Para millones de personas, comenzar el día con una taza de café o té humeante es un ritual indispensable. Sin embargo, un reciente estudio realizado por la Universidad de Oxford sugiere que este hábito podría tener implicaciones serias para la salud si la temperatura de la bebida es excesivamente alta. La investigación ha encontrado una asociación preocupante entre el consumo de líquidos a temperaturas muy elevadas y un incremento en el riesgo de desarrollar un tipo específico de cáncer de esófago.
El estudio, que contó con la participación de aproximadamente un millón de personas en el Reino Unido, analizó datos provenientes de dos grandes cohortes: el Million Women Study y el UK Biobank. Los resultados, publicados en el International Journal of Cancer, indican que aquellos individuos que prefieren consumir sus bebidas a temperaturas muy altas presentan un riesgo más de tres veces mayor de desarrollar carcinoma escamoso de esófago en comparación con quienes consumen sus bebidas tibias.
Es fundamental precisar que los investigadores de Oxford Population Health subrayan que se ha encontrado una asociación, mas no una prueba directa de causalidad. Además, según reportó la BBC, aunque el riesgo relativo aumenta significativamente, el riesgo absoluto individual de padecer este tipo de cáncer sigue considerándose bajo.
El enfoque de la investigación se centró específicamente en el carcinoma escamoso de esófago. Según la Sociedad Española de Oncología Médica, este es un tipo de cáncer que se origina en las células escamosas, las cuales son células delgadas y planas que recubren la superficie interna, o mucosa, del esófago. Este representa uno de los dos tipos principales de cáncer que afectan este órgano, junto con el adenocarcinoma.
En cuanto a los datos estadísticos, el estudio evaluó el riesgo basándose en la preferencia de temperatura. Las personas que reportaron beber sus líquidos "calientes" mostraron un riesgo relativo de 1.69. Sin embargo, para aquellos que los consumían "muy calientes", el riesgo relativo se disparó a 3.17 en comparación con el grupo que prefería las bebidas tibias. Asimismo, la frecuencia de consumo también jugó un papel relevante: quienes toman seis o más bebidas calientes al día presentaron un riesgo un 71% mayor.
Para efectos de esta investigación, se define como "muy caliente" cualquier bebida que se encuentre alrededor de los 149 °F (65 °C) o temperaturas superiores. Los expertos aclaran que el problema no radica en los componentes del café o el té en sí mismos, sino estrictamente en la temperatura a la que son ingeridos. La teoría detrás de este hallazgo es que el líquido extremadamente caliente puede lesionar repetidamente el revestimiento del esófago, y que dicha irritación crónica podría contribuir al desarrollo de procesos cancerosos a través del tiempo.
Sobre este punto, el oncólogo Manuel Acuña advirtió que el consumo de bebidas a temperaturas muy altas es peligroso. Según el especialista, factores irritantes directos en la mucosa, desde los labios y la cavidad oral hasta la lengua, pueden causar hasta el 15% de estos tipos de cáncer. Acuña señaló que, aunque parezca un detalle menor, el café suele salir de las máquinas a una temperatura de 158 °F (70 °C), mientras que la recomendación médica es que se consuma por debajo de los 131 °F (55 °C). Las lesiones térmicas comienzan a ocurrir a partir de los 140 °F (60 °C).
Para mitigar este riesgo, el médico recomienda adoptar medidas sencillas pero efectivas. Una de las opciones es diluir el té o el café con un poco de agua fría o, incluso, solicitar un cubo de hielo en las cafeterías para reducir la temperatura rápidamente. En su defecto, la recomendación más simple es dejar que la bebida se enfríe naturalmente durante unos minutos antes de consumirla.
Finalmente, es importante recordar que, si bien la temperatura de las bebidas es un factor a considerar, el tabaquismo y el consumo de alcohol siguen siendo los principales factores de riesgo establecidos y reconocidos para el desarrollo del carcinoma escamoso esofágico.






