El Ejército Central de Cuba ha manifestado públicamente su respaldo total a las recientes declaraciones emitidas por el presidente Miguel Díaz-Canel en una entrevista concedida al diario brasileño Folha de São Paulo. A través de un mensaje con un marcado tono desafiante hacia Washington, la cúpula militar aseguró que las Fuerzas Armadas «asumen esas declaraciones como propias», reafirmando la cohesión interna del régimen en un momento de alta tensión diplomática y crisis interna.
El pronunciamiento se realizó mediante una publicación en la red social Facebook, donde el mando militar compartió una imagen oficial del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (MINFAR). La pieza gráfica incluía una fotografía del mandatario acompañada de la frase: «Estamos de pie, luchando sin rendirnos». Según el texto difundido por el Ejército Central, la posición de Díaz-Canel no debe interpretarse como un «gesto aislado», sino como la ratificación de que la nación cubana no negocia su autodeterminación ni su dignidad.
El comunicado militar enfatizó que la resistencia del pueblo cubano constituye la «columna vertebral» que sostiene a la nación frente a las presiones ejercidas por el «imperio», concluyendo el mensaje con diversas consignas políticas que refuerzan la ideología del sistema.
Este respaldo castrense surge como respuesta a la entrevista publicada el pasado domingo 23 de agosto por Folha de São Paulo, realizada por la periodista Mônica Bergamo bajo el titular «EE.UU. asfixia a Cuba, pero estamos de pie». Durante la conversación, Díaz-Canel abordó temas críticos sobre la relación con Estados Unidos y la estabilidad de su gobierno.
Uno de los puntos más polémicos de la entrevista ocurrió cuando se le cuestionó si temía sufrir el mismo destino que Nicolás Maduro, quien fue capturado por fuerzas estadounidenses el pasado 3 de enero. Ante esta interrogante, el gobernante cubano respondió que de la administración actual de Estados Unidos «podemos esperar cualquier cosa», añadiendo que, si llega su hora, no será con «debilidad y cobardía», sino «luchando».
La captura de Maduro ha dejado una huella profunda en la estructura de seguridad cubana. Durante la operación que culminó con el arresto del líder venezolano, fallecieron 32 militares cubanos que formaban parte de su dispositivo de seguridad en Caracas. El gobierno de La Habana reconoció estas bajas al día siguiente del suceso y decretó dos días de duelo nacional. Además, este evento tuvo un impacto estratégico devastador, ya que Cuba perdió el suministro de petróleo venezolano que cubría el 40% de sus necesidades energéticas, agravando drásticamente la situación eléctrica de la isla.
A pesar de admitir la gravedad de la crisis energética, petrolera y de medicamentos, Díaz-Canel negó en la entrevista que Cuba esté al borde del colapso. El mandatario afirmó que, aunque existen apagones, «ningún apagón ha apagado la esperanza del pueblo cubano». Asimismo, utilizó la muerte de los militares en Venezuela para sugerir que millones de cubanos estarían dispuestos a dar la vida para defender la revolución.
La intensificación de la retórica militar no es un hecho nuevo en los últimos meses. Desde la captura de Maduro, las autoridades han cerrado filas. En junio, la cúpula militar mostró su apoyo a Díaz-Canel durante el 65 aniversario del Ejército Occidental. Poco después, el Ejército Central lanzó una advertencia directa al «enemigo», asegurando que la disciplina es total y la victoria es segura.
Sin embargo, esta exhibición de unidad contrasta con los indicadores socioeconómicos actuales. Cuba atraviesa una crisis profunda; el pasado 5 de agosto, el déficit de generación eléctrica superó los 2,411 MW, provocando apagones de hasta 40 horas. En el ámbito social, el IX Informe del Observatorio Cubano de Derechos Humanos revela que el 94% de la población vive en pobreza extrema y el 95% de los encuestados desaprueba la gestión económica del gobierno.
Finalmente, aunque Díaz-Canel confirmó que existen conversaciones con Estados Unidos, admitió que el canal de diálogo se encuentra «muy estancado». Pese a manifestar voluntad para conversar, el gobernante enfatizó que no se realizarán concesiones ante Washington, manteniendo la postura de resistencia que ahora es respaldada oficialmente por el brazo armado del Estado.






