El sector de servicios empresariales bajo el régimen de zonas francas en Costa Rica atraviesa un proceso de deterioro estructural en su competitividad, una situación que ya comienza a generar presiones tangibles sobre el mercado laboral y el sector inmobiliario comercial. Así lo advirtió Daniel Álvarez, presidente ejecutivo de Cushman & Wakefield/AB Advisory para América Latina y el Caribe, quien señala que la tendencia actual es preocupante y requiere de intervenciones urgentes para evitar un escenario más crítico.
Según el análisis de la firma especializada en servicios inmobiliarios comerciales, el país enfrenta retos estructurales que dificultan la implementación de soluciones a corto plazo para revertir la tendencia. Álvarez identifica que la pérdida de competitividad está impulsada, primordialmente, por el incremento en los costos operativos que deben asumir las empresas de servicios. En este sentido, el experto destaca dos factores determinantes: el comportamiento del tipo de cambio y un rezago significativo en la formación de la mano de obra calificada, la cual es indispensable para las necesidades actuales de estas compañías.
A este panorama interno se suma un choque externo disruptivo: el avance de la inteligencia artificial. El presidente ejecutivo de Cushman & Wakefield advierte que el país podría no haber estado suficientemente preparado para esta transición tecnológica. El impacto es particularmente severo para aquellos empleos caracterizados por tareas transaccionales o de bajo valor agregado. Al respecto, Álvarez cita datos del Banco Mundial, los cuales indican que casi el 70% de los empleos en este sector específico de servicios se encuentran en riesgo debido a la automatización y la integración de la IA.
La crisis de competitividad y la pérdida de empleos tienen una traducción directa y cuantificable en el mercado inmobiliario de oficinas. De acuerdo con los reportes, se ha registrado una pérdida de más de 2.200 puestos de trabajo hasta el mes de julio pasado. Para el sector inmobiliario, esta cifra se traduce en una desocupación estimada de más de 20.000 metros cuadrados de oficinas. Esta situación presiona al alza la tasa de vacancia y ejerce una presión a la baja sobre los precios de alquiler, ya que una mayor disponibilidad de espacios sin ocupar obliga a ajustar los costos para atraer inquilinos.
En cuanto a las cifras de desocupación, Álvarez señala que el mercado de oficinas se ha mantenido en un nivel sumamente alto, oscilando entre el 17% y el 19%. Sin embargo, las proyecciones a futuro son aún más alarmantes: si la caída del sector de servicios continúa en el ritmo actual, la vacancia podría escalar hasta alcanzar niveles del 27% o 28% entre los años 2029 y 2030. Aunque el impacto inmediato podría parecer moderado al estar en las primeras etapas de la caída de la curva de generación de empleo, la tendencia estructural sugiere que el problema persistirá.
Para combatir este deterioro, el ejecutivo propone una reacción rápida en dos frentes principales. Primero, es imperativo intervenir en materia educativa para cerrar la brecha de talento humano. Segundo, considera necesaria una intervención inmediata en el tipo de cambio para recuperar la competitividad en costos frente a otros competidores de América Latina y Asia, regiones con las que Costa Rica disputa la atracción de inversiones extranjeras directas.
Finalmente, Álvarez sostiene que el país no puede basar sus oportunidades únicamente en la atracción de multinacionales de servicios. Ante la transformación del modelo económico mundial y la llegada de la economía digital, el experto sugiere pivotar hacia sectores con mayor potencial, como los centros de datos (data centers) y la inteligencia artificial. Para lograr esto, enfatiza que el sector energético nacional debe trabajar en mejorar la calidad y el volumen de la energía, así como brindar claridad regulatoria sobre su transmisión. Solo mediante el fortalecimiento de la propuesta de valor y la construcción de puentes entre el sector público y privado, será posible seguir generando empleos de calidad para la población joven y la clase media.






