El Coloquio de IDEA volvió a posicionar a la ciudad de Mar del Plata como el epicentro del encuentro entre el poder empresario y la dirigencia política. En una edición marcada por el frío intenso, la lluvia y temperaturas que descendieron hasta los 6 grados, CEOs, banqueros y ejecutivos se dieron cita en el Sheraton para discutir una agenda de largo plazo que, inevitablemente, terminó convergiendo en el análisis de los escenarios electorales hacia el año 2027.
Si bien la organización buscaba desplazar el foco de la coyuntura inmediata, la discusión electoral se filtró en los pasillos. Entre los asistentes coexistieron el respaldo al rumbo económico actual y una cautela evidente debido a que la actividad productiva no termina de reactivarse en diversos sectores. Mientras que los rubros de energía, minería, agro y finanzas mostraron resultados exultantes, sectores como la logística reconocieron un parate absoluto, quedando a la espera de un derrame económico que aún no llega.
Uno de los momentos de mayor tensión se produjo durante la participación del presidente Javier Milei, quien cerró la primera jornada mediante una videoconferencia desde Francia. El mandatario incomodó a una parte del auditorio al iniciar un nuevo round de confrontación contra la prensa, specifically arremetiendo contra el periodista José del Río y acusando al diario La Nación de proteger a profesionales que habrían mentido sobre funcionarios gubernamentales. Esta actitud contrastó fuertemente con la intervención previa del expresidente uruguayo Luis Lacalle Pou, quien fue ampliamente elogiado por su discurso centrado en la prudencia, la paciencia y el respeto institucional.
La diferencia de estilos quedó evidenciada cuando Lacalle Pou, quien observaba atentamente la intervención de Milei desde el salón, mostró señales visibles de incomodidad ante la verborragia del presidente argentino. El mandatario uruguayo terminó abandonando el salón en el momento en que Milei comenzó a vociferar contra "la casta", un concepto que Lacalle Pou había mencionado en su propia exposición pero evitando utilizar el término explícitamente, refiriéndose a él como una palabra puesta de moda por los argentinos.
Por otro lado, la segunda jornada estuvo dominada por la figura de Patricia Bullrich. La senadora no solo cumplió con su disertación, sino que montó una conferencia de prensa con un despliegue de seguridad que restringió el paso de los propios empresarios. En los pasillos, se interpretó su fuerte presencia como una señal de candidatura para 2027, con muchos asistentes manifestando su deseo de que encabece una fórmula presidencial, ya sea dentro o fuera de La Libertad Avanza. Bullrich reforzó su vínculo con el sector empresario mediante un almuerzo privado con cerca de 40 directivos en el Costa Galana.
En paralelo, Hernán Lacunza también mantuvo una agenda propia, reuniéndose con directores de IDEA en el restaurante Sarasanegro. Durante el encuentro, Lacunza evitó comentar los ataques de Milei, aunque elogió la mesura de Lacalle Pou, lo que fue interpretado como una respuesta tácita. Su presencia también despertó inquietudes sobre sus propias aspiraciones presidenciales y su rol en la relación entre el PRO y el gobierno nacional.
Desde el plano económico, el clima fue de escepticismo respecto al crecimiento real. Economistas consultados en el evento reconocieron estar ajustando sus proyecciones a la baja, estimando un crecimiento inferior al 2%. Algunos empresarios expresaron la paradoja de apoyar el rumbo macroeconómico pero temer que la microeconomía quede devastada, sugiriendo incluso la necesidad de medidas que den competitividad, aunque reconocen que tales herramientas podrían contradecir los principios del gobierno actual.
El evento también contó con la participación del fiscal Diego Luciani, quien fue una de las figuras más convocantes. Luciani transmitió tranquilidad al empresariado al recordar que la inhabilitación perpetua de Cristina Kirchner para ejercer cargos públicos se encuentra firme y es indiscutible, mitigando el temor al regreso de la expresidenta.
No obstante, el Coloquio no estuvo exento de críticas organizativas. Los asistentes se quejaron de la saturación de paneles, que dejó poco tiempo para el networking espontáneo, y de la deficientes condiciones de seguridad industrial en el subsuelo del Sheraton debido a la cantidad de instalaciones eléctricas temporales. Asimismo, el servicio de coffee break fue descrito como una "prueba de supervivencia" debido a las aglomeraciones.
Finalmente, el encuentro dejó circular rumores sobre el desarmado de posiciones de una histórica tabacalera en Argentina y el posible interés de Francisco de Narváez en la compra de la cadena Día, en un contexto donde el consumo interno permanece débil y la recuperación sigue siendo una incógnita hacia el futuro.






