El ciudadano Frank Cabañas, quien se encontraba vinculado legalmente al caso de Oscar Pérez, recuperó su libertad el pasado viernes 25 de septiembre. Esta noticia fue confirmada y difundida a través de las redes sociales por el Comité de Libertad de los Presos Políticos (Clippve), organismo que ha seguido de cerca la situación jurídica y el estado de salud del detenido.
La salida de Cabañas pone fin a un periodo de nueve años de privación de libertad. Durante casi una década, el ciudadano permaneció recluido en el internado judicial El Rodeo IV, un recinto penitenciario donde cumplió la totalidad de su tiempo de reclusión hasta la emisión de su boleta de libertad este último viernes.
Uno de los puntos más críticos reportados durante el tiempo de encierro de Cabañas fue su condición física. De acuerdo con la información proporcionada por allegados al detenido, durante el último año de su permanencia en el penal se produjeron reiteradas denuncias sobre el deterioro progresivo de su estado de salud. Estas alarmas fueron emitidas por sus familiares y personas cercanas, quienes manifestaron una profunda preocupación por la integridad del ciudadano.
Acompañando estas denuncias, se señaló la persistente falta de atención médica especializada dentro del recinto penitenciario. Los allegados a Cabañas insistieron en que el centro de reclusión no contaba con los medios ni los profesionales necesarios para tratar las complicaciones de salud que el detenido presentaba, lo que convirtió su situación médica en un tema recurrente de denuncia pública durante los últimos doce meses.
Una vez que se hizo efectiva su excarcelación, Frank Cabañas no se retiró inmediatamente del lugar, sino que acudió a las inmediaciones del penal El Rodeo IV. El objetivo de este desplazamiento fue manifestar personalmente su agradecimiento a las familias que se encuentran apostadas en el sitio. Este gesto subraya el vínculo emocional y de solidaridad establecido entre los detenidos y sus redes de apoyo externo.
En el lugar se encuentra un grupo de allegados que mantiene una protesta pacífica, la cual ha alcanzado ya los 260 días de permanencia ininterrumpida frente a las puertas de la cárcel. Este grupo de manifestantes ha permanecido en el sitio con un objetivo claro y constante: exigir la liberación de los demás prisioneros que aún se encuentran privados de su libertad en el recinto.
La liberación de Frank Cabañas no es un hecho aislado, sino que se inscribe dentro de una serie de excarcelaciones que se han venido produciendo recientemente en el país. Este movimiento de liberaciones ha generado una expectativa moderada entre las organizaciones de derechos humanos y los grupos familiares que monitorean la situación penitenciaria.
Sin embargo, a pesar de estas medidas recientes, el sentimiento predominante entre las organizaciones y los familiares de los detenidos es de cautela. Estos grupos recuerdan que, aunque casos como el de Cabañas culminen en libertad, todavía permanecen decenas de presos políticos en diversos centros del país.
La demanda actual de estas organizaciones es que se proceda con la entrega de las boletas de libertad para todos aquellos que se encuentran en una situación similar. El caso de Frank Cabañas, aunque representa un alivio para su círculo cercano, pone de relieve la persistencia de una cantidad considerable de personas que continúan a la espera de recuperar su libertad legalmente.
En resumen, la salida de Cabañas tras nueve años de encierro y el reconocimiento a la protesta pacífica de 260 días reflejan la complejidad del panorama penitenciario actual, donde las liberaciones puntuales conviven con la espera de decenas de ciudadanos que aún no han obtenido su excarcelación.






