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Jueza federal frena planes de Trump para remodelar campo de golf en Washington

Una jueza federal extendió la orden que bloquea la tala de árboles en un campo de golf de la ciudad de Washington, que el presidente Donald Trump busca renovar, e impuso nuevos requisitos de notificación para cualquier otro cambio importante que la administración pretenda realizar en las instalaciones.

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Jueza federal frena planes de Trump para remodelar campo de golf en Washington

Una jueza federal ha extendido la orden judicial que prohíbe la tala de árboles en el campo de golf East Potomac, ubicado en la ciudad de Washington. Esta decisión representa un obstáculo significativo para los planes del presidente Donald Trump, quien busca llevar a cabo una renovación integral de las instalaciones para transformarlas en un campo de nivel profesional. Además de prolongar el bloqueo de la tala, la magistrada impuso nuevos y estrictos requisitos de notificación para cualquier cambio relevante que la administración pretenda implementar en el sitio.

En una resolución detallada de 70 páginas, la jueza de distrito Ana Reyes fundamentó su decisión citando las propias declaraciones públicas de Donald Trump sobre sus intenciones para el campo de golf. Según la jueza, la necesidad de intervenir de manera inmediata en esta prolongada disputa legal se volvió imperativa debido a que la administración llevó a cabo la tala de más de 400 árboles en las instalaciones con muy poca antelación. Reyes afirmó tajantemente que se vio obligada a actuar "porque el Gobierno hizo lo que prometió que no haría".

Este fallo es considerado un duro revés para las ambiciones de Trump, quien desea convertir este espacio, actualmente descrito como un campo de golf público modesto pero muy apreciado por la comunidad, en una instalación de estándar profesional. El conflicto no solo se limita a la infraestructura, sino que ha sentado las bases para una batalla legal en la corte de apelaciones, evidenciando los fuertes enfrentamientos existentes entre la administración y el poder judicial.

La tensión entre ambas partes alcanzó un punto crítico durante una maratónica audiencia celebrada la semana pasada en el tribunal federal de Washington. En medio del proceso judicial, el presidente Trump utilizó sus redes sociales para anunciar que la construcción en el campo comenzaría "inmediatamente", calificando simultáneamente a la jueza Reyes como una "loca desquiciada". Ante estos hechos, la magistrada describió la situación como "extraordinaria" y calificó de "preocupante" la rapidez con la que la administración procedió a talar cientos de ejemplares.

La jueza Reyes sugirió en su escrito que el Gobierno podría haber programado la tala de los árboles y emitido la notificación de manera tardía con el propósito deliberado de impedir que los demandantes solicitaran la intervención del tribunal. Asimismo, señaló que estas acciones recientes ponen en duda otras declaraciones que la administración ha presentado ante la corte durante los últimos meses. Aunque la jueza evitó afirmar categóricamente si el gobierno la engañó deliberadamente, indicó que está evaluando emitir una orden de preservación de todas las comunicaciones del Departamento de Justicia (DOJ) relacionadas con la tala, lo que sugiere una posible investigación sobre la conducta de los abogados gubernamentales.

En cuanto a las restricciones específicas, la orden establece que la administración no puede realizar ninguna acción que implique talar, alterar o dañar más árboles, excepto en casos estrictamente necesarios para proteger la seguridad pública, situación en la cual deberá presentar una notificación detallada al tribunal. Adicionalmente, se exige que la administración Trump notifique con al menos 10 días de antelación cualquier plan para cerrar el campo de golf o realizar modificaciones que se consideren "irreversibles" en su diseño.

La reacción del presidente Trump no se hizo esperar. A través de la plataforma Truth Social, arremetió contra la decisión, reiterando que planea cerrar el campo el próximo 15 de noviembre para iniciar la renovación. Trump argumentó que la jueza no posee el derecho constitucional de solicitar notificaciones, calificando dicha exigencia como innecesaria, costosa e inconstitucional. El mandatario criticó la falta de experiencia de la jueza en áreas de golf, arquitectura, paisajismo y construcción, afirmando que no es justo ni apropiado que alguien sin esos conocimientos supervise la creación de un proyecto de "clase mundial".

La disputa legal fue originada por una demanda interpuesta por golfistas particulares y defensores de la preservación histórica. Los demandantes sostienen que la administración está infringiendo la legislación medioambiental para satisfacer los deseos de Trump. Argumentan que el campo de golf East Potomac ha permitido durante décadas que los residentes de Washington practiquen el deporte a precios asequibles, y que el proyecto de remodelación restringiría el acceso, encarecería el costo del juego y eliminaría una parte considerable del espacio de parque público circundante.

Finalmente, la jueza Reyes desestimó la explicación de la administración, que sostenía que la tala de los 400 árboles respondía a una propuesta de 2019 para recuperar la apariencia original del campo y no a la nueva remodelación. La magistrada concluyó que resultaba más creíble la declaración de Trump sobre el inicio inmediato de las obras que las versiones ofrecidas por el Departamento de Justicia. En su dictamen, Reyes defendió la función del poder judicial como contrapeso del ejecutivo, señalando que ningún poder del Estado puede eludir su rendición de cuentas invocando la separación de poderes sin ofrecer una justificación válida.

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