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Cáncer de mama en República Dominicana: El alto impacto económico del diagnóstico y tratamiento

Cada 19 de octubre se conmemora el Día Internacional de la Lucha contra el Cáncer de Mama, una fecha que llama la atención sobre la importancia de la detección temprana y que también pone en perspectiva el costo económico de enfrentar esta enfermedad.

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Cáncer de mama en República Dominicana: El alto impacto económico del diagnóstico y tratamiento

Cada 19 de octubre, el mundo conmemora el Día Internacional de la Lucha contra el Cáncer de Mama. Si bien esta fecha tiene como objetivo principal sensibilizar sobre la importancia de la detección temprana, también pone de relieve una realidad crítica en el contexto dominicano: el elevado costo económico que implica enfrentar esta enfermedad.

La doctora Mirna Santiago, cirujana oncóloga y mastóloga, ha detallado que el camino hacia la recuperación financiera y física es complejo. Según la especialista, completar los estudios necesarios para obtener un diagnóstico preciso en República Dominicana puede rondar los RD$250,000. A esta cifra inicial se suman los costos de los tratamientos farmacológicos, que pueden superar los RD$500,000 mensuales, dependiendo estrictamente del subtipo molecular del tumor.

La carga económica no se limita a los fármacos. La especialista advierte que a estos montos deben añadirse las cirugías y la radioterapia, además de medicamentos que, según el protocolo clínico, pueden requerirse durante varios meses o extenderse hasta dos años. Sobre esta situación, la doctora Santiago fue enfática al señalar que tales montos resultan "inmanejables en los bolsillos de las dominicanas".

En cuanto a la incidencia en su práctica profesional, Santiago reveló que el 70% de los pacientes con diagnóstico de cáncer que atiende en su consulta corresponden a cáncer de mama. Un dato preocupante es el incremento observado en mujeres menores de 40 años, lo que subraya la necesidad de mantener la vigilancia en edades más tempranas.

Respecto a la cobertura de los seguros médicos, la oncóloga reconoció que ha habido mejoras desde el año 2020. Actualmente, procedimientos como la tomografía por emisión de positrones (PET-CT), las resonancias magnéticas de mama y las pruebas para identificar mutaciones genéticas asociadas a formas hereditarias cuentan con mejor cobertura. No obstante, Santiago considera imperativo ampliar el acceso a las plataformas de evaluación del riesgo de recaída en pacientes con cáncer de mama hormonodependiente, subtipo que representa entre el 75% y el 80% de los casos.

Estas plataformas tecnológicas tienen un costo aproximado de US$5,000 y son fundamentales para identificar a pacientes de bajo riesgo que podrían evitar la quimioterapia. Para la especialista, ampliar la cobertura de estas herramientas permitiría optimizar las decisiones terapéuticas y evitar tratamientos innecesarios.

El costo de los medicamentos varía según la etapa de la enfermedad y el subtipo molecular. Los tratamientos dirigidos contra HER2 son algunos de los más costosos, superando los RD$500,000 mensuales, especialmente en casos con metástasis o afectación de los ganglios. Por otro lado, para el cáncer hormonodependiente en etapas localmente avanzadas, se utilizan inhibidores de ciclina (como ribociclib, abemaciclib y palbociclib), cuyos costos pueden alcanzar los RD$400,000 mensuales y extenderse por casi dos años tras la cirugía. Asimismo, señaló que las mutaciones de BRCA están presentes en el 5% y 10% de los casos.

Los gastos quirúrgicos y de radioterapia añaden otra capa de presión financiera. Una cirugía puede costar RD$350,000, monto que puede ascender a RD$700,000 si se requieren múltiples intervenciones para recuperar la anatomía de la mama. Por su parte, la radioterapia ronda los RD$400,000.

A pesar de que los seguros suelen ofrecer una cobertura de RD$2 millones por caso, las pacientes deben asumir copagos del 10% y, a menudo, el monto disponible se agota debido a la magnitud de los costos. En tales circunstancias, las pacientes deben recurrir a planes de alto costo o solicitar ayudas sociales a través de programas de la Presidencia.

El impacto trasciende lo médico y llega al ámbito laboral. Mientras que una paciente con un tumor localizado podría reincorporarse al trabajo en unos 45 días, aquellos casos que requieren quimioterapia, cirugía y radioterapia implican ausencias mucho mayores. Santiago advirtió que algunas mujeres pierden sus empleos cuando el tiempo de tratamiento supera los plazos establecidos por la ley.

Finalmente, la especialista resaltó que la detección temprana es el factor determinante en el costo y el pronóstico, describiendo la diferencia económica entre un cáncer localizado y uno avanzado como algo que va "del cielo a la tierra". En su consulta, el 60% de las pacientes llega en etapa 2B (tumor menor de cinco centímetros con afectación de ganglios), aunque ha notado una disminución en los casos con metástasis en los últimos dos años.

Para mejorar el sistema, la doctora Santiago propuso ampliar la cobertura de mamografías para mujeres de 35 a 40 años con alto riesgo, incluir las plataformas de riesgo de recaída, cubrir marcadores de localización tumoral y ofrecer mamografías con contraste para mayores de 55 años. Recomendó a todas las mujeres asistir a evaluaciones anuales, incluso sin síntomas, y que aquellas con alto riesgo inicien sus chequeos desde los 25 años, recordando que la autoevaluación es un complemento, pero no sustituye los estudios de imagen.

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