Miles de personas han salido a las calles de Barcelona para manifestar su malestar ante la crisis de la vivienda y exigir la convocatoria de una huelga general. Esta movilización tiene como objetivo principal ejercer una presión directa sobre la clase política, proponiendo que dicho parón laboral se produzca durante el mes de noviembre, coincidiendo estratégicamente con la celebración de las elecciones generales.
La jornada de protesta estuvo inicialmente programada para el pasado sábado, fecha en la que decenas de miles de ciudadanos se movilizaron en diversas ciudades del territorio español. Sin embargo, la activación de una alerta roja debido a las fuertes lluvias obligó a desplazar la manifestación en la capital catalana hasta este lunes por la tarde. A pesar de que Barcelona registró precipitaciones durante la mañana de este lunes, el tiempo permitió que la movilización se llevara a cabo según lo previsto en la nueva convocatoria.
Este acto de protesta ha coincidido temporalmente con un anuncio de gran calado político: la decisión del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de disolver el Parlamento español y convocar elecciones generales anticipadas para el próximo 29 de noviembre. Esta decisión gubernamental surge tras el fracaso en la tramitación de los decretos de vivienda en el Congreso de los Diputados durante la semana pasada, lo que ha intensificado el clima de tensión social y política respecto al acceso a la vivienda.
Durante el transcurso de la marcha, el ambiente estuvo marcado por el ruido de llaves y la entonación de consignas claras. Los manifestantes corearon frases como "No se entiende: gente sin casa y casa sin gente", así como "Rentistas culpables, gobiernos responsables". Un punto central de la movilización fue la solidaridad hacia Maricarmen, una mujer de 87 años desahuciada de su hogar, cuya situación fue el detonante del movimiento actual, reflejado en el grito de "Maricarmen, ¡no estás sola!".
Además de las consignas orales, los asistentes exhibieron pancartas con demandas concretas. Entre los mensajes más destacados se encontraban peticiones directas como "Nos hace falta una huelga general", "Contratos indefinidos ya" y críticas directas a la especulación con el mensaje "Fin a la codicia de los caseros".
Desde la representación sindical, Carme Arcarazo, portavoz del Sindicat de Llogateres (Sindicato de Inquilinas), aseguró que se ha "encendido una chispa que es imparable" en la lucha por la defensa de la vivienda. Arcarazo subrayó que, desde su perspectiva, ha comenzado la "legislatura de la vivienda" y enfatizó que el movimiento social no se plegará a los tiempos de la política. "No nos marcará el paso un calendario electoral, sino que tenemos nuestro calendario y es ir hacia la huelga general en noviembre", afirmó la portavoz.
En relación con esta demanda, Arcarazo valoró positivamente que los sindicatos mayoritarios, CC.OO. y UGT, hayan llegado a un acuerdo para convocar una huelga general de 24 horas durante este otoño, aunque aclaró que la fecha exacta de dicha paralización aún no ha sido concretada. Sobre este punto, manifestó su deseo de que la huelga sea un éxito, reconociendo que se enfrentan a un "enemigo muy poderoso" y expresando la voluntad de convocar la huelga y ganarla.
Por su parte, Gisela Bermúdez, portavoz del Sindicat d’Habitatge Socialista de Catalunya (SHSC), ofreció una visión crítica sobre la oferta política actual. Bermúdez sostuvo que no existe ningún partido político con la voluntad real de poner fin a la crisis de la vivienda. Según la portavoz, esto no se debe a una falta de competencia, sino a que ninguna formación quiere romper el "negocio de la vivienda" para posicionarse al lado de la clase trabajadora.
Finalmente, el portavoz de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), Juanjo Ramón, expresó su satisfacción al ver que "las calles hayan despertado". Ramón señaló que esta movilización es una respuesta necesaria después de que ningún gobierno haya logrado revertir la situación actual de la vivienda en el país.






