La Oficina de Seguridad Nacional (NSB) de Taiwán ha emitido una alerta detallada sobre las actividades de China, señalando que el gobierno de Pekín está expandiendo el uso de tecnologías de inteligencia artificial (IA) para manipular la información relacionada con los próximos comicios locales. Según el informe enviado al Parlamento y difundido por la agencia CNA, el objetivo central de estas acciones es influir en las preferencias de los votantes y alterar los resultados de las elecciones programadas para el próximo 28 de noviembre.
El organismo de seguridad ha identificado que Pekín está implementando una estrategia de "guerra cognitiva" contra la isla. Para ejecutar este plan, China se dedica a seguir y recopilar, a través de diversos medios, información crítica sobre los grandes temas de actualidad, las propuestas presentadas por los candidatos, la evolución de las campañas electorales y los datos derivados de las encuestas. Toda esta información es procesada para diseñar tácticas de desinformación dirigidas a desestabilizar la percepción pública.
En el ámbito de la ciberseguridad, el informe de la NSB revela cifras alarmantes sobre la vulnerabilidad de las infraestructuras digitales. Hasta septiembre de este año, la Red de Servicios del Gobierno de Taiwán ha registrado un promedio de 2,58 millones de intentos de intrusiones diarios. Los analistas de seguridad han observado que esta tendencia ha ido en aumento desde el mes de junio, sugiriendo que se trata de preparativos sistemáticos de recopilación de inteligencia e intrusión diseñados específicamente para interferir en la jornada electoral de noviembre.
Paralelamente a los ataques informáticos, China ha desplegado una campaña de difusión de "mensajes controvertidos". Estas narrativas se han centrado en áreas sensibles de la gestión gubernamental, tales como las políticas de energía, la seguridad alimentaria y la defensa nacional, con la intención explícita de perturbar la gestión del Gobierno actual. Además, se ha detectado una amplificación de contenidos que afectan la imagen de determinados candidatos y cuestionan la calidad de las obras públicas locales.
El volumen de desinformación ha experimentado un crecimiento significativo. Entre enero y septiembre del presente año, los funcionarios de seguridad nacional recopilaron aproximadamente 2,5 millones de mensajes controvertidos en redes sociales. Esta cifra representa un incremento considerable frente a los 1,69 millones de mensajes registrados durante el mismo periodo del año anterior. Los canales principales de distribución de estos contenidos han sido Facebook, diversos foros digitales, la plataforma Threads y YouTube.
Respecto al funcionamiento de esta maquinaria de manipulación, la NSB explica que China utiliza un sistema jerárquico de difusión. Primero, el "marco narrativo" es establecido desde instancias oficiales o medios estatales. Posteriormente, este mensaje es transmitido a través de cuentas intermediarias, "ejércitos de troles" y empresas de relaciones públicas. Estos agentes utilizan granjas de contenido, sitios web falsos y, especialmente, herramientas de inteligencia artificial para generar vídeos y audios falsos, complementando la estrategia con publicaciones y comentarios masivos realizados desde cuentas ficticias.
Este escenario se produce a poco más de un mes de los comicios, donde cerca de 20 millones de ciudadanos taiwaneses acudirán a las urnas. La elección es crucial para la administración local, ya que se votarán los representantes de diversas zonas, incluyendo las alcaldías de ciudades principales como Taipéi, Taichung, Tainan y Kaohsiung.
Finalmente, el informe subraya una diferencia fundamental entre estos comicios y las elecciones presidenciales. Mientras que las presidenciales suelen estar dominadas por la compleja relación geopolítica con China, las elecciones locales tienden a centrarse en preocupaciones de la vida cotidiana. Los votantes suelen priorizar temas como la vivienda, la calidad de los servicios públicos y la infraestructura, áreas que, según la NSB, están siendo blanco de la manipulación informativa china para generar descontento social.






