ÚLTIMA HORA

Cobertura 24 h · Redacción propia · miércoles, 21 de octubre de 2026 · App oficial en Google Play

Menú

La medusa inmortal: el secreto biológico que podría revolucionar la medicina regenerativa

Una medusa "inmortal" es capaz de revertir su ciclo vital para volver a ser joven. Ahora los científicos investigan sus secretos con el fin de hallar formas para que las células humanas también puedan rejuvenecer.

Audionoticia

Escucha el reporte completo

La medusa inmortal: el secreto biológico que podría revolucionar la medicina regenerativa

La Turritopsis dohrnii, una medusa diminuta y translúcida, ha capturado la atención de la comunidad científica global debido a una capacidad biológica extraordinaria: su resistencia ante la muerte y su habilidad para revertir su propio ciclo vital. Investigaciones lideradas por expertos como la bióloga marina Maria Miglietta, de la Universidad Texas A&M en Galveston, han puesto a prueba los límites de este organismo, sometiéndolo a condiciones extremas como cortes, ebullición, privación de alimento, exceso de salinidad e incluso inmersión en agua dulce. Sorprendentemente, la criatura ha logrado sobrevivir a cada uno de estos escenarios.

El proceso de supervivencia de la Turritopsis dohrnii se activa ante situaciones de estrés severo. Cuando el animal se siente amenazado, se detiene y desciende al fondo de su recipiente, transformándose en una masa de células que pierde la característica forma de paraguas con tentáculos de la medusa adulta. En un periodo de uno a tres días, de esta masa celular emerge un pólipo, que representa una etapa temprana de su ciclo de vida. Posteriormente, este pólipo se desarrolla hasta formar una colonia de la cual surgirán nuevas medusas. Según explica Miglietta, a partir de una sola medusa que no muere, es posible obtener una colonia capaz de generar cientos de ejemplares más, cada uno con la capacidad teórica de rejuvenecer nuevamente.

Este fenómeno fue descrito inicialmente en 1992 por el biólogo Stefano Piraino, de la Universidad del Salento en Italia. El descubrimiento ocurrió de manera fortuita cuando un científico olvidó alimentar a los animales en su laboratorio durante un fin de semana; al regresar, en lugar de encontrar ejemplares muertos, halló nuevos pólipos. Piraino profundizó en los mecanismos de esta proeza y descubrió que la medusa experimenta un proceso denominado "transdiferenciación". Mientras que en la mayoría de los embriones las células madre se especializan en células nerviosas o musculares y permanecen así hasta morir, en la Turritopsis dohrnii ciertos tejidos adultos pueden "desdiferenciarse", regresando a un estado similar al de las células madre para luego transformarse en tipos celulares distintos y necesarios para formar el pólipo.

La capacidad de revertir un organismo adulto a un estado juvenil es, hasta donde se sabe, un caso único en el reino animal. Si bien otros seres como anfibios, gusanos o lagartos pueden regenerar extremidades o tejidos lesionados, ninguno posee la capacidad de reiniciar su ciclo vital completo. Esta característica ha llevado a los investigadores a explorar si es posible activar procesos similares en los seres humanos.

Michael Koldobskiy, oncólogo pediátrico y médico científico de la Universidad Johns Hopkins, sostiene que el "santo grial" de estas investigaciones es la biología regenerativa. El objetivo no es transformar a los adultos en bebés, una idea relegada a la ciencia ficción, sino inducir a las células y tejidos humanos a recuperar un estado más juvenil. Esto permitiría tratar enfermedades asociadas al envejecimiento, sanar heridas graves o revertir daños en órganos tras un infarto o un accidente cerebrovascular, además de combatir la neurodegeneración del Alzheimer o la pérdida de visión por edad.

Desde el ámbito genético, Víctor Quesada, biólogo molecular de la Universidad de Oviedo, ha comparado el ADN de la Turritopsis dohrnii con el de especies emparentadas que no rejuvenecen. Los resultados indican que la medusa "inmortal" posee más copias de genes encargados de reparar mutaciones y daños en el ADN, así como un mayor número de genes implicados en el mantenimiento de los telómeros, las estructuras que protegen los extremos de las cadenas de ADN. En la mayoría de los organismos, los telómeros se acortan con el tiempo, volviendo al ADN más vulnerable, pero la capacidad de la medusa para repararlos es clave en su longevidad.

Por su parte, Maria Miglietta ha analizado los genes que se activan durante la fase de quiste, la etapa en la que las células revierten su destino. Sus estudios han revelado una mayor actividad en genes de función desconocida y otros vinculados a la reparación del ADN. Además, ha encontrado coincidencias entre los genes que se sobreactivan en esta fase y aquellos relacionados con la longevidad en humanos, lo que refuerza la hipótesis de que existen mecanismos comunes entre ambas especies.

No obstante, los científicos advierten que la "inmortalidad" de la medusa es relativa. María Pascual-Torner, del Instituto de Ciencias del Mar, señala que el organismo sigue siendo extremadamente vulnerable en su entorno natural, donde puede morir por la falta de plancton, la acción de depredadores o la asfixia causada por algas. Incluso en el laboratorio, existen ejemplares incapaces de rejuvenecer o que podrían tener un límite en el número de veces que pueden reiniciar su ciclo. De este modo, la Turritopsis dohrnii sirve como recordatorio de que, aunque el envejecimiento no sea siempre una inevitabilidad biológica, la vida y la muerte permanecen como partes inseparables de la realidad natural.

Esta nota fue producida por la redacción de Noticias.lat: verificamos la información en fuentes públicas y la reescribimos con nuestro criterio editorial. No republicamos textos de terceros.

Cobertura en Video