El expresidente y actual mandatario Donald Trump ha lanzado una dura reprimenda contra los jueces de la Corte Suprema de Estados Unidos, asegurando que los magistrados carecen de un “criterio propio”. Según las declaraciones publicadas por Trump, los miembros del tribunal se encuentran supeditados a intereses progresistas que calificó como “locos”. Estas críticas fueron difundidas a través de una serie de opiniones publicadas en línea, un día después de que la máxima instancia judicial del país bloqueara su plan para implementar cambios drásticos en el sistema de voto por correo previo a las elecciones de mitad de período.
A través de su plataforma Truth Social, Trump expresó su profunda desilusión con la composición actual del tribunal, haciendo énfasis en que los jueces que hoy dictan sentencia no son los mismos que él seleccionó. “Estas no son las personas que entrevisté para formar parte de la Corte Suprema de Estados Unidos; son simplemente una sombra de lo que fueron”, escribió el presidente este martes, evidenciando una fractura en la relación con el órgano judicial.
El malestar de Trump se intensifica al analizar la postura de los magistrados que él mismo nombró durante su primer mandato. Tanto Brett Kavanaugh como Neil Gorsuch y Amy Coney Barrett no manifestaron ningún desacuerdo con la opinión mayoritaria que terminó bloqueando las modificaciones propuestas para el voto por correo. En contraste, solo dos magistrados, Samuel Alito y Clarence Thomas, indicaron que habrían permitido que dichas normas entraran en vigor, posicionándose como los únicos aliados de la agenda presidencial en este fallo específico.
La furia del presidente no se limitó únicamente al tema electoral. Trump aprovechó la ocasión para criticar severamente otros fallos judiciales que han obstaculizado diversos aspectos de su agenda gubernamental. Entre los puntos de conflicto se encuentran el rechazo de la justicia a sus planes para limitar la ciudadanía por derecho de nacimiento, así como la imposición de aranceles generalizados.
En sus publicaciones, Trump advirtió que las decisiones del tribunal están teniendo un impacto económico devastador para la nación. Afirmó que el tribunal le está “costándole a Estados Unidos billones de dólares con fallos terriblemente malos”, añadiendo que la magnitud de estas sentencias es tal que no le resultará fácil al país recuperarse o sanar.
El mandatario fue aún más allá al proyectar el legado de la Corte Suprema, asegurando que este Tribunal pasará a la historia por haber dictado algunas de las decisiones más destructivas, hirientes y perjudiciales en la historia de Estados Unidos. A pesar de la severidad de sus palabras, Trump señaló que no le resulta sencillo escribir tales críticas hacia la Corte Suprema, reconociendo que probablemente este accionar “le costará caro en los años venideros”. No obstante, justificó sus ataques alegando que es su “obligación y deber, como presidente”, hacerlo en nombre de la “América que amamos”.
A pesar de este clima de hostilidad, el historial reciente muestra que la Corte Suprema ha otorgado victorias significativas a Trump. Un ejemplo notable es el fallo de 2024 que determinó que los presidentes gozan de una amplia inmunidad penal por actos oficiales. Asimismo, el tribunal permitió recientemente que continuara la construcción del salón de baile de la Casa Blanca de Trump, desestimando las demandas de defensores del patrimonio que buscaban detener las obras.
Sin embargo, estas victorias no han mitigado la desilusión de Trump hacia los jueces conservadores que él mismo designó y que no han fallado a su favor durante su segundo mandato. En un cierre contundente, escribió que la Corte Suprema “realmente le ha fallado a nuestro país”, acusando a algunos magistrados de estar “aterrorizados por estos demócratas enloquecidos y depravados”, y sosteniendo que son totalmente incapaces de demostrar el coraje necesario para salvar a la nación.
En contraposición a sus críticas generales, Trump elogió específicamente a Alito y Thomas, calificándolos de “leyendas” por ser los votos más fiables en la defensa de su agenda. Por su parte, el Tribunal Supremo no ha respondido a las solicitudes de comentarios sobre las publicaciones realizadas por Trump.





