Durante la madrugada de este 4 de octubre de 2026, la región de Tumbes fue escenario de un evento sísmico que alertó a la población local. De acuerdo con la información proporcionada por el Instituto Geofísico del Perú (IGP) a través de su plataforma web oficial, se registró un sismo de magnitud 4.5 que remeció la zona fronteriza y sus alrededores.
El fenómeno telúrico ocurrió exactamente a las 3:57 a.m., hora local. Según los reportes técnicos detallados en el reporte sísmico IGP/CENSIS/RS 2026-0713, el epicentro del movimiento se localizó en territorio ecuatoriano, específicamente a una distancia de 50 kilómetros al norte de la localidad de Zarumilla. Los datos técnicos precisan que el sismo se originó a una profundidad de 39 kilómetros, con coordenadas de latitud -3.05 y longitud -80.30.
En cuanto a la percepción del movimiento, el IGP indicó que el remezón fue sentido en la localidad de Zarumilla con una intensidad de grado II-III en la escala de Mercalli. Esta escala mide la intensidad del sismo basada en los efectos observados y la percepción de las personas. A pesar de que el movimiento fue perceptible para los habitantes de la zona, las autoridades locales han informado que, hasta el momento, no se han reportado víctimas humanas ni daños materiales significativos derivados de este fenómeno natural.
Paralelo a este evento en el norte del país, se ha generado una alerta técnica sobre la situación sísmica de otras regiones del territorio peruano. En una entrevista concedida a RPP, el sismólogo César Jiménez Tintaya, quien se desempeña como profesor en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), brindó un análisis detallado sobre el estado de la costa central del Perú.
El especialista advirtió que la costa central del país presenta una situación de vulnerabilidad debido a la energía sísmica que se ha ido acumulando desde el año 1746, fecha en la que ocurrió el último megaterremoto en dicha zona. Según explicó Jiménez Tintaya, los esfuerzos tectónicos se han mantenido en proceso de acumulación desde aquel entonces, generando una presión constante en las placas tectónicas de la región.
El experto señaló que, si bien han ocurrido diversos terremotos en el siglo XX y XXI que han impactado la región central, estos no han sido suficientes para liberar la totalidad de la energía acumulada. El sismólogo detalló que eventos como el terremoto de 1940 en Huacho, el de 1966 en Barranca, el sismo de 1974 en Chilca-Lima y el terremoto de 2007 en Pisco-Ica, han tenido magnitudes que oscilaron entre 8.0 y 8.1.
Sin embargo, el dato más preocupante revelado por el profesor de la UNMSM es que la suma de todos estos terremotos solo ha logrado liberar aproximadamente un 20 % de la energía sísmica acumulada desde el megaterremoto de 1746. Esta liberación parcial implica que la mayor parte de la tensión tectónica permanece activa bajo la superficie de la costa central.
En consecuencia, César Jiménez Tintaya advirtió que existe una expectativa técnica sobre la ocurrencia de un sismo de gran magnitud en la zona central del Perú. De acuerdo con el análisis del experto, la energía remanente sugiere que podría producirse un terremoto con una magnitud situada entre 8.5 y 8.8.
Este panorama resalta la importancia de la vigilancia constante y la preparación ciudadana ante la naturaleza sísmica del país, donde eventos menores, como el ocurrido en Tumbes, coexisten con riesgos latentes de mayor escala en otras regiones geográficas del Perú.





