El embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Mike Waltz, ha puesto el foco sobre la situación interna de Cuba, responsabilizando directamente a la corrupción y a las políticas de represión del régimen por los problemas que atraviesa la isla. Estas declaraciones se produjeron este lunes en el marco de una serie de actividades diplomáticas organizadas por la misión estadounidense en la sede del organismo internacional.
El diplomático estadounidense fue tajante al rechazar la narrativa del Gobierno de La Habana. Según Waltz, el régimen cubano intenta desplazar la responsabilidad de sus fracasos hacia agentes externos, cuando en realidad las raíces del conflicto se encuentran en los abusos de los derechos humanos, la represión y la corrupción sistémica. Esta postura fue defendida por Waltz mientras respaldaba la organización de un encuentro específico diseñado para dar voz a quienes han sido víctimas de las políticas del Estado cubano.
El evento, titulado “Cuba Libre: la opresión que La Habana oculta”, fue coordinado por la misión de Estados Unidos y programado para las 1:30 de la tarde de este lunes. La actividad se sitúa estratégicamente días antes de que se lleve a cabo el debate anual de la Asamblea General sobre la resolución que pide el fin del embargo estadounidense. El objetivo del encuentro era reunir a defensores de los derechos humanos, antiguos presos políticos y socios internacionales con el fin de denunciar los abusos cometidos por La Habana y manifestar un respaldo explícito a la población cubana.
Ante las objeciones presentadas por la representación de Cuba, Mike Waltz sostuvo que el foro es una herramienta necesaria para visibilizar testimonios reales. El embajador destacó que en el espacio se abordarían temas críticos como el encarcelamiento político, los actos de corrupción y la existencia de trabajo forzoso en el contexto de las misiones médicas que Cuba despliega en el extranjero. En un mensaje directo dirigido al representante cubano y al Gobierno de La Habana, Waltz cuestionó la molestia del régimen ante la posibilidad de que los cubanos hablen, sugiriendo que la forma de detener estas denuncias sería simplemente dejar de cometer tales actos.
Por su parte, la representación cubana no tardó en reaccionar. El embajador Ernesto Soberón Guzmán utilizó la red social X para denunciar la convocatoria estadounidense, cuestionando la legitimidad y el propósito del encuentro organizado por la misión de Estados Unidos.
A las críticas de Waltz se sumó la intervención de Juan Pablo Segura, subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental. Segura centró su crítica en el conglomerado militar GAESA, al cual describió como una pieza fundamental y central del sistema económico de la isla. Según el funcionario estadounidense, GAESA opera como el corazón de una "cleptocracia", manejando un aparato militar que posee activos ilícitos valorados en 20.000 millones de dólares.
Segura denunció que este sistema desvía fondos en efectivo hacia cuentas en el extranjero, mientras que, en contraste, el pueblo cubano debe enfrentar situaciones críticas de precariedad, tales como cortes constantes de electricidad y hambre. Esta acusación refuerza la tesis de la misión estadounidense sobre el mal manejo de los recursos económicos por parte de la cúpula militar y política de Cuba.
Todo este intercambio de acusaciones y tensiones diplomáticas ocurre en el preludio del debate de la Asamblea General sobre la resolución que reclama el cese del embargo impuesto por Estados Unidos, el cual está previsto para los días 27 y 28 de octubre. Esta iniciativa, aunque es de carácter no vinculante, representa una de las citas diplomáticas más importantes y recurrentes para el Gobierno de La Habana cada año.
En relación con el historial de votaciones, el texto de la resolución obtuvo el 29 de octubre de 2025 un total de 165 votos a favor, mientras que siete países votaron en contra y 12 se abstuvieron. Entre las naciones que votaron en contra de la resolución se encuentran Estados Unidos, Israel, Argentina, Hungría, Paraguay, Macedonia del Norte y Ucrania.





