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El estancamiento de la paz en Ucrania: Entre las exigencias del Kremlin y las maniobras de Trump

Es como si dos representaciones teatrales se desarrollaran simultáneamente ante un público compuesto por una sola persona.

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El estancamiento de la paz en Ucrania: Entre las exigencias del Kremlin y las maniobras de Trump

El proceso de paz destinado a poner fin a la invasión rusa de Ucrania ha entrado en un estado de estancamiento notable, describiéndose como una situación donde dos representaciones teatrales se desarrollan simultáneamente ante un único espectador. En un escenario, los aliados europeos y el gobierno de Kyiv intentan transformar las exigencias y amenazas provenientes de Estados Unidos en un plan que resulte satisfactorio para el presidente Donald Trump. En el escenario opuesto, el Kremlin despliega su propia estrategia a través del enviado Kirill Dmitriev, quien ofrece oportunidades de negocio diseñadas para atraer a un presidente estadounidense de mentalidad mercantil, buscando acercarlo a la órbita de Moscú y facilitar el avance lento pero constante de las tropas rusas en el frente.

En medio de estas dos tramas, que se desprecian mutuamente y no muestran un desenlace claro, se mueven los enviados de Trump, Steve Witkoff y Jared Kushner. Sin embargo, la realidad subyacente es que la noción de paz sostenida por Moscú equivale, en esencia, a una victoria rusa. El presidente Vladimir Putin ha sido tajante en sus exigencias, incluso en sus versiones menos maximalistas: demanda que Ucrania ceda el Donbás sin más combates. Aunque Putin ha contemplado la desmilitarización de Ucrania, la renuncia definitiva a unirse a la OTAN y un cambio en el liderazgo de Kyiv, se ha centrado en el Donbás como el objetivo negociador más alcanzable, mientras incrementa la presión sobre Kyiv.

La negativa de Zelensky a ceder el Donbás encuentra un respaldo técnico y estratégico sorprendente en Marco Rubio, asesor de seguridad nacional de Trump. Rubio ha señalado que, aunque Rusia controla la mayor parte de la región de Donetsk, Ucrania mantiene el 11% restante. Según Rubio, los estrategas militares confirman que esta es la última línea defensiva viable; una vez perdida, el camino hacia Kyiv quedaría expedito. Esta situación se agrava con el sufrimiento extremo infligido a la población civil en núcleos como Kramatorsk, Sloviansk, Dobropillia y Kostyantynivka, ciudades que han quedado reducidas a ruinas o blancos de bombas planeadoras y drones rusos.

Paralelamente, se observa un deterioro en las relaciones entre Estados Unidos y Ucrania, marcado por la desconfianza mutua. Trump ha implementado una serie de incentivos que favorecen a Moscú, incluyendo un acuerdo sobre el diésel que podría inyectar miles de millones en las arcas rusas y una tregua energética unilateral que frenó temporalmente los ataques ucranianos a refinerías rusas. Asimismo, se han registrado restricciones en el uso de la tecnología Starlink y Starshield, así como limitaciones en el intercambio de inteligencia que dejaron a Ucrania sin alertas sobre ataques de misiles balísticos durante varias noches. A esto se suma el colapso del apoyo financiero estadounidense, obligando a Europa a asumir el coste de la ayuda militar.

A pesar de este entorno, existen canales de comunicación abiertos. Marco Rubio mantuvo una conversación telefónica de 45 minutos con Zelensky el pasado martes, lo que sugiere un interés en el resultado del conflicto. Por su parte, Zelensky ha expresado su esperanza de recibir noticias positivas sobre el sistema de defensa aérea Patriot y la operatividad de Starlink, agradeciendo que el intercambio de inteligencia haya comenzado a funcionar nuevamente. Mientras tanto, Steve Witkoff se prepara para viajar a Rusia, aunque los términos de su propuesta a Putin siguen siendo inciertos.

Desde una perspectiva política interna en Estados Unidos, estas medidas prorrusas han generado fricciones dentro del partido republicano, especialmente de cara a las elecciones intermedias. Muchos colegas de Trump luchan por distanciarse de políticas que consideran antiamericanas y poco prácticas, como el acuerdo del diésel, que no reducirá rápidamente los precios del combustible en EE. UU.

Finalmente, el panorama sugiere un cambio de mentalidad en Kyiv y Europa. Zelensky parece haber abandonado la idea de que congraciarse con Trump sea la solución, aceptando la posibilidad de perder el apoyo estadounidense y seguir adelante de forma autónoma. Europa, por su parte, se prepara para actuar en solitario, consciente de que la supervivencia de Ucrania es la prioridad frente a la volatilidad de la administración estadounidense. El escenario actual refleja una tensión donde Rusia busca ganar y Ucrania lucha simplemente por sobrevivir.

Esta nota fue producida por la redacción de Noticias.lat: verificamos la información en fuentes públicas y la reescribimos con nuestro criterio editorial. No republicamos textos de terceros.

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