplicar el filtro de nivel socioeconómico mencionado por Vance. Además, Trump acompañó esta promesa con una advertencia severa: sostuvo que, en caso de una victoria demócrata, el país se enfrentaría a una depresión económica similar a la ocurrida en 1929.
Sin embargo, la viabilidad financiera de este "dividendo" es el punto donde surgen las mayores dudas. Al analizar las cifras, el coste total de la operación resulta masivo. Según datos del censo citados por PBS, existen aproximadamente 245 millones de ciudadanos adultos en Estados Unidos. Bajo la premisa de un pago de 5.000 dólares por persona, el coste ascendería a unos 12.000 millones. Por su parte, la Tax Foundation, basándose en una cifra de 250 millones de adultos, estima que el coste llegaría a los 1.250 millones, mientras que el centro de estudios Cato sugiere que la cifra podría subir a 1,3 si el pago incluyera a todo adulto y no únicamente a los ciudadanos.
El problema fundamental reside en la fuente de financiación señalada por la administración. Trump sostiene que los aranceles cubrirían el gasto, pero los datos fiscales indican lo contrario. El Tesoro registró una recaudación neta por aranceles de unos 195.000 millones de dólares para el año fiscal 2025. Aunque Cato eleva esta cifra a 264.000 millones, Erica York, de la Tax Foundation, calcula que con los aranceles que permanecieron vigentes la recaudación anual sería de unos 125.000 millones. Según estos análisis, la recaudación por aranceles cubriría apenas una décima parte del pago total prometido. A esta situación se suma que, en febrero, el Tribunal Supremo tumbó la mayor parte de las tarifas establecidas durante este mandato, reduciendo aún más el margen de maniobra fiscal.
Cabe destacar que el uso de cheques directos a la población no es una táctica exclusiva de un solo partido o mandato. Existe un precedente histórico de reembolsos directos; George W. Bush implementó medidas similares en 2001 y 2008. El propio Donald Trump ya recurrió a este mecanismo anteriormente, firmando la entrega de 1.200 dólares en 2020 y otros 600 dólares en diciembre de ese mismo año.
A pesar de los antecedentes, la propuesta del "dividendo Trump" ha generado rechazo incluso dentro de los círculos conservadores. Desde la perspectiva del conservadurismo clásico, se prefiere la bajada de los tipos impositivos antes que el envío de pagos directos, especialmente cuando estos están condicionados a una noche electoral. Instituciones de pensamiento de derecha, como Cato, AEI y la Tax Foundation, han desaconsejado formalmente esta medida, cuestionando su coherencia con los principios económicos del partido.






