ÚLTIMA HORA

Cobertura 24 h · Redacción propia · miércoles, 21 de octubre de 2026 · App oficial en Google Play

Menú

La crisis invisible del río Colorado: el alarmante descenso de sus aguas subterráneas

Los dos embalses más grandes de Estados Unidos han descendido a niveles mínimos sin precedentes este año, mientras la sequía azota el suroeste del país; sin embargo, bajo tierra se desarrolla otra crisis hídrica, mucho menos visible, pero no por ello menos alarmante.

Audionoticia

Escucha el reporte completo

La crisis invisible del río Colorado: el alarmante descenso de sus aguas subterráneas

Mientras la atención pública se centra en la imagen impactante de los dos embalses más grandes de Estados Unidos, que han descendido a niveles mínimos sin precedentes este año debido a la sequía en el suroeste del país, una crisis hídrica mucho menos visible pero igualmente alarmante se desarrolla bajo la superficie. La cantidad de agua subterránea en la cuenca del río Colorado está disminuyendo rápidamente y de maneras inesperadas, según revela un nuevo estudio realizado por científicos de Virginia Tech y publicado en la revista Water Resources Research.

El lago Mead y el lago Powell han sido la cara visible de este problema crítico en una región donde el río Colorado abastece de agua a cerca de 40 millones de personas. La reducción de este caudal es el resultado de una combinación letal entre la demanda humana y los efectos del cambio climático. Sin embargo, Esther Oyedele, autora del estudio y estudiante de posgrado en geociencias en Virginia Tech, advierte que estos embalses representan solo una parte de los recursos hídricos de la zona. El agua subterránea es un componente esencial y una fuente alternativa vital, especialmente cuando el agua superficial de ríos, lagos y embalses comienza a agotarse.

Para analizar la situación real de los acuíferos, los investigadores emplearon una metodología rigurosa que comparó mediciones obtenidas mediante satélites de la NASA con estimaciones de agua superficial, humedad del suelo y reservas de agua en forma de nieve durante el periodo comprendido entre 2004 y 2023. Los resultados detectaron descensos en toda la cuenca a lo largo de esas dos décadas, con una aceleración preocupante de las pérdidas a partir del año 2019. Una sequía severa ocurrida entre 2020 y 2022 provocó caídas especialmente significativas, revelando un giro sorprendente en la dinámica de la región.

Históricamente, la disminución del agua subterránea era más pronunciada en la cuenca baja del río Colorado, que abarca los estados de California, Arizona y Nevada. Por el contrario, la cuenca alta —que incluye a Colorado, Nuevo México, Utah y Wyoming— solía mostrar mayor resiliencia, beneficiándose del deshielo proveniente de las Montañas Rocosas para recargar sus reservas. No obstante, los datos indican que entre 2020 y 2022 la situación se invirtió: el agua subterránea en la cuenca alta disminuyó en unos 17,4 metros cúbicos, una tasa que es casi el doble de la registrada en la cuenca baja, donde el descenso fue de aproximadamente 9,4 metros cúbicos.

Ante estos hallazgos, los autores del informe han sido tajantes al señalar que el sistema ha llegado a un punto de inflexión, ya que la cuenca superior está experimentando actualmente una rápida pérdida de agua subterránea. Este fenómeno es particularmente grave debido al delicado equilibrio que existe entre el agua superficial y la subterránea; la lluvia y el deshielo se filtran en el terreno para recargar los acuíferos, mientras que estos, a su vez, alimentan ríos y lagos a través de manantiales.

El estudio resalta que el deshielo es mucho más relevante en la cuenca superior, la cual recibe habitualmente más precipitaciones que la inferior, que es más cálida y seca. No obstante, la sequía prolongada, el incremento de las temperaturas y la reducción de la nieve están sometiendo a la cuenca superior a una presión adicional que compromete su estabilidad.

Esta investigación complementa un estudio publicado el año pasado, el cual concluyó que el volumen de agua subterránea extraído de la cuenca del río Colorado en las últimas dos décadas habría sido suficiente para llenar el lago Mead. Jay Famiglietti, profesor de la Universidad Estatal de Arizona y coautor de dicho trabajo, subrayó que la recarga de estos acuíferos requiere miles de años, mientras que los seres humanos prácticamente los han agotado en el último siglo.

Recientemente, Famiglietti explicó a CNN que tanto el estudio previo como el actual ponen de manifiesto que, aunque el agua superficial acapara la atención de las políticas y la gestión hídrica, es el agua subterránea la que representa la mayor parte de las pérdidas en toda la cuenca. Esta disminución se vuelve un problema crítico ahora que Arizona, California y Nevada se ven obligadas a recortar el volumen de agua que extraen del río Colorado, conforme a un nuevo plan operativo publicado en agosto.

A pesar de que el estudio no cuantifica la cantidad total de agua restante ni el impacto exacto del cambio climático frente a la demanda humana, sí deja claro que las reservas de agua subterránea han sufrido una disminución sustancial y persistente. Esther Oyedele concluyó advirtiendo que centrarse exclusivamente en los embalses podría llevar a ignorar desafíos hídricos fundamentales, enfatizando que el agua subterránea no debe considerarse una reserva ilimitada.

Esta nota fue producida por la redacción de Noticias.lat: verificamos la información en fuentes públicas y la reescribimos con nuestro criterio editorial. No republicamos textos de terceros.