El clima interno en el círculo cercano de Donald Trump se ha vuelto tenso ante la proximidad de las elecciones intermedias. Con índices de aprobación que han alcanzado un mínimo histórico y una serie de candidatos republicanos que han comenzado a distanciarse abiertamente de la figura del presidente, el partido se enfrenta a una interrogante crítica: cómo puede un mandatario con baja popularidad ayudar a su formación a mantener el control del Congreso.
Asesores cercanos al presidente han admitido en reuniones privadas que existen pocas expectativas de atraer a un volumen significativo de votantes independientes o indecisos, un sector que resultó fundamental para sus victorias en estados clave durante el 2024. Si bien la mayor preocupación actual radica en la posible pérdida del control de la Cámara de Representantes, la confianza respecto a la permanencia en el Senado también se ha ido erosionando progresivamente.
Un asesor de Trump reconoció a CNN que el panorama será "jdamente difícil", señalando que el escenario más optimista sería replicar lo ocurrido con los demócratas en 2022 bajo la gestión de Joe Biden: perder la Cámara por un margen estrecho pero lograr conservar el Senado.
Para contrarrestar esta tendencia, el equipo de Trump ha diseñado una agenda de campaña agresiva para el mes de octubre, en la que participarán el presidente y el vicepresidente J.D. Vance. El plan contempla visitas tanto a estados tradicionalmente republicanos como a territorios disputados. Según funcionarios del partido, la única vía viable para mantener el terreno es maximizar la participación electoral de su base, estimando que un incremento de entre 2 y 3 puntos en la asistencia a las urnas en áreas específicas podría marcar la diferencia.
La estrategia, coordinada por la secretaria general Susie Wiles, prevé que el presidente esté en campaña casi todos los días de octubre. Aunque tiene programados viajes a Alabama y Oklahoma, que son considerados casos atípicos, el núcleo de la operación se centrará en Florida, Texas, Michigan y Ohio. No obstante, incluso en los estados más divididos, la directriz es que Trump se dirija preferentemente a las zonas más conservadoras.
El propio Donald Trump ha reforzado este mensaje a través de Truth Social, instando a sus seguidores a "fingir que estoy en la boleta" y alertando sobre los riesgos de abrir las fronteras y el regreso de la delincuencia.
En el ámbito financiero, la situación es compleja. Grupos republicanos, incluido el PAC MAGA Inc., han reportado pérdidas considerables. Esta urgencia se refleja en el Senate Leadership Fund, que aumentó a 100 millones de dólares su gasto en Texas para apoyar al candidato Ken Paxton, evidenciando el temor del partido a perder el Senado incluso en estados que no han sido cedidos en décadas. A pesar de la inversión, algunos estrategas sugieren que el viento político es desfavorable, señalando que la guerra con Irán ha sido un factor determinante en este deterioro.
El distanciamiento de los candidatos es evidente. Mike Rogers, candidato al Senado por Michigan, ha centrado sus anuncios en la carestía de los alimentos y la necesidad de terminar rápidamente la guerra con Irán para reducir los costos energéticos, evitando alinearse con la política del presidente. Sentimientos similares han sido expresados por candidatos en Iowa y Ohio, mientras que legisladores en Florida y Texas han criticado la gestión de la inmigración. Algunos han llegado al extremo de eliminar cualquier mención a Trump de sus sitios web oficiales.
Para mitigar la polarización de la marca MAGA, el PAC de Trump ha recurrido a fondos de dos nuevos grupos con nombres más neutros: No Going Back PAC Inc. y Safety & Affordability PAC Inc. A pesar de las dudas, la maquinaria política liderada por James Blair sostiene que Trump es imposible de ignorar y que su capacidad de movilización es el activo más fuerte, argumentando que, dado que la izquierda atacará a los candidatos por su cercanía al presidente, es mejor aprovechar esa visibilidad para asegurar la máxima participación de la base.
Sin embargo, los asesores admiten un riesgo colateral: la presencia de Trump no solo entusiasma a sus seguidores, sino que también sirve como un incentivo poderoso para que los votantes demócratas acudan a las urnas. Por su parte, la Casa Blanca, a través de Davis Ingle, ha defendido que Trump es el líder indiscutible y el mejor motivador del partido.
Finalmente, la operación se apoya en una estructura de datos robusta y una gestión estricta del Gabinete. Se ha implementado un sistema de clasificación para los funcionarios gubernamentales, otorgando puntos a quienes visiten distritos disputados y restándolos a quienes realicen viajes al extranjero. En este ranking, la administradora de la Administración de Pequeñas Empresas, Kelly Loeffler, y el secretario de Trabajo en funciones, Keith Sonderling, han destacado por su nivel de participación en la campaña.






