El sector del transporte aéreo en América Latina y el Caribe se enfrenta a una crisis de costos que pone en riesgo la estabilidad de la conectividad regional. El precio del combustible de aviación ha experimentado un incremento drástico del 108,6 %, convirtiéndose en una amenaza directa para la operatividad de las aerolíneas y la accesibilidad de los pasajeros a los viajes en avión.
De acuerdo con los datos proporcionados por la Asociación Latinoamericana y del Caribe de Transporte Aéreo (ALTA), para la semana que finalizó el 16 de octubre, el precio promedio del combustible de aviación en la región alcanzó los 4,61 dólares por galón. Esta cifra representa un aumento del 108,6 % en comparación con el promedio registrado durante el mismo periodo del año 2025.
Para comprender la gravedad de esta situación, es necesario analizar la estructura de costos de una compañía aérea. El combustible, junto con los gastos de índole laboral, constituye uno de los egresos más significativos. Dependiendo del modelo de negocio de cada operador, el combustible de aviación representa entre el 30 % y el 50 % de los costos totales de operación. Por lo tanto, un incremento superior al 100 % ejerce una presión financiera insostenible sobre los márgenes de rentabilidad.
Aunque muchas aerolíneas contaban con coberturas aseguradas para mitigar la volatilidad de los precios, los valores actuales han superado las previsiones, encareciendo las nuevas compras y erosionando los resultados financieros. A pesar de que la industria ha implementado mejoras en la eficiencia operacional y ha renovado sus flotas para reducir el consumo de combustible, el entorno económico actual neutraliza estos avances.
El origen de este encarecimiento se encuentra vinculado a la inestabilidad geopolítica global. Si bien la región latinoamericana y caribeña no está directamente expuesta a los ataques entre Estados Unidos, Israel e Irán, no ha quedado exenta del impacto derivado de la crisis en el golfo Pérsico y otras zonas del Medio Oriente. Holger Paulmann, presidente ejecutivo de SKY, señaló a través de LinkedIn que el aumento del precio del petróleo y del combustible de aviación plantea serias interrogantes sobre el impacto real de la guerra con Irán en el suministro energético mundial. Paulmann destacó que, aunque la producción global ha registrado una caída acotada y las exportaciones de Medio Oriente muestran señales de recuperación, el precio del Brent ha subido un 58 % y el combustible de aviación ha duplicado su valor. Este escenario pone de manifiesto el peso del riesgo geopolítico, la incertidumbre de los mercados y los márgenes de refinación en los costos operativos.
Las consecuencias ya comienzan a materializarse en las estrategias de las principales aerolíneas de la región. Gabriel Oliva, presidente de Avianca, ha previsto que este escenario costoso se mantendrá hasta el año 2027. Ante esta perspectiva, la compañía se ve obligada a ajustar su capacidad y realizar una revisión exhaustiva de sus rutas. Oliva advirtió que la industria aérea será más pequeña y que, ante la falta de alternativas, la única herramienta disponible es trasladar el aumento de los costos a las tarifas aéreas. Esto afectará directamente la accesibilidad al transporte aéreo, especialmente para aquellos pasajeros más sensibles al precio.
Por su parte, LATAM ya ha comenzado a implementar recortes de rutas en la región. En Brasil, la compañía prepara la reducción de 2.476 vuelos en la región del Nordeste. Asimismo, se han aplicado reducciones en algunos vuelos en Chile, país que ya se encuentra afectado por un bajo crecimiento económico. En Perú, la situación se complica debido al cobro de las conexiones en Lima por parte del aeropuerto, lo que dificulta el desarrollo de nuevos servicios.
Este panorama se ve agravado por factores internos de la región, como la carga de altos impuestos y una marcada falta de cooperación por parte de diversos Gobiernos. Si bien durante gran parte del año la conectividad aérea no se vio afectada significativamente y las aerolíneas lograron lanzar nuevas rutas e incrementar frecuencias, la tendencia está cambiando hacia una contracción de la oferta y un encarecimiento de los boletos, poniendo en riesgo la integración regional.





