El escenario político de São Paulo ha vuelto a encenderse tras las recientes declaraciones de Fernando Haddad, exministro de Hacienda y candidato del Partido de los Trabajadores (PT) al gobierno del estado. Durante una sabatina llevada a cabo este martes 18 en la radio Jovem Pan, Haddad lanzó duras críticas hacia la gestión de la seguridad pública liderada por el actual gobernador, Tarcísio de Freitas, asegurando que la administración actual carece de un enfoque serio en esta materia.
Haddad fue enfático al señalar que, desde su perspectiva, hace mucho tiempo que no se desarrolla un "trabajo serio" en el ámbito de la seguridad pública dentro del estado de São Paulo. Sin embargo, puso un énfasis especial en la gestión de Tarcísio de Freitas, afirmando que el gobierno actual comenzó con pasos equivocados, específicamente al hacer la designación del comandante de la Policía Militar. El candidato del PT vinculó esta crítica a la existencia de investigaciones que apuntan al posible involucramiento de comandantes de la Policía Militar con organizaciones criminales, sugiriendo que tales nombramientos comprometen la integridad de la seguridad estatal.
Más allá de las críticas, el exministro presentó una serie de propuestas concretas para reformular la estrategia de seguridad en la entidad. Una de sus principales banderas es la creación de un gabinete institucional coordinado. Esta estructura buscaría integrar de manera eficiente a las diversas fuerzas policiales del estado con órganos de investigación fundamentales, tales como el Ministerio Público y la Policía Federal. El objetivo de este gabinete sería romper la fragmentación actual y generar una sinergia operativa que permita combatir el crimen de manera más efectiva y coordinada.
En cuanto a la modernización de los procesos administrativos y ciudadanos, Haddad defendió la necesidad de agilizar el registro de los Boletines de Ocorrência (B.O.), que son las denuncias oficiales de los delitos. Para ello, propuso la implementación de un sistema que permita a los ciudadanos registrar sus quejas a través de la aplicación de mensajería WhatsApp, facilitando así el acceso al sistema de justicia y fomentando la denuncia ciudadana.
No obstante, el candidato advirtió que la digitalización del registro no es suficiente por sí sola. Haddad subrayó que el Boletín de Ocorrência no puede quedar archivado o "ir a la gaveta de nadie", refiriéndose a la inacción administrativa que a menudo ocurre tras la denuncia. Para solucionar esto, propuso que cada registro sea procesado por un sistema de inteligencia artificial. Según su planteamiento, esta tecnología debería alimentar una base de datos inteligente que ayude a la Policía Militar a planificar sus patrullajes de forma estratégica y, simultáneamente, brinde herramientas precisas a la Policía Civil para avanzar en las investigaciones criminales.
El argumento de Haddad se apoya en una estadística alarmante: según el candidato, en el estado de São Paulo se elucidan menos del 5% de los crímenes cometidos. Esta baja tasa de resolución de delitos es, para él, la prueba fehaciente de que el sistema actual es ineficiente y requiere una transformación tecnológica urgente.
En relación con los recursos materiales, el exministro expresó su indignación por el estado de la infraestructura policial. Describió la situación tecnológica de la Policía Militar como alguien que está "en frangalhos" (en harapos o totalmente deteriorada). Haddad instó a imaginar la precariedad de entrar en una delegación y observar la obsolescencia de las computadoras y los sistemas de registro de denuncias. En este sentido, resaltó la contradicción existente entre la capacidad económica del estado y la realidad de sus fuerzas de seguridad, calificando de "vergüenza" que el estado más rico de la federación cuente con equipos tan deficientes.
Finalmente, Fernando Haddad cuestionó la retórica punitivista que propone el aumento de las penas como la solución única y definitiva contra la criminalidad. El candidato argumentó que existe una creencia errónea en que incrementar los años de condena resuelve la inseguridad. Según Haddad, el problema no es la extensión de la pena, sino la impunidad. Aseguró que, aunque se establezcan condenas de 100 años de prisión, tales medidas carecen de efecto disuasorio si el sistema no garantiza que el culpable sea efectivamente castigado, concluyendo que nadie cree en la severidad de la pena si no hay una ejecución real de la justicia.



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