¿Pueden los antioxidantes favorecer al cáncer? Un nuevo estudio sugiere que sí. Investigadores de la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido, y la Universidad de Salud y Ciencias de Oregón, en Estados Unidos, han descubierto una forma desconocida hasta ahora en la que las células cancerosas escapan al ataque del sistema inmunitario.
El mecanismo consiste en crear un entorno rico en antioxidantes que "asfixia" químicamente a las células T, que son las encargadas de combatir el tumor. Durante décadas, las especies reactivas del oxígeno, conocidas como radicales libres, se consideraron moléculas nocivas relacionadas con el envejecimiento y el daño al ADN. Sin embargo, este estudio, publicado en la revista Science, indica que las células T necesitan pequeñas cantidades de estas moléculas para activarse y desplegar su capacidad destructora.
El equipo identificó que los tumores liberan grandes cantidades de una proteína llamada peroxirredoxina 1 (PRDX1). Esta proteína actúa como un antioxidante natural que elimina los radicales libres, privando así a las células T de las señales necesarias para activarse.
Para validar este hallazgo, los científicos utilizaron la tecnología de edición genética CRISPR en ratones, creando células cancerosas que no podían producir PRDX1. El resultado fue un aumento de la actividad inmunitaria y una reducción en el crecimiento tumoral. Posteriormente, analizaron miles de tumores humanos y confirmaron que los cánceres en personas también liberan esta proteína para evadir la respuesta inmune.
Este descubrimiento es especialmente significativo para aquellos tipos de cáncer que no responden a la inmunoterapia o que desarrollan resistencia a ella. Aunque los investigadores aclaran que esto no se traducirá en un medicamento inmediato, el hallazgo abre una vía completamente nueva para el desarrollo de futuras dianas terapéuticas.
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