La jornada legislativa del martes 6 de octubre de 2026 en el Concejo Metropolitano de Quito estuvo marcada por la tensión y la falta de consenso, culminando en un incidente directo entre dos de sus integrantes. Los concejales Andrés Campaña y Gabriel Noroña protagonizaron una riña que empañó el desarrollo de la sesión programada para esa mañana, evidenciando las profundas divisiones políticas que atraviesa el cuerpo colegiado de la capital ecuatoriana.
El conflicto se originó en el momento en que el concejal Andrés Campaña solicitó formalmente una modificación en el orden del día. El objetivo de dicha petición era priorizar la fiscalización de las acciones y medidas que se estarían implementando para atender las diversas emergencias provocadas por las intensas lluvias que han afectado a la ciudad de Quito. La intención de Campaña era poner sobre la mesa el análisis de la gestión municipal frente a los desastres climáticos recientes.
Sin embargo, esta solicitud fue recibida con hostilidad por parte del concejal Gabriel Noroña. En medio de la sesión, Noroña reaccionó gritando que el propósito de Campaña y otros ediles era únicamente "hacer un show" dentro del Concejo Metropolitano. Esta acusación detonó el altercado entre ambos funcionarios, transformando la discusión técnica sobre la agenda en una riña personal y política que interrumpió la normalidad de los trabajos legislativos.
Como consecuencia directa de este enfrentamiento y la inestabilidad generada en el recinto, la sesión del Concejo Metropolitano no pudo ser instalada. La causa formal fue la falta de quórum, ya que no se alcanzó el número mínimo de concejales necesarios para dar inicio legal a la reunión. En medio de este escenario de caos, los ediles presentes aprovecharon para manifestar su malestar y presentar reclamos formales debido a la ausencia del alcalde Pabel Muñoz, quien no estuvo presente en la reunión donde se pretendía discutir temas críticos para la ciudad.
El contexto que rodea esta disputa es la grave situación climática que vive Quito. El pasado domingo 4 de octubre se registró un fuerte aguacero que coincidió con el evento denominado Cordonazo de San Francisco. Las precipitaciones fueron tan intensas que provocaron más de 20 emergencias en diversos sectores de la capital. Entre los incidentes más destacados se encuentran la inundación de la parada Labrador del Metro de Quito, una obra infraestructura vital para la movilidad urbana, y la afectación del recién inaugurado espacio denominado Quitopía, el cual también sufrió inundaciones.
Esta crisis climática ha servido como catalizador para el enfrentamiento político en el Concejo. Los concejales que se encuentran en la tendencia política contraria a la del alcalde Pabel Muñoz han intensificado sus cuestionamientos hacia la administración municipal. El punto central de la crítica es el denominado Plan Lluvias, el cual es percibido por la oposición como insuficiente o ineficaz.
Los ediles críticos no solo cuestionan la ejecución técnica de las obras de mitigación, sino que también ponen en duda el presupuesto invertido por el Municipio de Quito para prevenir y atender estas emergencias. Para los detractores de la gestión de Muñoz, la recurrencia de inundaciones en puntos estratégicos como el Metro y Quitopía es una prueba de que la inversión financiera no ha sido traducida en resultados efectivos para la seguridad de los ciudadanos.
De esta manera, lo que debía ser una sesión de fiscalización y coordinación para atender las emergencias derivadas de las lluvias del 4 de octubre, terminó convirtiéndose en un escenario de confrontación verbal y parálisis institucional, dejando pendientes las respuestas sobre el manejo presupuestario y la eficiencia del Plan Lluvias en la ciudad.





