El teniente general Miguel Ivorra, director general de Estrategia e Innovación de la Industria de Defensa, ha analizado la situación actual de las capacidades militares de España y el impacto derivado de la reciente desconexión tecnológica con Israel. Durante su intervención en el Foro de la Nueva Defensa y el Espacio, el alto mando reconoció que el alejamiento de la tecnología israelí ha afectado a las capacidades operativas del país, aunque ha subrayado que esta coyuntura representa, paradójicamente, una "gran oportunidad" para el desarrollo nacional.
Ivorra fue claro al señalar que España mantenía una dependencia "excesiva" de la tecnología militar proveniente de Israel. Esta situación se ha visto alterada recientemente después de que el Gobierno español aprobara el embargo al comercio con Israel como respuesta al desarrollo de la guerra en la Franja de Gaza. Esta decisión política ha forzado un cambio de rumbo en la adquisición y mantenimiento de sistemas tecnológicos críticos para la defensa nacional.
Al ser cuestionado específicamente sobre cómo ha influido esta desconexión en la seguridad nacional, el teniente general admitió que el impacto es real, debido a que existen sistemas complejos que no pueden sustituirse de la noche a la mañana. Ivorra explicó que la fabricación propia de estos sistemas requiere una inversión considerable de tiempo y dinero. No obstante, mantuvo una postura optimista al asegurar que España posee la capacidad necesaria para soslayar estas dificultades, transformando la necesidad de sustitución en un motor para la industria de defensa local.
Más allá del caso israelí, el director general de Estrategia e Innovación puso el foco en la dependencia global de España, admitiendo que la brecha tecnológica, o 'gap', que separa al país de Estados Unidos es "inmensa". Ante este escenario de disparidad técnica y material, Ivorra abogó por la necesidad de una Europa unida. El general defendió la idea de que el continente actúe con una sola voz para alcanzar una autonomía estratégica, aunque advirtió con sinceridad que lograr dicho objetivo resulta "difícil" en el contexto actual.
En el plano regional, el teniente general Ivorra abordó la situación de Marruecos y su proceso de rearme. Confirmó que es una realidad que el país vecino se está aprovisionando de numerosos sistemas militares. Según el general, este incremento de las capacidades marroquíes está siendo posible gracias al suministro de tecnología y armamento proporcionado por Estados Unidos e Israel, lo que añade una capa de complejidad al equilibrio de capacidades en la zona.
En una de las reflexiones más profundas de su intervención, Ivorra advirtió sobre los riesgos de abandonar el desarrollo de tecnologías que ya habían sido programadas. Sostuvo que renunciar a estos avances implica, inevitablemente, aceptar una mayor dependencia de terceros países. Para el teniente general, la autonomía estratégica y la autonomía soberana no son conceptos aislados, sino que constituyen "las dos caras de una misma moneda", subrayando que no es posible alcanzar la primera sin haber consolidado la segunda.
Finalmente, el director general de Estrategia e Innovación de la Industria de Defensa señaló que el verdadero desafío para España no reside únicamente en la capacidad de desarrollar nuevas tecnologías. Según Ivorra, el reto crítico es la agilidad operativa: ser capaces de incorporar rápidamente dichas innovaciones tecnológicas en las Fuerzas Armadas para que el avance técnico se traduzca en una ventaja real en el terreno.






